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31/03/2020
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La injerencia de la religión en la política y viceversa

Sobre la injerencia de lo religioso en lo político y viceversa, Existen diferencias que vale la pena evaluar.

En Venezuela por ejemplo, una diputada afecta a la narco dictadura, acusa a un sacerdote por haberse inmiscuido en política, al ponerse del lado de venezolanos que estaban siendo atropellados y asediados por simpatizantes del narco régimen dictatorial que gobierna a Venezuela.

Hay quienes establecen una barreta entre lo político y lo espiritual o religioso, de manera tal que exigen y plantean como legítimo, que ambos sectores se respeten mutuamente, y permitan que el otro sector actué como lo considere necesario, sin que el otro sector se inmiscuya en sus asuntos.

Según la historia del mundo en que vivimos, todos sabemos que ese acuerdo es imposible de cumplir. Sobre todo por el sector religioso, quien como todos sabemos promueve un conjunto de valores humanos  universales que abogan por el amor, la verdad, la tolerancia, el respeto, la responsabilidad, la unidad, la sencillez, etc., de manera tal que todos los seres humanos, vivamos en armonía y paz. Por más que lo deseen o los obliguen o impongan los gobiernos a las iglesias, jamás serán escuchados seriamente por éstas, dado el carácter y deber moral de defender a los más débiles, necesitados y amenazados, puesto que al fin y al cabo ese es un principio universal de las iglesias, sean estas del signo que sea.

Es de destacar que cuando un gobierno es responsable, justo, correcto, democrático y respetuoso de las leyes, no debería haber diferencias marcadas entre gobierno e iglesias puesto que, todos estarían actuando legal y correctamente. Cuando los gobiernos se convierten en totalitarios, arbitrarios y déspotas; es cuando aparecen estas desavenencias entre iglesias y gobiernos, o entre lo religioso, espiritual y lo gubernamental.

La historia del mundo está llena de estos encontronazos y discrepancias entre gobiernos e iglesias, puesto que es un deber moral, solidario y cristiano de parte de las iglesias, el levantar su voz de protesta contra cualquier tipo de tiranía que intente amordazar a los pueblos, para imponer su voluntad totalitaria y criminal en detrimento de éstos.

Intentar persuadir a las iglesias a que se hagan la vista gorda ante tanta injusticia, crueldad y atropellos, es un  misión inútil y vana, que jamás se hará eco en la conciencia de los religiosos, puesto que ese es uno de sus roles más importantes en su misión santa de evangelizadores. “Amanecerá y veremos.”