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26/04/2019
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Las revoluciones que se niegan a morir

La mayoría de las revoluciones políticas que han ocurrido en el mundo, persiguen por lo general un fin único; acabar con un régimen de gobierno inconveniente, antipopular, opresor, violador de los derechos ciudadanos, o usurpador de otra nación, por la fuerza de las armas.

Según la historia universal, son variadas las revoluciones que ha habido en el mundo, para sacar a tiranías del poder. Las revoluciones de: Francia, China, EE.UU, Latinoamérica, Rusia, Cuba, Haití, Primavera Árabe, Irán, “Venezuela”, entre otras varias.

Una vez logrados sus objetivos básicos, de sacar por la vía del uso de las armas a los usurpadores que se mantuvieron en el poder de sus respectivas naciones por un tiempo prudencial o de estabilización del país respectivo, entraron en una nueva etapa de reorganización del Estado, a objeto de que éste administre a esa nación, tal como las mayorías de esas naciones lo desean y actualmente hacen.

Coloco a Venezuela, como un caso inédito de una auto denominada “revolución del socialismo del siglo XXI”, nombre que le dieron sus promotores y ejecutores, inspirados en la revolución cubana, nación esta promotora y participante de la misma por sus propios creadores, cuando en realidad, no es el caso de revolución, puesto que el calificativo más adecuado según mi opinión personal es que en Venezuela no ha habido revolución, puesto que no califica en la categoría de revolución. Un mejor término para ello, sería la de usurpación del poder de una nación  por métodos tramposos y conspirativos, entre varias naciones integradas para lograrlo.

Para los efectos del escrito, vamos a incluir el caso de Venezuela, y calificarla como una revolución política de una tendencia bastante bien identificada del comunismo, aliados con la nación cubana al frente, alimentada por su odio a los EE.UU. y al sistema económico de libre al cual califican equivocadamente como el causante de la pobreza mundial.

De todas las revoluciones arriba indicadas y de algunas otras que escapan a mi mente, estas cesan como revoluciones en un tiempo, y progresivamente se fueron adaptando a  sus respectivas realidades políticas y económicas, para convertirse en naciones, dignas y democráticas – la mayoría de estas revoluciones – a objeto de reiniciar sus actividades cotidianas en progreso, armonía y paz. Cada país el cual tuvo en su historia una revolución armada, son mayoritariamente hoy naciones en paz con crecimiento económico, excepto, las revoluciones de China y de Cuba, con gobiernos marxistas leninistas que no terminan de liberar políticamente a sus respectivo pueblos, y puedan estos, disfrutar de la pluralidad política, acostumbrada en democracia; sin tanta intervención de estos gobiernos en la vida ciudadana y en la paz nacional, donde existen controles inauditos y despreciables en sus respectivas poblaciones.

China como nación ha decidido desde hace unas dos décadas, abrazar al capitalismo como sistema económico para su nación, lo cual hoy día le un respiro a su economía la cual estuvo a punto de colapsar años atrás. Esta decisión, abriría las puertas a una esperanza real para el pueblo chino, de que algún día, pueda convertirse de una  dictadura actual a una democracia real; lo cual sin duda alguna sería algo muy bienvenido y deseado por su pueblo y el mundo entero, el cual merece se le dé esa oportunidad de vivir feliz y en democracia.

Rusia, o la otrora URSS, es otra de las revoluciones que se niega a morir, a pesar de los eventos políticos ocurridos a finales del siglo pasado. Con la presidencia de Vladimir Putin, se está evidenciando, que esta nación “democrática” en teoría, siente cierta nostalgia por los grandiosos tiempos del dominio de la URSS sobre varias naciones comunistas, que decidieron cambiar de ideología y la mayoría de éstas se convirtieron a la democracia e incorporaron al mundo libre.  Quizás por ello Ucrania se ha convertido en una especie de obcecación para este presidente, quien tiene en jaque a la comunidad internacional, con el asedio que mantiene sobre esta nación, hoy día libre y democrático.

El caso de Venezuela hoy día se ha convertido en todo un caso internacional, por la variedad de amenazas que se ciernen sobre ésta nación, luego que el régimen dictatorial y delincuencial que la administra la ha destruido económica, social, cultural y políticamente.

Peor que como estamos ahora, es difícil imaginárselo, puesto que todos los indicadores económicos que permiten evaluar la situación de la economía de un país, señalan que Venezuela hoy día es de las naciones más pobres y arruinada del mundo, a pesar de la inmensa cantidad de recursos naturales que aún tiene. Lamentablemente, las deudas contraídas y el daño económico y material ocasionado es tal alto que necesitaríamos de una a dos décadas de tiempo, y de muchísimos millones de dólares para recuperarnos.

Lo insólito de todo esto, es que, el liderazgo político de esta  mal llamada “revolución del socialismo del siglo XXI”,  entre los cuales se encuentra a la antigua y oxidada a la revolución Cuba, como su soporte principal, se niegan a entregar el poder, para poder realizar elecciones libres en Venezuela, que nos permita elegir a un nuevo gobierno democrático, que reemplace a tan dañina dictadura la cual hemos tenido que soportar por dos décadas, 20 años, los cuales nos han parecido a un infierno interminable.

No es un secreto, que Cuba depende económicamente de Venezuela, puesto que su economía depende básicamente del turismo y la explotación algunos productos como el azúcar, etc.

Idearon una fuente de ingresos económicos muy rentable, alquilando los servicios de profesionales de médicos y otras especialidades,  que ofrecían a los gobiernos marxistas leninistas del mundo, a quienes cobran por tales servicios, varios miles de dólares mensuales por cada profesional, de los cuales, un 75% son retenidos por la dictadura cubana, y el resto un 25%, como forma de pago a los profesionales asignados a tales naciones. Se habla de miles de profesionales enviados a áfrica, Asia y Latinoamérica.

Dado que este gran negocio ha mantenido a flote al régimen dictatorial cubano, y siendo Brasil y Venezuela los mayores receptores de estas “ayudas” de parte de Cuba; tal negocio, se estaría desmoronando, dado que los médicos cubanos en un alto porcentaje, se niegan a regresar a Cuba, por considerar que no quieren seguir viviendo en dictadura. Un ejemplo de ello estaría ocurriendo en Brasil, puesto que Jair Bolsonaro decidió cesar esta contratación de médicos cubanos, y éstos, en un gran porcentaje  no desean regresar a Cuba, por razones obvias.

Ante esta situación inédita de la economía de Cuba, no es desestimar el esfuerzo titánico que hace y seguiría haciendo Cuba  en Venezuela para proteger y mantener a Nicolás Maduro en el poder, puesto que en Venezuela existe un numero enorme de médicos cubanos ejerciendo la medicina en el país, que incluso al parecer son más costosos que los médicos que envió a Brasil.

Los regímenes de Cuba y Venezuela  pareciera que se fisionaron en una simbiosis extraña, donde Cuba económicamente depende de Venezuela, y el régimen de Venezuela depende de Cuba; y no me extrañaría que sea necesario el uso de las armas para sacarlos del poder. Se dice que una guerra podría costar muchas vidas inocentes.

¿Me pregunto, cuanto más les costará a Venezuela, en vidas, en presupuesto, y en dignidad, la permanencia del chavismo en el poder?

La revolución cubana no ha debido permanecer en el poder por tanto tiempo como el que tiene, de 6 décadas. No tiene riquezas naturales ni otro tipo de riquezas que puedan desarrollar para auto abastecerse.

El Estado cubano no tiene por qué empeñarse en administrar la economía de esa nación. Debe permitir el ingreso de la industria privada a la nación, como en efecto lo han hecho. Sin embargo ello no es suficiente, deben admitir la pluralidad de ideas políticas, y abrirse a las elecciones tal como ocurre en las democracias.

También le debe garantizar a los futuros inversionistas privados, seguridad jurídica y darles confianza absoluta para que inviertan, tengan ganancias, paguen impuestos, que contribuyan a mejorar su economía.

Es un absurdo y una decisión infantil, seguir enemistado con los EE.UU., y con el capitalismo, a sabiendas de que por siglos, este ha sido uno de sus mejores clientes, como nación y como pueblo. Esto a pesar de las diferencias políticas y diplomáticas que ha habido en el tiempo.

Cuba necesita entrar urgentemente al siglo XXI, razón más que suficiente para que se abra totalmente a la democracia, no en forma tímida ni parcial. Las democracias no funcionan bien, si estas tienen limitaciones burocráticas por desconfianza u otras razones ideológicas.  

No se trata de entregar el país al inversionista privado, puesto que para ello existen las constituciones, las leyes, los cuerdos y las negociaciones diáfanas y abiertas al pueblo. Me da pena decirlo, por no ofender, pero se trata de una decisión “ganar – ganar”, la cual tiene que hacer el marxismo leninismo cubano, para salirse de esa pesadilla en la que está totalmente inmerso y a punto de colapsar, puesto que lo admitan o no, el tiempo corre en su contra y de no hacer algo positivo y constructivo, la revolución cubana, tarde o temprano morirá, por las buenas o por las malas, quiéranlo o no.

No tengo la menor duda, como la gran mayoría de los venezolanos que, la dictadura de Venezuela caerá primero que la de Cuba. En el mejor de los casos, ambas dictaduras caerían juntas, dependiendo de las soluciones que el mundo libre escoja para desarticularlos y devolverles a sus respectivos pueblos las democracias que tanto añoran. Una vez caído el régimen venezolano, Cuba quedará aislada de tal forma, que bien de forma pacífica, regresaría a la democracia, para poder sobrevivir. Amanecerá y veremos.

COROLARIO:

Ninguna población merece vivir bajo una dictadura, puesto que éstas degradan a las poblaciones de diversas formas. Las oprimen, las usan, las abusan, las matan, las hostigan y por lo general les violan todos sus derechos ciudadanos y humanos. Una dictadura  bien sea esta de cualquier tipo: revolucionaria, de derecha, de izquierda, de centro, militar, civil o religiosa. No existen dictaduras buenas o malas, todas son malas e indeseables.

En casos extremos, cuando se llega a una dictadura por salir de un peor régimen, esta debería ser lo más corta posible, puesto que a nadie le gusta vivir en dictadura, al menos que esta persona sea parte de ella. Amanecerá y veremos.