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23/03/2019
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El bandolerismo de trenes rompe las hostilidades, tras una tregua de 128 años

La prensa oficialista no ha revelado el monto total de los estragos ocasionadas por el bandolerismo de trenes. Lo cierto es que, sin hacer mucho ruido, la nueva generación ha degradado al mítico “Rey de los campos de Cuba” al linaje de plebeyo

Pablo P. Méndez Piña,La Habana

En Cuba no asaltaban trenes desde 1890, cuando Manuel García, el bandolero/patriota más conocido por “Rey de los Imagen: Manuel García, "Rey de los campos de Cuba"Imagen: Manuel García, "Rey de los campos de Cuba"campos de Cuba”, envío una carta al periódico La Lucha, destinada al Sr. Ximeno, administrador de la Empresa de Ferrocarriles Unidos de Villanueva, con un ultimátum para el pago de 15.000 pesos oro, so pena de descarrilar los trenes de la compañía.

Ximeno dio parte de las autoridades, pero estas no creyeron que García sería capaz de cumplir tan bárbaras promesas.

Dos meses después, una partida encabezada por Domingo Montelongo se emboscó entre los kilómetros 98 y 100 de la vía. Allí, zafaron un raíl de los polines y lo jorobaron.

El maquinista del tren “25” procedente de Madruga avistó a tiempo el sabotaje y detuvo la locomotora, evitando el descarrilamiento.

A los gritos de ¡Viva el rey de los campos de Cuba!, los bandidos salieron de sus escondrijos disparando. No hubo víctimas, sólo agujerearon la cabina de la locomotora

García montó tremendo berrinche, calificó la operación de fracaso, su objetivo era destruir la máquina y causar grandes daños materiales a la compañía, por ello, eligió el lugar para el descarrilamiento: sobre la alcantarilla de una cañada para que el tren cayera por el despeñadero de un sitio conocido por “Cueva Sanabria”.

Con la noticia cundió el pánico y la Guardia Civil, junto a otras fuerzas, salieron en busca de los bandoleros batiendo montes y organizando emboscadas sin resultado alguno.

Don Ximeno pidió auxilio al Gobierno y en los trenes Habana/Matanzas viajaban tres veces más soldados que pasajeros. Decenas de patrullas, guerrillas y destacamentos bordeaban los raíles del Villanueva.

¿Quién se atrevía a viajar?, fue la pregunta que causó estupor entre la clientela habanera y produjo cuantiosas pérdidas al Villanueva, que con su poder financiero contribuyó a elevar el precio por la captura de Manuel García a la cifra de 20.000 pesos oro, entretanto, a Domingo Montelongo, José Plasencia y Vicente García (hermano de Manuel) los etiquetaron con 5.000.

García, todo un Robín Hood de la época, quien socorría a los guajiros pobres con el capital obtenido de sus atracos y secuestros, recibía como pago la discreción y el encubrimiento de los favorecidos.

Entre otras versiones, el Rey de los campos de Cuba fue asesinado por un traidor en febrero de 1895 en las proximidades del poblado matancero de Ceiba Mocha.

Al adelantarse a la partida como acostumbraba, para explorar el itinerario junto a Alfredo Ponce y Fidel Fundora, este último les disparó a traición y huyó con las alforjas de dinero y documentación de García.

Los ninjas

En días pasados las páginas digitales de Granma y Cubadebate revelaron la existencia de bandoleros conocidos como los “ninjas”.

Los ninjas asaltan trenes y operan en la zona central de la Isla, con más peligrosidad, en los tramos de Majagua, Jatibonico y Placetas (poblados de las provincias Ciego de Ávila, Santi- Spiritus y Villa Clara respectivamente).

El modus operandi de esta nueva generación de bandoleros, es trepar a los vagones en pleno movimiento, desconectar las mangueras de aire comprimido del sistema de frenado, para en un lugar convenido con la partida detener el convoy.

Perforan los silos con picos, mandarrias o equipos de oxicorte y a través de los hoyos extraen las barreduras de cemento, ya que los vagones son saqueados cuando regresan “vacíos” de la región oriental, pero los residuos alcanzan el orden de las toneladas. Algo inexplicable.

Es de sospechar que en estas operaciones intervengan camiones u otros equipos y estén bien organizadas, o, que las autoridades ferroviarias y policiales tengan un “trato” con los bandoleros, aunque las notas aclaran, que los ninjas agreden a quienes se les enfrentan.

En lo que va de año, los ninjas dañaron 403 vagones dejándose de transportar 15.000 toneladas de cemento. También sabotean las tolvas arrancándoles tapas, escaleras, barras de retranca y tuberías de aire comprimido entre otros.

En Cienfuegos los ninjas también han causado estragos en las tolvas que transportan harina de trigo, azúcar, cemento y cisternas de combustible.

La prensa oficialista no ha revelado el monto total de los estragos ocasionadas por el bandolerismo de trenes. Lo cierto es que, sin hacer mucho ruido, la nueva generación ha degradado al mítico Rey de los campos de Cuba al linaje de plebeyo.

¿Qué instan Adel Yzquierdo y el vicealmirante Gandarilla?

Al ministro del transporte, Adel Yzquierdo, no le acompañó la suerte en el presente año 2018. Primero: un avión rentado a una aerolínea mexicana para cubrir el itinerario Habana/Holguín se precipitó a tierra con saldo de más de un centenar de muertos. Aún se investigan las causas del siniestro, pero se sospecha que el avión operaba con desperfectos técnicos a sabiendas del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC) y el Ministerio de Transporte (MITRANS).

Segundo: en una reunión con el okupa, Miguel Díaz-Canel, donde fueron tratados los problemas del transporte metropolitano en la capital, Yzquierdo confesó, “que el 50 % de los ómnibus estaban parados, porque los neumáticos y los filtros de combustible fueron robados de los almacenes del MITRANS”.

La incompetencia de Yzquierdo dejó a la teleaudiencia boquiabierta. El ministro es un protegido del general Raúl Castro, por lo que Díaz-Canel no tiene poder para destituirle, aunque añada a su hoja de servicios, las pérdidas ocasionadas por los ninjas.

Tampoco el vicealmirante Julio César Gandarilla ministro del Interior, se ha pronunciado sobre los hechos delictivos.

Las fuerzas del orden son descalificadas por la población. Muchos afirman que los instructores de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) no tienen el nivel cultural requerido, a pesar de ser “licenciados en derecho”.

Fuentes anónimas, argumentan que los agentes cometen garrafales faltas de ortografía en sus informes, incluso, formulan acusaciones sin comprobar que las evidencias sean falsas o veraces, violando el procedimiento penal. La corrupción también campea dentro de las estaciones policiales.

La ineficacia de la PNR, marcha aparejada a la crisis de gobernabilidad por la que transita el país, sin embargo, la policía política cuenta con todos los medios y tecnologías para combatir las actividades de la oposición pacífica.

El taciturno almirante Gandarilla, cuya presencia pasa inadvertida en las tertulias de Díaz-Canel, no tiene la obligación de responder al libertinaje de los ninjas, puestos que estos representan el mal menor.

Sabotear centenares de vagones con un saldo multimillonario de pérdidas, es un delito leve frente las actividades de los opuestos al régimen, quienes reclaman espacios para la democracia, la economía de mercado y el respeto a las leyes fundamentales.

Para satisfacciones del inepto Adel Yzquierdo, el vicealmirante Gandarilla, el okupa Díaz-Canel, el general Raúl Castro y la mayimbada restante, los “ninjas”, los ladrones, los delincuentes y los corruptos son más digeribles para el socialismo de partido único, que la “basura” representada por los activistas opositores, los periodistas independientes y las Damas de Blanco.

Tomado de: Boletín SPD  No. 289 (22/año 10). La Habana, 21-dic-2018