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19/07/2019
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Carta Pública de Mons Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, con motivo del cercano inicio de la Jornada Nacional de los Jóvenes (JNJ).

Estimados Hnos. obispos, agentes de pastoral, asesores de los grupos de jóvenes, miembros de las comisiones diocesanas de Pastoral Juvenil.

Se acerca el inicio de la Jornada Nacional de los Jóvenes (JNJ) a celebrarse en Santiago de Cuba entre los días 1º al 4 de agosto. Esta es la 2da. Edición. Personalmente estoy gratamente sorprendido por el entusiasmo mostrado por nuestros jóvenes al querer participar en la misma. Ésta es una buena oportunidad para potenciar el trabajo de la Pastoral Juvenil. Los jóvenes necesitan y esperan de nuestro apoyo y compromiso para con ellos.

Al preparar esta JNJ queremos lograr lo siguiente:

  • Que sea un punto de inflexión dentro de un proceso pastoral. Mirada larga: No un evento, sí un proceso.
  • Que tenga en cuenta y sea expresión práctica del Plan Pastoral de la Iglesia Católica en Cuba 2014-2020.
  • Que fortalezca el compromiso bautismal de los jóvenes con la Virgen María como modelo: “A Jesús por María”
  • Que los jóvenes se reafirmen en su condición de “Discípulos Misioneros y Testigos de su fe”, en la familia, la comunidad y en la sociedad.
  • Que favorezca y refuerce la integración de la pastoral juvenil a la vida diocesana, parroquial, y entre los grupos de jóvenes de una misma diócesis.
  • Que los jóvenes descubran que Dios tiene un plan de salvación para cada persona. Que cuenta con todos y cada uno de ellos. Eso sólo se descubre desde la generosidad, el compromiso y la búsqueda seria y sincera de la Vocación a la que el Señor nos llama.
  • Qué experimenten la cercanía de la Iglesia y la atención privilegiada que esta desea brindarles. Son los hijos menores y la esperanza de la familia, la Iglesia y la sociedad.

Teniendo en cuenta lo anterior reafirmamos nuestra intención de que esta JNJ tenga un carácter testimonial, misionero y diocesano. Los jóvenes vendrán a Santiago como peregrinos enviados por sus diócesis al Santuario de nuestra Madre, la Virgen de la Caridad del Cobre, y cómo misioneros que quieren dar testimonio alegre de su fe en nuestras parroquias, en las comunidades y en la sociedad.

Queremos que las diócesis participen de manera activa y con antelación en los eventos misioneros y en las catequesis que se llevarán a cabo en las parroquias de acogida. Necesitamos que la coordinación entre éstas y la diócesis asignada sea fluida y que los jóvenes sepan, de antemano, lo que van a hacer y puedan así aportar sus ideas y experiencias.

Testigos en las familias: Serán acogidos por nuestras familias y por otras familias amigas. No habrá, tal vez, muchas comodidades, pero sí mucho afecto. Allí tendrán cama y baño. Los jóvenes deben ser una Buena Noticia para la familia que les acoge y está los debe.

recibir como quien recibe a Cristo. Seguro que a algunos les tocará el suelo como cabecera, pero estamos seguros que eso lo sabrán ofrecer generosamente.

Testigos en las parroquias y comunidades: Las comidas, las catequesis, la Eucaristía, la oración matutina, las misiones, el compartir comunitario, etc. lo harán en las parroquias. Allí serán recibidos como hermanos por los miembros de las comunidades, y los que vienen darán su testimonio responsable de cristiano. Allí se unirán a los jóvenes de la comunidad. 

Testigos en la sociedad:Las misiones programadas en las calles, los barrios y poblados; la ceremonia de apertura en una plaza popular entre los jóvenes; la Feria Vocacional y la Fiesta del Perdón en dos templos cercanos y céntricos, el Viacrucis que terminará en el atrio de la Catedral, les convertirá en testigos alegres de la fe para todo el pueblo.

La última noche, en El Cobre, el Rosario peregrino nos llevará, de la mano de María, al encuentro con Jesús y a los pies de la bendita imagen de nuestra Patrona, la Virgen de la Caridad. Allí tendremos, la adoración eucarística y, en la madrugada del domingo, la misa de acción de gracias a nuestro Padre que nos ama. Le pediremos que nos de fuerza para ser hombres y mujeres de bien y que regresemos a nuestros pueblos, familias y comunidades, llenos de esperanza para contar las experiencias y continuar siendo allí “Discípulos testigos y misioneros”.

Contamos con la presencia de todos los obispos y de los agentes consagrados y asesores de los grupos juveniles. Cada uno tiene asignada su participación. La Iglesia de Santiago de Cuba les acogerá y recibirá fraternalmente, cuyos fieles también que se unirán a nuestras celebraciones.

Participemos sabiendo que vamos a la JNJ a celebrar y a compartir con alegría nuestra fe, a animarnos mutuamente y a encontrarnos más íntimamente con Jesús. A sortear con generosidad las dificultades que se presenten. Así retornaremos a nuestras diócesis, parroquias, comunidades y familias, con la satisfacción de haber sido testigos y misioneros de Jesús Resucitado y con el compromiso de querer servirle más y mejor a Él y a los hermanos, con el propósito de querer seguirle generosamente en la vocación a la que nos sentimos llamados.

María nos enseña el camino: “He aquí la sierva del Señor”

“Hágase en mí según tu palabra”

“La Caridad nos une”.

Mons Dionisio García Ibáñez

Arzobispo de Santiago de Cuba