La subrepticia infiltración de la Iglesia Católica por sus enemigos

  • Gerardo E. Martínez-Solanas
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La subrepticia infiltración de la Iglesia Católica por sus enemigos

1 month 2 weeks ago - 1 month 2 weeks ago
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En la obra titulada "La Huella del Cristianismo en la Historia; Luces y Sombras de su Notable Acontecer", disponible en Amazon y en Barnes & Noble, podemos leer estos inquietantes hechos históricos:
«Los Carbonarios surgieron en Nápoles a principios del s.XIX, y se extendieron principalmente por Francia, España y Portugal. Aunque procedían de la burguesía y muchos de sus miembros fueron nobles, fundaron una rama de la Masonería tradicional en el sentido de que mientras ésta se basaba en los símbolos de la construcción, los Carbonarios adoptaron los del gremio de los carboneros. Fueron agresivamente anticatólicos y plasmaron su estrategia antireligiosa en la Instrucción Permanente de la Alta Vendita, donde se elaboraba un proceso de difamación y penetración que tomaría muchos años hasta lograr la erradicación o reinterpretación de los principios y doctrinas critianas, empezando por la Iglesia Católica.

Esta Instrucción decía, entre otras cosas, que “el trabajo que nos hemos propuesto no es la obra de un dia, ni de un mes, ni de un año. Puede durar muchos años, tal vez un siglo ... Lo que nosotros debemos pedir, lo que debemos buscar y esperar, como los judios esperaban al mesias, es un Papa de acuerdo con nuestros deseos ... con el objeto de aseguramos un Papa tal como lo requerimos, es necesario moldear para tal Papa, una generación digna del reino que soñamos ...  Dejad al clero marchar bajo vuestra bandera, pero que mantengan la creencia de que marchan bajo la bandera de San Pedro ..."  Su texto se encuentra en el libro de Mons. George F. Dillon, Grand Orient Freemasonry Unmasked [Desenmascarada la Masonería del Gran Oriente], publicado en 1884, y puede leerse en español en la WEB . El historiador católico E. Cahill, S.J., en su libro titulado Freemasonry and The Anti-Christian Movement [La Masonería y el Movimiento Anticristiano], publicado en 1930, afirmó que la Alta Vendita “era comúnmente considerada en la época como el gobierno central de la Masonería europea”.»

Hay muchas más pruebas históricas sobre la estrategia que han diseñado los enemigos del Cristianismo para infiltrar la Iglesia Católica:

Los Carbonarios publicaron una serie de "Instrucciones Permanentes", o Código de Reglas, que aparecieron en Italia en 1818. En ella decían, entre otras coas, que: “En un plazo de cien años… los obispos y sacerdotes creerán que están marchando detrás de la bandera de las llaves de Pedro, cuando en realidad estarán siguiendo nuestra bandera… Las reformas tendrán que ser introducidas en nombre de la obediencia”.

El 3 de abril de 1844, un líder de la Alta Vendita que se hacía llamar Nubius, escribió una carta a otro masón de alta posición. La carta también habla sobre el plan de infiltrar a la Iglesia Católica: "Ahora bien, a fin de garantizar un papa en las proporciones necesarias, debemos en primer lugar preparar a una generación digna del reino que soñamos… Deja que el clero avance bajo su bandera (la bandera masónica) siempre creyendo que están avanzando bajo la bandera de las llaves apostólicas. Echad la red como Simón Bar Jonás; extiéndela hasta el fondo de las sacristías, los seminarios y conventos… Habrás realizado una revolución ..."

El masón Eliph Levi se refirió en 1862 a cómo se llegaría a ese objetivo: "Cuando todos los cristianos estén unidos dentro de la Iglesia, cuando los judíos sean bendecidos y llamados de nuevo a ella… permitirá que todas las sectas se le acerquen poco a poco y abarcará a toda la humanidad en la comunión de su amor y oraciones."

En el siglo XX, las ideologías totalitarias que brotan del Marxismo se sumaron a esta estrategia de infiltración.

La Sra. Bella Dodd fue miembro del Partido Comunista de Estados Unidos. Después de su deserción del Partido, ella reveló que uno de sus puestos de trabajo como agente comunista era animar a los jóvenes radicales a que entraran en los seminarios católicos. Ella dijo que antes de abandonar al partido en los EEUU había alentado a miles de jóvenes radicales "a que se infiltraran en los seminarios y en las órdenes religiosas".

Bella Dodd se convirtió al catolicismo en el ocaso de su vida. Hablando como ex comunista, dijo que: “En la década de 1930, pusimos once mil hombres en el sacerdocio con el fin de destruir a la Iglesia desde adentro”. La idea era que estos hombres fueran ordenados, y luego ascendieran por la escala de influencias y de autoridad como monseñores y obispos. En aquel entonces, ella dijo: “Ahora mismo, ellos están en los lugares más altos en la Iglesia. Están trabajando para lograr un cambio para que la Iglesia Católica no sea eficaz en contra del comunismo”. Ella también dijo en 1950 que estos cambios serían tan drásticos que “no se reconocería a la Iglesia Católica”.

El Hermano Joseph Natale O.S.B., fundador del Monasterio de la Sagrada Familia, quien estuvo presente en una de las conferencias de Bella Dodd en los primeros años de la década de 1950, señaló que había dicho: "La idea era destruir, no solo la institución de la Iglesia, sino la fe de la gente..." Una vez que la fe fuese destruida, explicó, habría un complejo de culpa introducido en la Iglesia… "para etiquetar a la Iglesia de ‘anticuada’ como algo opresiva, autoritaria, llena de prejuicios, arrogante en afirmar ser la única poseedora de la verdad, y responsable de las divisiones de las entidades religiosas a lo largo de los siglos." Esto sería necesario para causar vergüenza a los líderes de la Iglesia e impulsarlos a una ‘apertura al mundo’.

Hay muchas reformas, en particular las que proceden del Concilio Vaticano II, que son loables al fomentar una mayor participación de los laicos en la evangelización y la obra de la Iglesia y al brindar una mayor apertura en la liturgia, entre otros elementos positivos de los cambios introducidos desde 1962.

Estos plausibles avances no obstan para que nos desentendamos de los peligros reales que esa infiltración ha ido introduciendo para sembrar la discordia, debilitar la fe y provocar un cisma. De hecho, esta estrategia no sólo ha estado afectando a la Iglesia Católica sino que ha introducido elementos desintegradores de la sociedad que identificamos como "Relativismo", una insidiosa ideología doctrinaria que desprecia el orden y la ética establecida gradualmente a lo largo de dos milenios para provocar el derrumbe de nuestra civilización con el propósito de edificar otra distinta sobre sus cenizas.

Este Relativismo ha sido impulsor de otro elemento de infiltración por parte de un sector que insidiosamente ha ido desarrollando una estrategia de libertinaje y permisividad sexual. Es notable el escándalo generalizado de pederastía y homosexualismo que fue destapándose y estalló a partir de los años 70 del último siglo. Podemos leer en "La Huella del Cristianismo en la Historia" lo siguiente:
«Sucedió que a partir del Vaticano II, pese a que la conducta homosexual siguió siendo reprobada, se abrieron con notable tolerancia los seminarios a aspirantes que mostraban esas tendencias. Algunos aducían como argumento principal que el seminarista era ordenado tras hacer voto de castidad y haber aceptado el celibato, por lo que sus tendencias no habrían de manifestarse en actos. Este argumento cobró fundamento en la distinción que hace el Catecismo entre los actos homosexuales y las tendencias homosexuales. Por tanto, se abrió la admisión a estudiantes con tendencias homosexuales con el pretexto de que su rechazo constituiría una "injusta discriminación". Pero la realidad tuvo un alcance mayor, como lo reconoce Benedicto XVI en abril de 2019 en un escrito titulado “La Iglesia y el escándalo del abuso sexual”: “En varios seminarios se establecieron grupos homosexuales que actuaban más o menos abiertamente, con lo que cambiaron significativamente el clima que se vivía en ellos”. El resultado fue que hacia finales del siglo, algunos estudios determinaron que alrededor del 9% de los sacerdotes ordenados en todo el mundo desde el Vaticano II eran homosexuales.

Según un reciente estudio realizado en Estados Unidos por el John Jay College of Criminal Justice, en la década de 1950 los sacerdotes homosexuales en ese país eran el 4% del clero, mientras que hacia 1980 el promedio subió a 16%. En un estudio publicado en noviembre de 2018 por el Ruth Institute, titulado  “¿Los abusos sexuales del clero católico están relacionados con los sacerdotes homosexuales?" el sociólogo Paul Sullins subraya que: “Cuando tienes 16% de sacerdotes que son homosexuales, ocho veces la proporción en relación a la población general, es como si el sacerdocio se hubiese convertido en un grupo que acepta, permite y alienta la actividad y la conducta homosexuales”.

Es también una realidad que en la inmensa mayoría de los casos de pederastia que provocaron una crisis moral en la Iglesia Católica durante los últimos 50 años, las víctimas son niños o adolescentes varones...»

Sin caer en actitudes cismáticas y, mucho menos, sin abandonar la comunidad religiosa a la que pertenezcamos, es indispensable que seamos conscientes de esta realidad que socava y torpedea la auténtica doctrina de Jesús para defender la ética civilizadora que se ha desarrollado a lo largo de los 20 siglos en los que el Cristianismo ha dejado su profunda huella.
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