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20/06/2021
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Fiesta Mortal: Poeta y novelista venezolanos arrestados por publicar reseña de una “Coronaboda”

El poeta Juan Manuel Muñoz, conocido como ‘Moriche’ y la novelista Milagros Mata Gil fueron detenidos por comisiones del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas) de El Tigre, estado Anzoátegui, el pasado 31 de marzo tras escribir sobre una «coronaboda» a la que asistió el fiscal designado por la constituyente Tarek William Saab.

Este 1 de abril «fueron presentados ante los tribunales y fueron excarcelados pero bajo medidas cautelares», informó el abogado y vicepresidente del Foro Penal, Gonzalo Himiob. La medida que se les impuso contempla presentación cada 30 días ante el tribunal y prohibición de hablar del caso.

El abogado Jorge Márquez, quien asumió el caso de ambos, también informó al Foro Penal que temporalmente los celulares quedarán retenidos para el «vaciado (de información)». El día de la detención, Mata Gil dijo que serían presentados en tribunales «por incitación al odio y orden de Tarek (William) Saab»; tal cual, fueron imputados por este delito, contemplado en el artículo 20 de la “Ley Contra el Odio”

                               Foto: El escritor Juan Manuel Muñoz  «Moriche» y la periodista Milagros Mata Gil

La detención ocurrió a consecuencias de la publicación en Facebook de un artículo de Mata Gil en el que describe, de forma satírica, la realización de una fastuosa boda celebrada en el Club Sirio de Puerto La Cruz con derroche de lujos y dinero mientras el pueblo venezolano se encuentra sumido en la más terrible pobreza y desesperación.

 

La “Coronaboda”, según la autora, originó un brote de coronavirus con centenares de casos y al menos tres muertes ya señaladas en las redes sociales.

A continuación Fiesta Mortal:

FIESTA MORTAL


I. El asunto es que el afán de figuración social de los recién vestidos resulta tan grande como lo es su narcisismo, variante de la estupidez. Entonces, enviaron y recibieron 800 invitaciones. Contrataron 200 personas para el manejo del catering, el bar y el servicio, ujieres, vigilancia, guardaespaldas, acomodadores, decoradores. Y eso sin mencionar el personal externo relacionado con los invitados al pantagruélico evento. 

II. Dicen que la planner de bodas, empresaria ultraconocida, tenía síntomas de COVID, pero no estaba dispuesta a perder un contrato de seis cifras altas en dólares. Era acondicionar el Club Sirio en Lechería para la fiesta celebratoria de un matrimonio doble. Por ahí circulan las fotos. Novias de impoluto blanco y amplias faldas. Muy clásico todo. Damas enjoyadas a las que casi se les huele el perfume y otras, de cerradas túnicas con visos dorados y burkas, a las que casi se les siente el olor. Y todos sin tapaboca. Y todos abrazados. Nada de aislamiento social. Torres de pasapalos y dulces de la rica y exquisita variedad árabe. Comamos y bebamos, que luego moriremos. Carpe diem y todo el epicureismo de esa raza. La fiesta fue un éxito. Y más que las novias, las estrellas fueron, dicen, Tarek Saab y su madre Alía.

III. De El Tigre fueron en caravana alegre. Musulmanes y cristianos bien avenida. Por supuesto, nada de jamón. Nada que oloriera siquiera a cerdo. Ante todo, la higiene alimentaria según el Profeta.
Una o dos semanas después, comenzó la epidemia que ha hecho colapsar las clínicas y hospitales tanto de Barcelona y Puerto La Cruz como de las poblaciones circunvecinas. 600 contagiados y sumando. Algunos muertos. Los invitados a la boda y sus familiares y después sus empleados y los familiares de los empleados. La planner, el marido y todo el personal contratado para el servicio y la familia y los amigos. Decían que el propio Fiscal estaba infectado, pero vistas sus pesquisas faranduleras, quizá no.

IV. Hubo un tiempo en que la colonia árabe era modesta. Disfrutaban de sus ganancias, eso sí. Pero sin ostentación. Sus nuevas y desmadradas riquezas, insertados en el turbio y voraginoso cauce de los negocios con este desgobierno, los han hecho resbalar hacia la superficialidad del lujo mostrable y demostrable. Hacia la obscenidad y las secretas búsquedas de placer. No olvidemos el asunto de los suicidios acordados. La decadencia. La decadencia. Y aún falta. Pero de ésta, pagaron alguna consecuencia.

 

Con información de: Tal Cual--El TigrenseEl Vistazo