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TEMA: Que cambie USA para que cambie Cuba.

Que cambie USA para que cambie Cuba. 26 May 2014 06:36 #8158

Si USA cambia Cuba cambia II

El objetivo principal de los firmantes de la ya famosa carta a Obama no es el levantamiento del embargo, sino el tomar medidas adicionales a las ya existentes que flexibilicen las restricciones asociadas al mismo impuestas por el Estado Norteamericano en respuesta, en sus orígenes, a la expropiación de empresas e intereses suyos de forma arbitraria y sin la debida compensación económica.

Basicamente se fundamenta la petición en la esperanza o creencia que tales medidas traerían beneficios económicos para la sociedad civil en Cuba, la cual ganaría en independencia del Estado y que esa independencia devendría independencia política. Si así fuera yo la consideraría con más detenimiento. Me temo que los hechos contradicen esas expectativas.

En 1978, después de años de casi total aislamiento de los cubanos de intramuros con el mundo exterior, se produjo la primera “apertura” en la política de cero contacto del gobierno y comenzaron los “viajes de la comunidad” cubana en el experior, título que dieron a los emigrados, a partir de entonces. Dejaron de ser, al decir del pueblo, asquerosos gusanos para convertirse en hermosas mariposas. La razón, graves problemas de flujo de caja. Y empezaron a llegar los “refuerzos” a montones en ropa, electrodomésticos, dinero en efectivo, etc. Se reanudaron con timidez los permisos de salida del país y un aire fresco respiró el pueblo, ávido más de cosas materiales que de espirituales, sin menospreciar las primeras. A lo interno el gobierno había destapado la olla y a lo externo, mejorado algo su imágen. En cuanto a concesiones de tipo político por supuesto que ninguna.

Para no hacer el “cuento” muy largo solo recordaré que al desplome del mecenas soviético, se implementaron otras medidas aperturistas buscando evitar la catástrofe económica y la caída del régimen. Recordemos nadamás el famoso “maleconazo” que estuvo a punto de convertirse en alzamiento general. La represión fue brutal. Se repartió “palo a diestra y siniestra”, se sacaron vehículos blindados y se estrenaron las temibles Brigadas de Respuesta Rápida”. Se “aflojó la mano” por un lado y se apretó por otra: la mano que el régimen tiene lista siempre, la que los mantiene seguros en el poder.

Ahora, ante la perspectiva de perder los enormes subsidios venezolanos, corren a aprobar la nueva Ley de Inversiones ya conocida, y comienzan a coquetear con empresarios norteamericanos y cubanos-americanos, declarando públicamente su repetido interés de la normalización de las relaciones con EEUU, y moviendo sus fichas cabilderas.

Siempre que se han visto con “el agua al cuello” han dado señales de que ahora sí van a cambiar; que esta administración (el raulismo) es diferente, pragmático, razonable y hasta más accesible. Han corrido la voz de que “ raúl es diferente “. Con relación a las libertades, el reconocimiento de derechos civiles, políticos y humanos en general, igual que siempre: cero tolerancia. No veo la necesidad de enumerar el sinnúmero de ejemplos de la creciente represión que se practica contra los opositores, impidiédoles incluso, el acceso al trabajo.

Hoy las remesas de dinero a Cuba suman miles de millones de dólares, sin contar el trasiego constante de mercaderías que entran a la Isla diariamente en manos de particulares, que producen ingresos adicionales al gobierno que, según los que saben, rondan los cinco mil millones de dólares anuales o más. Y todo esto producto de la flexibilización del embargo.

Sería temerario e infundado decir que la aparición de la carta a Obama sea parte de una estrategia de castro, pero es innegable que les viene de perilla y por demás oportuna.

Antes de escuchar a los países que en abrumadora mayoría, por medio de la ONU, piden el levantamiento del embargo, prefiero escuchar las voces de mis compatriotas dentro de Cuba que se oponen, porque lo menos que puedo hacer ante su prolongado sacrificio es apoyarlos. Ellos luchan por el cambio necesario, por el rescate de los derechos negados, por la igualdad ante la Ley, por la justicia igual para todos, por la consecución de una Patria para todos. Y por estos derechos muy pocos en el mundo han levantado sus voces, muy pocos han denunciado al régimen castrista y muy pocos han apoyado a la sociedad civil cubana.

La forma de conducirse el gobierno de los castro por más de cincuenta años me permite, con toda seriedad, afirmar que ninguna medida los hará conceder la más mínima apertura política y que solo las circunstancias adversas, la presión y la constancia de el movimiento opositor cubano, los han obligado a hacer algunas concesiones. Las únicas medidas que valdrían la pena reforzar son las de presión, presión y más presión en todos los campos posibles.

Es mi opinión, con el mayor respeto a los distinguidos foristas y lectores todos.
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 26 May 2014 05:54 #8157

La carta publicada esta semana, firmada por más de cuarenta personalidades norteamericanas, le pide a Barack Obama medidas flexibilizadoras hacia Cuba. En un gesto inusual de consenso, ex altos cargos políticos, militares, analistas y empresarios de Estados Unidos abogan por relajar el embargo a la Isla. Entre los firmantes se pueden leer nombres de republicanos y demócratas que consideran éste como un buen momento para apoyar a la sociedad civil y a los emprendedores cubanos.

La misiva incluye un conjunto de peticiones concretas, como ampliar el envío de remesas, flexibilizar los viajes de estadounidenses a la Mayor de las Antillas y potenciar las relaciones empresariales entre los dos países. Según explica el texto, se trata de una petición a Obama para que lleve a cabo “acciones específicas”. Sin caer en el “debate ideológico”, aclaran quienes lo suscriben, se busca contribuir con estas medidas a “un cambio significativo” en Cuba.

Durante los años 2009 y 2010, la administración norteamericana impulsó algunas flexibilizaciones como el incremento de las remesas, la ampliación de los viajes familiares y también del intercambio académico. Sin embargo, tal política se frenó cuando el gobierno cubano condenó a quince años de prisión al contratista norteamericano Alan Gross.

Para terminar con el embargo se necesita la aprobación del Congreso, de manera que esta carta, presiona para que el presidente apruebe órdenes ejecutivas que le permitan esquivar a los congresistas.

Nada más conocerse el documento, esta polémica ha estallado tanto dentro como fuera de Cuba. El gobierno de Raúl Castro apenas ha hecho mención a ella y en los medios oficiales sólo se reseñó con una breve nota sin muchos detalles. Eso no ha impedido, sin embargo, que el tema se convierta en un debate en muchos sectores sociales.

Las voces se han escuchado en dos direcciones. Quienes consideran que estas flexibilizaciones disminuirán el control del gobierno cubano sobre la sociedad, mientras otros aseguran que de implementarse, el régimen recibiría una bocanada de oxígeno económico para mantenerse más tiempo en el poder.

¿Levantar las sanciones de manera unilateral sin pedir nada a cambio o exigir el previo cumplimiento de los derechos humanos y las libertades ciudadanas? Es la pregunta que ha hecho 14ymedio a varios opositores dentro de la Isla.

Berta Soler (Damas de Blanco): No es momento de hacer ningún negocio con el gobierno cubano porque eso no va a beneficiar para nada al pueblo. No vamos a pensar en lucro, sino en derechos.

Martha Beatriz Roque (opositora): A estas alturas da lo mismo, que flexibilicen o que no flexibilicen. Las noticias de lo que ocurre en Cuba las está dando el propio régimen, la dictadura, y hay una destrucción total, no hay organización, hay una ruptura de la cadena de mando. Más temprano que tarde el problema va a explotar y no hay forma de que puedan evitarlo.

Manuel Cuesta Morúa (Arco Progresista): Estoy de acuerdo con toda flexibilización de Estados Unidos hacia Cuba, mi posición es contraria al embargo norteamericano. Sin embargo noto que la carta menciona muy levemente el tema de las libertades. Pierde la oportunidad de enviar un mensaje en dos direcciones: al gobierno norteamericano y también al gobierno cubano. Esto podría convertirse en “el abrazo del oso”, pues una apertura sin fortalecimiento hacia el interior puede comprometer cualquier proyecto de nación.

Dagoberto Valdés (director de la revista Convivencia): Esto contribuye al intercambio entre los pueblos y a aquello que dijo Juan Pablo II de que “Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”. Son derechos humanos que son universales y que deben gozar tanto los norteamericanos como los cubanos. Este intercambio fortalecerá a la sociedad civil cubana y permitirá que el mundo y la sociedad norteamericana conozcan mejor la realidad de Cuba.

José Daniel Ferrer (Unión Patriótica de Cuba): Estamos a favor de todo lo que traiga mejoría al pueblo cubano, pero insistimos en que el acercamiento mejore también la situación de derechos humanos. Cuanto se haga debe tener en cuenta la necesidad de nuestra nación de libertades básicas.

Félix Navarro (ex preso político): Hay muchos intereses personales en esa carta y dudo que se haya puesto por delante la situación tan crítica que atraviesa la sociedad civil cubana. El oxígeno económico que reciba el gobierno lo va a usar para engrasar su maquinaria represiva.
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 26 May 2014 02:52 #8156

Mi muy estimado amigo Carlos Alberto. Creo que es vital, para todos los cubanos, tener este tipo de debates sobre temas como éste, y la red -y este sitio que compartimos en particular- es el vehìculo ideal para hacerlo. Y también creo que todo ciudadano tiene el derecho (y a veces hasta el deber) de opinar sobre todo lo que quiera opinar, mas allà del grado de conocimiento que uno tenga sobre determinado tema. Pero yo no me considero "experto"en nada, y me parece muy dìficil que nadie pueda ser "experto" en TODO...

Yo no veo incoherencia alguna en la carta, pero si entre quienes se empeñan en mantener el embargo, porque al tiempo que muchos de ellos dicen que el embargo nunca ha existido no quieren levantarlo y asì quitarle un argumento (seguramente tu no la llamarias "razòn" sino excusa) al gobierno cubano que lo usa para justificar todo lo que no funciona en la isla.

Entiendo que la mayorìa de los siete puntos (o "razones", como tu las llamas) que mencionas en tu escrito se centra en tu preocupaciòn por nuestra seguridad nacional (la de los Estados Unidos) en caso de que se re-estableciera una relaciòn diplomàtica normal con Cuba.

La "razòn" por la cual Cuba està en la lista de paìses terroristas es la misma por la cual Cuba sigue sometida a un embargo (contra viento, marea y la opiniòn de mas del noventa por ciento de la humanidad): porque en los EE.UU. a casi nadie le interesa o importa el tema Cuba, y cualquier anàlisis de costo-beneficio sugiere que no vale la pena sarandear el bote (si saliera electo Charlie Crist como gobernador de la Florida en noviembre, pudiera cambiar esa relaciòn costo-beneficio y quizàs el presidente se animara, el año pròximo, a sacar a Cuba de la lista, como corresponde).

El contrabando de armas a Corea del Norte puede ser muchas cosas (entre ellas una violaciòn de un mandato de la ONU), pero ni remotamente alcanzarìa para PROBAR que Cuba siga siendo un paìs terrorista, ni en nuestras cortes ni en ningùn tribunal internacional. Ahora bien, si uno se atribuye a si mismo el derecho a cambiar el significado de las palabras, es "probable" todo lo que a uno se le ocurra.

No solo "empresarios cubano-americanos" firmaron la dichosa carta. La firmaron también el almirante James Stavridis, quien fuera jefe del Comando Sur y de la OTAN, y el Brigadier General John Adams, ex vice-director de inteligencia del ejército americano, ninguno de elllos, pienso yo, al borde de la esquizofrenia ni "perfectos idiotas" en tu consideraciòn. Lo mismo vale para otro de los firmantes, John Negroponte, ex-director nacional de inteligencia. Si a ellos no les preocupa tener una relaciòn normal con Cuba (no entiendo por que dices que la carta pide un trato "benevolente" hacia Cuba..., de donde lo sacaste? en todo caso pide benevolencia hacia el pueblo cubano...), no entiendo porque deba preocuparme yo, ni tu, a menos que también fueras "experto" en seguridad nacional...

A no ser que, como algunos de nuestros amigos en comùn -me refiero a ciertos amigos y hermanos sudamericanos que esperan ansiosa e incoherentemente que el exilio cubano se ponga a la vanguardia de una cruzada libertadora de todo el continente- pienses que Cuba domina al mundo todo a fuerza de dinero, los oràculos (???) y la intimidaciòn..., y que Stavridis, Adams y Negroponte firmaron la carta por miedo a las consecuencias de no firmarla, porque Raùl "les sabe algo"...

Es cierto que las reformas en Cuba no tienen otro fin que ajustar el modelo socio-econòmico cubano, sin renunciar al socialismo. Eso lo han dicho, de Raùl para abajo, todos los funcionarios cubanos que han tocado pùblicamente el tema de las reformas, de una manera infinitamente mas coherente que la nuestra. Pero para mi es incomprensible que alguien que ni siquiera ha puesto un pie en Cuba pretenda aleccionarme sobre el efecto o impacto que estàn teniendo esas reformas, y en que medida pudieran o no sobrepasar las intenciones de quienes hoy las impulsan. "Conozca Cuba primero"..., como decìa aquel jingle de Cubana de Aviaciòn.

El pasado, en el cual Cuba "perjudicaba a sus vecinos", el lado correcto de la historia (pràcticamente el mundo entero piensa y dice que los Estados Unidos estàn del lado equivocado de la historia en lo que hace a su polìtica hacia Cuba), la "razòn electoral" (en una democracia "racional" no se concibe que los integrantes del grupete que mencionas decidan por sì solos cual debe ser la politica internacional de la naciòn), y el sentido comùn que invocas (que ha sido, històricamente, el gran ausente en la polìtica de los Estados Unidos hacia Cuba) son argumentos o "razones" que no convencen ya a nadie fuera de ese mismo grupete y sus acòlitos, ni siquiera en Washington.

En Miami, al menos, la incoherencia se parece a la Divina Providencia: no tiene lìmites, mi buen amigo...
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 26 May 2014 02:36 #8155

  • Marta Menor
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Amigo, nunca has hablado con mas razón. En que cabeza cabe que al régimen castrista se les continúe renovando perennemente su contrato. Cincuenta y cinco años oprimiento al pueblo cubano sin elecciones libres y democraticas son mas que suficiente.

El nuevo renacer hacia una Cuba libre y democréatica es la Primavera necesaria y URGENTE!! Basta ya de excusas de sanciones enconómicas para tratar de justificar lo injustificable. Permitan que el pueblo cubano elija libremente el gobierno por el que quiere ser gobernado. y PUFF....adiós al pseudo embargo.

SEC. 204. TERMINATION OF THE ECONOMIC EMBARGO OF CUBA.
(a) PRESIDENTIAL ACTIONS- Upon submitting a determination to the appropriate congressional committees under section 203(c)(1) that a transition government in Cuba is in power, the President, after consultation with the Congress, is authorized to take steps to suspend the economic embargo of Cuba
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 26 May 2014 02:07 #8154

La unica visiòn sobre el futuro polìtico de Cuba que realmente cuenta, mi querido amigo y tocayo, es la que resulte del ejercicio por parte de TODOS Y CADA UNO de los integrantes del pueblo cubano de su derecho individual a la libertad de elecciòn. Si el resultado de ese ejercicio es una vision politica que no reniega, en un principio, de algunos aspectos del colectivismo que tan bien conocen esos mismos cubanos, este amigo tuyo que està "del otro lado del debate" no tendrà problema alguno en "genuflexionar" ante la decisiòn de ese pueblo. En todo caso, y segùn sean mis circunstancias para entonces, trataré, en adelante, de incidir -desde el ruedo que es Cuba, y no desde el comodìsimo burladero de Miami- para que en el futuro, esa visiòn se acerque mas a la mia.

Decir, como dices, que "tampoco es discutible que bajo un sistema totalitario, donde toda la actividad económica está al servicio del Estado, las sanciones económicas circunscriben los recursos económicos disponibles para el régimen. El embargo de EEUU ha logrado eso", al tiempo que reconoces que, "como los críticos del embargo señalan correctamente, esta política no ha logrado provocar un cambio de régimen en Cuba; eso no se discute", parece una incoherencia y tiene muy poco que ver con el rigor analìtico de un Paine (serà una genuflexiòn ideològica a Burke, que aplaudirìa satisfecho la paciencia ante la inoperancia de un presunto gradualismo de quienes estàn de "tu lado del debate" en torno al embargo?). Me disculpas, pero tu escrito no se asemeja al de un Paine: Paine, si a él pertenecieran las citas de tu escrito que acabo de transcribir, se tomarìa el trabajo de explicar como manteniendo la polìtica que "tu lado" defiende se podrà lograr ahora (o mañana, o en un año, o en diez...) lo que no se ha logrado en 55 años, por mucho que las leyes de tu bendito embargo hayan "circunscrito" (???) los recursos econòmicos del régimen y, sobre todo, los del pueblo cubano ...

Estoy de acuerdo contigo -y eso es lo bueno y valioso que tiene el tener amigos que no piensen exactamente como piensa uno- en que es necesario abrir a debate el tema del embargo entre nosotros los Mayameros y Floridianos, y expandirlo a todos nuestros conciudadanos en los otros cuarenta y nueve estados (asi interpreto lo que dices cuando dices que "el embargo es solo el pretexto para este debate político más medular".). Y este sitio, en donde seria oportuno generar esa debate, me parece el sitio ideal.

Let the games begin...
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 26 May 2014 01:54 #8153

  • José Azel
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Mientras Polonia luchaba para establecer un gobierno democrático, más de cien partidos políticos competían por poder personal y político. Lech Walesa sintetizó humorísticamente la situación señalando: “Cuando dos polacos se reúnen surgen tres partidos políticos”. Esa proliferación de ideas políticas es similar para los cubanos cuando discuten cómo lograr un cambio de régimen en Cuba. La política exterior de EEUU hacia Cuba, y específicamente el embargo al gobierno cubano, es a menudo la piedra angular de este debate.

Temáticamente, aunque lamentablemente no cualitativamente, el desacuerdo sobre el embargo no es diferente a los grandes debates en la filosofía política alrededor de las revoluciones americana y francesa llevados a cabo por Edmund Burke y Thomas Paine. El debate Burke-Paine es analizado detalladamente por Yuval Levin en su libro El gran debate.

Tanto Burke como Paine eran hombres de ideas y de acción. Burke era un devoto defensor de las tradiciones heredadas de la Constitución inglesa que argumentaba brillantemente por una paciente y gradual reforma de las instituciones de su país. Por contraste, Paine creía fervientemente en el potencial del liberalismo de la Ilustración para promover la causa de la justicia arrancando de raíz los regímenes corruptos y opresivos y reemplazándolos con gobiernos que respondieran al pueblo. Como Levin señala en su libro, “Cada uno expresaba una peculiar y profunda visión del mundo enfrentada a la del otro, sobre algunos de los más importantes temas del pensamiento político liberal-democrático”.

Hasta recientemente siempre presumí que el debate sobre el embargo era una discrepancia sobre estrategia, es decir, sobre diferencias referentes a las modalidades del cambio político. De un lado, aquellos de nosotros que, como Paine, creemos que para lograr un futuro próspero y democrático en Cuba es necesario reemplazar el régimen opresivo con un gobierno que responda al pueblo. Del otro lado, aquellos que, como Burke, creen que las reformas pacientes y graduales de las instituciones del régimen comunista es la mejor estrategia para promover el bienestar del pueblo cubano.

Superficialmente, el debate sobre el embargo podría ser una discrepancia sobre tácticas, pero es una pugna mucho más profundamente enraizada en el pensamiento político-económico, ilustrando que la diáspora cubana no es un solo pueblo en ningún sentido político significativo. Parafraseando a Lech Walesa, cuando dos cubanos se reúnen emergen tres visiones políticas sobre Cuba.

Como los críticos del embargo señalan correctamente, esta política no ha logrado provocar un cambio de régimen en Cuba; eso no se discute. Pero los críticos, en una exposición casuística, nunca explican cómo su idea de una eliminación unilateral e incondicional de las sanciones económicas de EEUU lograría provocar tal cambio. Quizás porque un cambio estructural en el régimen cubano no sea un objetivo altamente valorado por ellos.

Tampoco es discutible de que bajo un sistema totalitario, donde toda la actividad económica está al servicio del Estado, las sanciones económicas circunscriben los recursos económicos disponibles para el régimen. El embargo de EEUU ha logrado eso. Por consiguiente, una eliminación unilateral e incondicional de las sanciones económicas ampliará inevitablemente, en algún grado, los recursos económicos del régimen cubano. ¿Por qué apoyar un cambio que fortalecerá a un régimen que oprime a sus compatriotas?

Aparentemente, mis amigos en el otro lado del debate no rechazan en su totalidad las políticas colectivistas del régimen de Castro. Eso no implica que apoyen a los Castro o la naturaleza represiva de su régimen. Estoy seguro de que no lo hacen. Pero sugiere que en algún nivel, y en alguna medida, están intelectualmente atraídos por el uso generalizado del poder coercitivo del Estado por personas auto designadas para llevar a la nación hacia sus ideas de lo que es una sociedad justa. Eso sugiere una genuflexión ideológica al colectivismo cubano.

Su visión política, como la de Burke, es moralizadora, gradualista y reformista. Recelan de una relación del ciudadano con su sociedad definida por el derecho individual a la libertad de elección. Están dispuestos a aceptar cambios económicos dictados por decisiones autoritarias sin reformas democráticas que permitan a la ciudadanía escoger libremente su camino. Esto es abominable para aquellos de nosotros que, como Paine, creemos que los derechos y libertades del individuo deben ser el centro de la vida política. He terminado por creer que, entre los cubanos, el embargo es solo el pretexto para este debate político más medular.

Profesor Adjunto en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami y autor del libro Mañana in Cuba.
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 25 May 2014 16:57 #8152

Siete razones de Washington frente a Raúl Castro

La carta pública al presidente Barack Obama solicitándole que suavice las medidas encaminadas a agravar la difícil situación económica de la dictadura comunista de los hermanos Castro, no es el resultado de una oscura maniobra de La Habana, aunque el régimen y sus servicios de inteligencia la vean con deleite porque coincide con sus intereses, sino la consecuencia de una indiscutible verdad: nadie sabe cómo acelerar desde fuera el fin de una dictadura como la cubana o la de Corea del Norte. Sus autores están convencidos de que la antigua estrategia norteamericana está equivocada.

Es un viejo debate. Quienes redactaron la carta –presumiblemente los empresarios cubanoamericanos– piensan que la estrategia de abrazar al enemigo e intentar fortalecer a la sociedad civil redundará en el debilitamiento de la tiranía.

¿Logrará su propósito esa carta? No lo creo. No debiera por las siguientes siete razones:
  1. La incoherencia tiene sus límites, más allá de los cuales hay que hablar de esquizofrenia. Washington acaba de declarar oficialmente que el gobierno cubano es terrorista y Raúl Castro le ha dado la razón enviándole a Corea del Norte armas de guerra camufladas bajo toneladas de sacos de azúcar. ¿Por qué abrazar a un régimen terrorista cuando se aprueban sanciones contra Rusia o Venezuela por comportamientos antidemocráticos?
  2. En el momento en que se divulgaba la carta de marras, el coronel Alejandro Castro Espín, hijo del dictador Raúl Castro, firmaba un acuerdo de cooperación en Moscú con los servicios de inteligencia de Putin. Luego pasó por La Habana el Jefe del Estado Mayor del ejército chino, presumiblemente a formalizar una gestión parecida. En el pasado, Fidel Castro, en Teherán, había advertido que todos juntos podían poner de rodillas al enemigo imperialista.
  3. Según afirma Raúl Castro, una y otra vez, y reiteran sus más altos funcionarios, las “reformas” económicas, tienen como fin perfeccionar la dictadura comunista de partido único. ¿Por qué Estados Unidos debe cooperar con una vieja y fallida tiranía que intenta superar las dificultades y consolidarse en su peor momento económico y psicológico, cuando toda la estructura de poder en la Isla sabe que el marxismo-leninismo es un fracaso?
  4. El régimen cubano es un enemigo tenaz y permanente de Estados Unidos. Sus líderes están convencidos de que todo lo malo que sucede en el planeta es culpa de Washington. No se cansan de decirlo. En el pasado, La Habana pactó con la URSS y hasta pidió el bombardeo atómico preventivo durante la Crisis de los Misiles. Hoy Cuba se pone de acuerdo con Irán, Corea del Norte, Rusia y los países del llamado Socialismo del Siglo XXI para perjudicar a sus vecinos. ¿Tiene sentido un trato benevolente con semejante gobierno?
  5. Existe, también, el ángulo ético. Durante todo el siglo XX, con razón, Estados Unidos fue acusado de indiferencia moral por el buen trato que le daba a dictaduras como la de Trujillo, los Somoza, Batista o Stroessner. Ahora está en el lado correcto de la historia. En Cuba se violan los derechos humanos brutalmente. El año pasado se duplicaron las detenciones a los disidentes. Los cubanos no tienen acceso a Internet. A las tres horas de haber aparecido 14ymedio, el diario digital de Yoani Sánchez, bloquearon la señal dentro de Cuba. Estados Unidos no debe volver a la indiferencia moral que tanto afectó la buena imagen del país.
  6. Hay que tomar en cuenta la razón electoral. La Casa Blanca debe escuchar a los legisladores cubanoamericanos y no necesariamente a los empresarios. De alguna manera, expresan el sentir mayoritario de los cubanos radicados en USA. El importante senador demócrata Bob Menéndez, los senadores republicanos Marco Rubio y Ted Cruz, los congresistas demócratas Albio Sires y Joe García, y los congresistas republicanos Ileana Ros y Mario Díaz Balart, discrepan en muchas cosas, pero están de acuerdo en mantener una política de firmeza frente a la dictadura.
  7. El objetivo de Estados Unidos debe ser que en Cuba se instaure una democracia plural y próspera que deje de expulsar a sus ciudadanos hacia el vecino del norte, con la cual desarrollar unas relaciones respetuosas y normales. El sentido común indica que eso no se logra ayudando a la tiranía de Raúl Castro en medio de una crisis.
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 23 May 2014 16:25 #8150

La reciente misiva dirigida al presidente Obama por un grupo de intelectuales, empresarios, activistas y ex funcionarios de anteriores administraciones, con el título de “Apoyo a la sociedad civil cubana”, ha sido fuente de gran controversia entre los exiliados a pesar de los fines proclamados: ayudar a las personas y sus agrupaciones para que sean "catalizadores" del cambio en Cuba; posibilitar el financiamiento de la microempresa privada para que no dependan del Estado y autorizar más viajes a Cuba de estadounidenses que apoyarían la actividad económica independiente.

Si bien las diferentes políticas de Estados Unidos en relación con Cuba no van a cambiar por sí solas la situación del archipiélago cubano, generan condiciones, ya sea para acelerar la llegada de ese cambio como para retardarlo, y lo demás depende de los cubanos de dentro. La pregunta obvia, por tanto, sería: ¿cuál política lo favorece y cuál lo entorpece?

Independientemente de todas las posibles motivaciones de unos y otros para defender una u otra política, aquellos que ponen el énfasis en restricciones económicas y aislamientos, generalmente se dirigen más al debilitamiento del régimen que en fortalecer la sociedad civil –entendiendo por esto último no sólo a los opositores, sino además, a las iglesias, artesanos, intelectuales, periodistas alternativos y asociaciones colegiales entre otros sectores–, mientras que aquellos que defienden políticas de apertura y acercamiento, por el contrario, generalmente se dirigen más al fortalecimiento de esa sociedad civil que al debilitamiento de ese régimen. El carácter totalitario de ese sistema y en consecuencia la estrecha dependencia de la población a esa dictadura, impiden favorecer en la misma medida ambos objetivos. Un aumento de las posibilidades de viajes a ese país y de envío de remesas, por ejemplo, favorece el desarrollo de la sociedad civil, pero como efecto paralelo, genera dividendos a ese gobierno. Y en sentido inverso, restringir los viajes y las remesas, reduce la entrada de divisas a ese régimen, pero al mismo tiempo debilita en gran medida las posibilidades de desarrollo de esa sociedad civil. De manera que no puede obviarse esa disyuntiva: o fortalecer a la víctima o debilitar al victimario.

¿Cuál es la mejor opción? La pregunta podría responderse con otra: ¿A qué teme más la dirigencia histórica? ¿A su debilidad económica o a la sociedad civil? La historia es más que elocuente. Fue esa dirigencia la primera en poner trabas a los viajes de los exiliados, y cuando finalmente en 1978 aceptó el reto, los llamados "viajes de la comunidad" provocaron la explosión social del 80 con la crisis de la Embajada del Perú y el éxodo masivo del Mariel, tras lo cual los viajes volvieron a ser restringidos. El contacto con los exiliados despertó y perturbó la conciencia de gran parte de la ciudadanía. Fue esa dirigencia la que hizo posible que el proyecto de ley Helms Burton, destinado a endurecer la política del embargo, pero sin posibilidad alguna de ser aprobado en el Congreso, fuera finalmente convertido en ley tras el derribo de las dos avionetas civiles con sus cuatro tripulantes. ¿Por qué hizo esto? Para presentarse como víctima frente a un poderoso imperio, ganarse así el apoyo internacional, y justificar ante el mundo y la población cubana, la represión contra sus contradictores internos.

Pocas semanas después de aprobarse la Ley, el régimen comenzó el proceso contra un grupo de académicos formados en el seno del propio sistema, miembros del Centro de Estudios de América (CEA), pero que realizaban peligrosos proyectos de cambio en Cuba, por lo cual el Centro fue disuelto. ¿Y quiénes eran los miembros del CEA? En su mayoría, militantes del Partido Comunista. La Ley Helms Burton sirvió años después para justificar la llamada Ley Mordaza y el encarcelamiento de 75 líderes de la disidencia interna durante la llamada Primavera Negra. Con la política del embargo en pie, por muy ficticia que sea –Cuba es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos–, se justifican las penalidades económicas de los cubanos, algo también conveniente para ocupar sus mentes en cualquier cosa que no sean demandas políticas, y se disimulan ante el mundo las verdaderas contradicciones internas para montar el escenario de un pequeño país acosado por un gran imperio.

Es hora de que caigan ya las máscaras.

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