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10/08/2020
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VENEZUELA EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS

A Venezuela le han caído las siete plagas de Egipto. Un país con inmensas riquezas.  Con las mayores reservas petroleras del mundo (Fuente: BP), que tiene las reservas de oro más altas de América Latina. (Fuente: Trading Economics). Venezuela estaba llamada a ser un país del primer mundo, hasta que llegó el Socialismo del Siglo XXI, asaltó al país y lo convirtió en cenizas.

Hay gente que habla de la clase política venezolana como la culpable de lo que ha pasado, pero fue esa clase política la que dio una estabilidad de 50 años a un país donde la tradición era gobiernos formados por montoneras o por militares.  Esa criticada clase política hizo de los venezolanos los más ricos de Latinoamérica. (Fuente: Maddison (2001)).

Con riquezas mineras y de otros tipos.  Por ejemplo, generaba tanta energía eléctrica que en tiempo de la democracia podía exportar a Brasil y otros países. Para el año de 1985 se había hecho llegar la electricidad a todo centro poblado de más de 1,000 habitantes.

Hasta 1958 se habían creado 5 universidades en Venezuela, tres públicas y dos privadas.  Desde ese momento, los gobiernos democráticos permitieron crear 6 universidades autónomas, 16 universidades nacionales experimentales, 24 universidades privadas, 9 colegios universitarios y 99 institutos universitarios, estando 4 de la universidades dentro de las 100 mejores universidades de Latinoamérica. (Fuente: QS World University Rankings)

Venezuela era un país de gente cordial y acogedora, que no emigraba y que recibió con los brazos abiertos a todos los que llegaban buscando la libertad o la posibilidad de una vida mejor.  Un país que no cerraba fronteras, que no apartaba a nadie por ser de otro lugar. Donde europeos expulsados por la guerra, o colombianos expulsados por el hambre se integraban creando la tierra de las mujeres bellas y los hombres amables. ¿Quién de los perseguidos por las dictaduras del Cono Sur o del norte puede decir que les cerraron las puertas? Que lo diga yo que, habiendo nacido en Cuba de donde tuve que huir dos veces, Venezuela me hizo presidente de los agricultores, jefe de la industria azucarera, Vice Ministro de Información y Turismo, o secretario de organización del que llegó a ser el primer partido, el Social Cristiano COPEI.

Hablemos de Venezuela en tiempos del Coronavirus.

Esta virosis amenaza con acabar con muchas vidas y con la economía mundial.  Si pudieramos comparar esto, que es algo muy grave, dada la situación venezolana será algo mucho peor.

Cuando el mundo reaccionaba al Covid 19, el gobierno de Maduro aseguraba que con la ayuda de China y Rusia, y con el apoyo de cientos de médicos cubanos, se frenaría la pandemia en un corto tiempo.  Pero eso no es cierto.

Esta enfermedad llega en un momento en que la calidad de vida del venezolano está por los suelos, el sistema de salud ha colapsado, no hay gasolina, no hay medicinas.  Maduro aseguró que el interferón frenará la infección.  Con lo cual pretende saber más que los miles de científicos que están tratando de buscar un freno a la enfermedad, pero no lo han encontrado.  Maduro demuestra una vez más que es un océano de conocimientos con una micra de profundidad.

Las declaraciones de expertos internacionales son tenebrosas cuando indican que Venezuela se encuentra en el puesto 176 de un total de 195 naciones investigadas en materia de seguridad sanitaria global.  La primera recomendación que ellos hacen, para combatir el virus, es lavarse las manos, pero hay muchas comunidades donde el agua no llega, o llega de vez en cuando. Y el jabón es casi una pieza de museo para muchos.  El 96% de los hospitales no tiene un protocolo de actuación ante una epidemia.  Los laboratoristas no cuentan con indicaciones de cómo tomar y procesar las muestras, tampoco cuentan con los materiales para realizarlas.  Por dar un ejemplo, el hospital Luis Razetti, de Anzoátegui, ya está al 100% de su capacidad sin haber recibido a ningún enfermo del Covid 19.

Cuentan que hace unos días, cuando la gobernadora del estado Delta Amacuro indicó que allí estaban totalmente listos para encarar la epidemia, Melquíades Avila, un dirigente indígena y periodista se atrevió a preguntar si eso era cierto. La respuesta de la gobernadora no se hizo esperar, declaró en privado que él debía aprender “por las buenas o por las malas”.  Ahora Melquíades está escondido.

La Asamblea Nacional, por su parte, constató que “el 91% de los hospitales tienen fallas del servicio eléctrico; el 75%, fallas de agua; el 87% no tiene jabón, el 58% no tiene máscaras y el 66% no tiene guantes".

El 8 de Abril, Maduro declaró que la pandemia se había controlado y que los enfermos estaban hospitalizados.

La última estadística oficial, publicada por Covid Visualaizer, en el momento de redactar esta nota, indicaba que había 84 enfermos, 84 recuperados y 9 fallecidos. El régimen, en boca de Maduro, acaba de declarar que los muertos en Caracas son dos, y que ambos fallecieron en hospitales.  El 8 de Abril, Maduro declaró que la pandemia se había controlado y que los enfermos estaban hospitalizados.

Nos envían fotos desde Caracas donde se ven 4 fallecidos tirados en la calle.  Dicen los blogueros que son de coronavirus y que algunos de ellos seguían en la calle sin que nadie se atreviera a retirarlos.  Sea lo que sea la causa de esas muertes, lo increíble es que sigan en la calle.  Es posible que las ambulancias y los carros de la morgue no tengan gasolina, pero si los cadáveres comienzan a aparecer en las calles de Caracas, ¿cómo será la situación en el resto del país? Esperemos que este viacrucis termine pronto y Venezuela pueda resucitar.