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18/01/2021
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La democracia en Venezuela debe y tiene que ofrecer nueva estrategia opositora

Desde que se inició la dictadura chavista en Venezuela mediante un proyecto marxista leninista o comunista, disfrazado de  político y denominado “El Socialismo del Siglo XXI”, con pretensiones hegemónicas de enterrar definitivamente a la democracia, al capitalismo y al supuesto imperialismo norteamericano, que reclamaban existía en el país, se conformaron diferentes tipos de oposiciones o maneras de enfrentar tal pretensión, del convertido hoy en narco régimen dictatorial, apoyado y defendido con influencia transnacional, de parte de varios países con gobiernos comunistas, terroristas y/o dictatoriales.

Militares, Partidos Políticos, empresariado a través de Fedecámaras, personal petrolero, educadores, estudiantes y pueblo en general, se han manifestado en el tiempo desde hace casi 20 años, en su lucha en contra de la dictadura que ha destruido a Venezuela, con un balance en negativo que desdice la efectividad y resultados logrados por la oposición hasta la fecha.

Desde mi punto de vista como venezolano, hemos tenido muchas grietas y fallas en defensa de la democracia, por variadas razones, las cuales me atreveré a señalar vistas desde lo personal.

En una lucha tan importante y decisiva como esta, es mandatorio, lograr la UNIDAD de todos los factores democráticos del país, políticos o no, alrededor de esa lucha, en especial, con énfasis, en los partidos políticos democráticos existentes y activos.

Debe existir un pliego previo, de un plan general de los objetivos a lograr en el tiempo, que tenga la aceptación de todos los factores a luchar por tal plan. De no llegarse a un acuerdo integral, es preferible esperar, para revisar antes las diferencias, reflexionar, consultar sobre éstas y volver al tema de nuevo, hasta que se logre el consenso general.

Cuando hablamos y pensamos en defender a la democracia en un país, y nos consideramos demócratas a carta cabal, estamos convencidos de la importancia del tema y los sacrificios que entendemos debemos hacer para lograr tales resultados.

Si para la mayoría de nosotros los demócratas del mundo luchar por la democracia es un deber y una gran responsabilidad, que decir entonces de defender la patria, la cual está inminente en peligro de desaparición, puesto que está siendo destruida inmisericordemente por esta cuerda de tiranos e irresponsables que la están subastando y entregando al mejor postor, solo por satisfacciones y malversaciones personales, entre otros intereses personales y/o grupales.

En virtud de que la oposición democrática de Venezuela está desorientada e incompleta, debería acordarse un tiempo especial de reflexiones y consultas, antes de cada uno de los partidos políticos que se consideran democráticos  sigan adelante con sus agendas particulares y le dediquen un tiempo prudencial a la reflexión y meditación sobre el aporte que cada uno pueda dar en pro de lograr el éxito en nuestras aspiraciones, como personas moralmente comprometidas, quiéranlo o no con la situación actual del país.

Los que miramos la escena desde afuera nos inquietamos  cuando cada uno de los líderes políticos de la democracia  se auto considera con el derecho a opinar sobre lo que se debe hacer en Venezuela, sin considerar la opinión calificada de los demás partidos políticos.

Da la impresión de que cada uno de esos líderes que declaran, están vendiendo su imagen a un pueblo en destrucción que necesita ser auxiliado, mientras tales líderes, en el fondo solo piensan en sí mismos y en su egocentrismo.

Juan Guaidó, Henry Ramos Allup, Julio Borges, Leopoldo López, María Corina Machado, Antonio Ledezma, Enrique Capriles Radownsky, Henry Falcón, Claudio Fermín,  Eduardo Fernández, Leocenis García, entre algunos otros, declaran como si estuvieran en una competencia personal haciendo entender que ellos son los únicos líderes a la vista que necesita Venezuela en el futuro inmediato. Esto, a pesar de que ni siquiera se ponen de acuerdo en la forma en que pretenden sacar al narco régimen del poder.

Hablan para atrás y hacia adelante sobre los famosas negociaciones, acuerdos diplomáticos o diálogos, a sabiendas de que con éste narco régimen no se puede dialogar ni llegar a acuerdos serios, lo que esta altamente demostrado y pienso que desgastado. Peor aún, algunos de éstos líderes políticos, acompañarán al narco régimen a las elecciones parlamentarias del próximo 6 de Diciembre, algo realmente repugnante e inentendible.

Lo más triste de todo este panorama sombrío y confuso es el hecho que aún no se pongan de acuerdo para generar una estrategia y agenda conjunta, para lograr salir de esta narco dictadura, para lo cual, sin duda alguna requieren de la UNIDAD e integración absoluta de todas las fuerzas democráticas del país, única forma de hacerlo rápido y pacíficamente.

Por supuesto que siempre habrá diferencias entre todos los partidos políticos y sectores democráticos del país, lo cual implica que siempre habrá divergencias o detalles, de coincidencias que jamás acordarían plenamente, todos los partidos políticos democráticos, alrededor de la Unidad.        

Cuando se habla de una nueva estrategia, con objetivos finales y un plan de trabajo bien concebido y delineado, revisado, aprobado y refrendado por todos los partidos políticos del país, sin duda alguna que se habrá dado una gran paso fundamental en esta dura lucha por la democracia que nos ha tocado vivir.

Ya habrá espacios suficientes para las individualidades, improvisaciones y éxitos, cuando hayamos logrado el objetivo primario de esta lucha, como lo es sin duda alguna, recuperar la democracia, después de tanto tiempo sin ella. Dejemos a un lado todas las diferencias existentes y dediquémonos a recuperar al país, como debe ser nuestro deber patrio. ¡Amanecerá y veremos!