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¿Hasta dónde debería llegar la nacionalización de empresas?

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Existen naciones como la de los EEUU donde el sector empresarial está prácticamente en manos del sector privado. A esa nación le ha ido económicamente muy bien con ese tipo de políticas. Una de las grandes ventajas de esa política, es la de que el ejecutivo y poderes públicos de esa nación o gobierno, se ocupen al 100% a contribuir con las soluciones a los múltiples y complejos problemas sociales, entre otros, que tiene cada nación en el mundo; como lo son: la educación, la salud, la seguridad ciudadana,  el suministro de servicios públicos, la defensa del territorio, la lucha contra el crimen, el desarrollo de los deportes, el esparcimiento y la diversión de la ciudadanía, el desarrollo económico sostenido y diversificado de la nación, y por supuesto, el diseño y la conducción de las políticas públicas, para el beneficio de toda la población del país.

Es decir, las inversiones y riesgos en nuevos proyectos de inversión de nuevas empresas, quedan exclusiva y mayoritariamente a cargo del sector privado. Sector este que es cierto que tiene ganancias económicas, en algunos casos enormes, que hacen millonarios a múltiples seres humanos en el mundo. No obstante esa gran ventaja del empresariado privado, éste tiene la contraparte, de que es quien hace el trabajo y corre los riesgos en solitario, porque esas grandes inversiones y riesgos, dependen en gran parte el fruto y perdidas que se espera de las mismas.

La otra contraparte de este tipo de arreglo entre el sector privado y un gobierno como los EEUU, es el asunto de que las empresas privadas deben pagar impuestos a la nación según las leyes establecidas en el país, como motivo de sus diversas y amplias actividades industriales y comerciales que desarrollan. Como es natural que así sea, en EEUU, el gobierno hace inversiones en actividades estratégicas para la nación, sobre todo en el área de los servicios públicos y en defensa de la nación.

Desde que se descubrió petróleo en Venezuela, y conocida la magnitud del descubrimiento y de las enormes ganancias que generaría éste negocio, se desato en Venezuela una polémica sobre, la conveniencia o no de nacionalizarlo.  Los pro nacionalistas argumentaban muchas razones de orden “estratégico” como el que esas grandes ganancias que generaba ese negocio en particular, deberían ir todas al fisco nacional, para así tener mayores recursos para el desarrollo del país.

 

Sin embargo, estos defensores de la nacionalización del petróleo, se hacían los locos, cuando se debatía el tema de las inversiones y los gigantescos y enormes riesgos, que existían y aún existen en un negocio tan complejo y espinoso, como el de la explotación del petróleo.

Hemos vivido un siglo con petróleo en nuestra nación, y aun continúa la polémica sobre este tema. Esto, debido a que aún existen en el país, quienes piensan que este debería permanecer nacionalizado y otros que opinan que debe reprivatizarse.  Soy de los que piensan, que después de haber vivido esta pesadilla del chavismo, administrando durante 20 años a la industria petrolera; con precios del petróleo por los 100 dólares o más por barril, aunado a la destrucción total de esta industria en Venezuela, hecha en parte por ignorancia y por otra parte a conciencia por el narco régimen; sin duda alguna que, Venezuela cometió un enorme error, al nacionalizar la industria petrolera y esta debe ser reprivatizada.

Ni se hizo la tan ansiada siembra del petróleo, que consistía en invertir en otras áreas económicas para ir preparando a Venezuela económicamente, para cuando esta industria se extinguiera. Tampoco se logró modernizarla ni  adecuarla al país, con; mejores servicios básicos, de la salud, educacionales, de transporte y generales que permitieran al venezolano mejorar su calidad de vida.

Sin duda alguna que la situación política y militar que ha tenido el país, durante 2 siglos republicanos y que hemos vivido en Venezuela, de independencia del yugo Español y de los militares actuando y pretendiendo  actuar como políticos adueñándose del país a su manera, ha complicado en grande la situación política y republicana de Venezuela, la cual en mi humilde y modesta opinión, debería ser refundada. Esto, para alejarla lo más pronto y lejos posible de ese pasado tan oscuro que hemos tenido, supuestamente como nación libre y democrática. Es totalmente inadmisible y criticable que los venezolanos, hayamos tenido solo 40 años de gobiernos democráticos, luego de 2 siglos de haber expulsado a los españoles de Latinoamérica.  Para nuestro colmo, empezamos el siglo XXI, con otra dictadura cívico militar más, la cual, a diferencia de las otras habidas, la narco dictadura actual; ha sido más criminal, mediocre, corrupta y peor que, todas las otras dictaduras juntas que hemos tenido en nuestra historia republicana.  Algo como para llorar, revisar, meditar y actuar para enmendar.       

Discrepo de los venezolanos que hoy día todo lo ven color de rosa y son extremamente optimistas, cuando Venezuela debería estar hoy día en terapia intensiva. Cuando deberíamos estar de luto, y pensando en rediseñar y reconstruir a otra Venezuela, mucho más positiva, moderna, creativa, pensante, evolucionada, realista, soñadora, y mucho más dinámica. Debemos aprender a mirar más al futuro y dejar de soñar con el pasado. A estas nuevas generaciones del siglo XXI, les correspondería soñar, crear y construir a esa nueva Venezuela; olvidándose de esos fantasmas del pasado.

Los libros según los cuales se enseña a los políticos a actuar, deberían ser reescritos y actualizados, puestos que esas enseñanzas del pasado ya no funcionan en la actual era en la que vivimos, donde el realismo y los buenos resultados, se imponen a las enseñanzas enfermizas del pasado. No se trata de convertir a Venezuela en una nación sumisa al comunismo ni a ningún otro grupo político extremista, que no esté ligado al progreso, a la justicia, al modernismo, al éxito, al trabajo duro y honesto, al respeto de las leyes, y buena conducta; incluyendo a los seudo políticos mediocres que nos arruinan, así como otras taras que pululan constantemente alrededor de la miel del presupuesto y reservas económicas de Venezuela.

Desde Vente Venezuelacreen que superada la usurpación, la nación debe abrirse a los mercados nacionales e internacionales y dejar al Estado encargado solo de sus funciones básicas y estimular el desarrollo de la iniciativa privada, que la actividad de explotación del petróleo en Venezuela debería ser privatizada. Claro que estoy totalmente de acuerdo con esa posición y opinión. Precisamente, ese comentario fue el que me indujo a escribir esta nota. Sin embargo, tal como lo he venido advirtiendo, tal reprivatización debería ir acompañada de la tan ansiada y comentada siembra del petróleo. “Amanecerá y veremos”

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