Cobardía, vacilación y apaciguamiento no frenan la ambición del agresor

Cobardía, vacilación y apaciguamiento no frenan la ambición del agresor

4 months 1 day ago - 4 months 1 day ago
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En la guerra de agresión e invasión de Ucrania desatada por el dictador ruso Vladimir Putin, se escuchan a menudo las arrogantes amenazas del antiguo agente de la KGB que enarbola el posible uso de armas nucleares si sus propósitos expansionistas y anexionistas se ven anulados por la valiente reacción de los ucranianos, gracias a la capacidad militar que han logrado con la ayuda de los países democráticos, particularmente EEUU y muchos de Europa.

Pero ahora se está hablando de negociación, concesiones territoriales y de la suspensión de gran parte de la asistencia militar a Ucrenia. Es absurdo que los países democráticos retrocedan casi un siglo a la cobardía demostrada por Chamberlain en vísperas de la II Guerra Mundial, cuando se sometió a las amenazas de Hitler tratando de apaciguarlo mediante concesiones territoriales a costa de los países agredidos.

Putin está cegado por la ambición de poder hegemónico e imperialista para pasar a la historia como el nuevo Zar que convirtió a su país en la primera Potencia mundial. Pero no está loco, porque como Hitler entonces, cuyas fuerzas armadas eran todavía muy inferiores a las de Francia, el Reino Unido y Polonia unidas, sabe muy bien que ahora no tiene la capacidad militar para enfrentar al conglomerado de países de la OTAN, donde hay además otros dos países que cuentan con poderosos arsenales nucleares y diversos medios avanzados de emplear esas armas: Francia y el Reino Unido.

Esa es la realidad, sin contar, además, con la evidencia que estamos contemplando en Ucrania, la cual demuestra una inferioridad tecnológica y aérea del aparato militar ruso tan considerable que sería decisiva y redundaría en una abrumadora derrota que desolaría al país agresor.

El problema es que la ambigüedad de la política de ayuda a Ucrania y las vacilaciones cobardes ante las amenazas de Putin, pueden llegar a envalentonarlo, como a Hitler, lo suficiente como para arriesgarse a desafiar a la OTAN con otras movidas anexionistas, además de Ucrania, contra Finlandia, los tres países Bálticos, y contra Moldova, Rumania, Georgia y otros países del Asia Central, confiando en que una estrategia gradual mantendrá paralizados a los países democráticos, sin ánimos de enfrentar una guerra mayor.

Para entonces Rusia se habrá fortalecido militarmente a tal punto que desatar una III Guerra Mundial, posiblemente aliada a China, Corea del Norte, Irán y otros países, le puede dar una oportunidad de victoria total que arrase al mundo democrático, ya de por sí minado desde adentro por ideas y movimientos que desdeñan o rechazan los mecanismos democráticos. Si esto sucede, no habremos aprendido que al mal hay que erradicarlo de raíz, antes que logre su metástasis fatal.
Last edit: 4 months 1 day ago by Gerardo E. Martínez-Solanas.
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