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10/12/2018
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Sí existen razones para no reírse ni ser felices en Venezuela

El presidente Nicolás Maduro, en otra de sus acostumbradas apariciones en los medios de comunicación, ha preguntado burlonamente al pueblo venezolano: ¿Hay razones para no reírse ni ser felices en Venezuela? 

Luego indica que las grandes potencias mundiales están empeñadas en atacar a Venezuela, cuidándose de no aclarar que es a su criminal, corrupto, totalitario y narcotraficante gobierno marxista leninista al que atacan, por mucha razones.

Seguidamente afirma, que las dificultades son intrínsecas a un proceso de liberaciones. ¿Quieres ser libre? Atrévete a ser libre, lucha por tu libertad. ¿Quieres ser esclavo? Arrodíllate a los imperios. La felicidad la seguiremos cultivando, finalizó Maduro.

Indudablemente  ese mensaje de Maduro tiene su razón de ser  ante tanto chavista abandonando el barco del ineficiente y derrotado socialismo del siglo XXI, cansado de sus peroratas burlonas y de sus fracasados intentos de recuperar la economía del país.

Ante estas otras mentiras y creencias de Nicolás Maduro, le aclaro, que el pueblo venezolano jamás se ha arrodillado a los imperios, ni jamás ha solicitado pasarse al marxismo leninismo. El pueblo venezolano históricamente ha sido un pueblo alegre y reidor, que se reía espontáneamente con frecuencia, cuando existían motivos para hacerlo.

Hoy día, Nicolás, sus títeres políticos y militares, así como los opositores que le adulan y le acompañan en su aventura marxista leninista, deben saber y conocer a fondo las razones por las que el pueblo de Venezuela perdió parte de sus carisma y alegría y felicidad innata que sentía viviendo en democracia, y libre para pensar y actuar sin que le persiguieran o encerraran en un calabozo.

La risa y la felicidad no se compran ni se decretan, puesto que ambas son emociones y manifestaciones de estados de ánimo, espontáneo de sentirse bien ante una situación que existe, se vive y se siente. Ordene a sus sumisos encuestadores que realicen una encuesta profesional formal en Venezuela, que les  pregunte a los venezolanos si son felices y si ríen con frecuencia para que conozca la realidad actual del país. La que usted y sus compinches, desgraciaron, conocen, pero desearían revertir, lo cual es una enorme imposibilidad debido a su fracaso irreversible y una gran y dramática realidad.  

No se engañe Maduro, la realidad del país contradice su visión de la risa y de la felicidad en Venezuela. Gracias a usted y a su grupo de irresponsables, delincuentes y mafiosos  no hay razones para la existencia de ninguna de las dos emociones en el país.