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21/03/2019
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David contra Goliat.

Se acerca la fecha del 23 de febrero de 2019, fecha escogida por el presidente interino de Venezuela Juan Guaidó, para distribuir la emergencia de la ayuda humanitaria para su desesperada población. Como sabemos, la misma esta represada y resguarda  en distintos sitios alrededor de nuestra nación.  Conocido y visto, el talante represor del régimen dictatorial del ex presidente ilegítimo, Nicolás Maduro, una de las preguntas que se hacen la mayoría de los observadores internacionales, sería; la forma de lograr introducirla pacíficamente en el país, con tantos militares – venezolanos y cubanos -  y colectivos armados, a la espera de esa acción nacional  para impedir que se distribuya.

Ante la determinación del presidente interino Juan Guaidó  y su comando de distribución, de llevar a cabo y seguir adelante con su decisión y responsabilidad, la  distribución al pueblo de tal ayuda humanitaria; a sabiendas de que pudiera haber represión, de parte de la dictadura; se me ocurre que, esta acción pudiera convertirse en una lucha desigual similar a la ocurrida entre David  y Goliat, según la historia bíblica Israelita, sucedida varios siglos atrás.

Dado que el presidente interino Juan Guaido está siendo ayudado por varios gobiernos de países amigos, se supone que tal ayuda incluye, la logística y preparativos, para realizar tal distribución ordenadamente dentro de Venezuela. Tales países, supuestamente también estarían involucrados en la organización planificación de tal distribución. Dado que el pueblo de Venezuela en su gran mayoría, está esperando ese vital momento, para alimentarse mejor y sanarse de muchas de las dolencias físicas y enfermedades variadas que les tienen impedidos en sus casas y/o hospitales, se sienten muy esperanzados y felices de que esta ayuda les llegue con urgencia y sin grandes tropiezos.

Por supuesto que, el gobierno legítimo de Venezuela, de Juan Guaidó, tiene el apoyo diplomático y político de una gran cantidad mayoritaria de países democráticos y libres del mundo, que le ayudan y estimulan, a seguir adelante en su estrategia y decisión de realizar tal distribución; esto, a pesar de las grandes e inmensas dificultades y trabas que el régimen de Nicolás Maduro y su grupo armado les ha contrapuesto.

Los venezolanos que estamos en el exterior, aupamos a los venezolanos que sufren en Venezuela y rezamos y contribuimos diariamente, para que todo salga bien, y no se produzcan represiones y agresiones brutales de parte del régimen dictatorial, en las cuales se produzcan víctimas inocentes, durante tal operación de distribución de la referida ayuda humanitaria, lo cual sería condenable e imperdonable por toda la  humanidad.

Aun cuando la población entera, está consciente de que se correrán grandes riesgos, la misma pareciera estar confiada y dispuesta a correrlos saliendo a las calles a reclamar y recibir su ayuda humanitaria correspondiente. Ojala y al régimen, el cual está  armado hasta los dientes, y es perverso; no se le ocurra la idea agredir a esta población desarmada, puesto que podría enardecer a una población pacífica, que aunque desarmada, podría enfurecerse y convertirse en un David y hacerlos pagar con creces tal osadía. Como un demócrata cabal, estoy con el presidente interino Juan Guaidó y el pueblo venezolano, en esta lucha desigual que hemos estado viviendo por 20 años, la cual creo que estaríamos a punto de concluir con la salida indetenible de Nicolás Maduro y su grupo de usurpadores,  del poder en Venezuela.