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TEMA: Verdades que oculta la prensa sobre la inmigración, la ley y el orden

Verdades que oculta la prensa sobre la inmigración, la ley y el orden 25 Jun 2018 22:22 #10626

Efectivamente, como señala Gerardo casi al final de su artículo original, los inmigrantes legales que entran en los Estados Unidos cada año suman, aproximadamente, 1,000,000 por año. En este momento, suman alrededor de 37,000,000 y se estima que de unos 11,000,000 de ilegales o indocumentados –como Ud. prefiera llamarle– alrededor del 57% del total, proceden de México.

Los ciudadanos y el gobierno norteamericano están ante una disyuntiva ética, moral y legal que impulsa a unos y a otros a asumir posiciones cada vez más antagónicas y, en algunos casos, irracionales, desde todo el espectro político norteamericano en lo concerniente a la situación de “los niños de la frontera”.
“El Nuevo Coloso”

A diferencia del gigante plateado de fama griega, con extremidades conquistadoras extendiéndose de tierra a tierra; Aquí, en nuestras puertas en el atardecer bañadas por el mar, estará de pie una poderosa mujer con una antorcha, cuya llama es La luz de los prisioneros y su nombre es la madre de los exiliados.

Su mano como faro brilla en bienvenida al mundo entero.

Sus ojos dóciles comandan la bahía ventosa enmarcada por las ciudades gemelas.

“Tierras de antaño quédense con sus historias pomposas!” Exclama ella con labios silenciosos. “Dadme tus cansados, tus pobres, tus masas amontonadas gimiendo por respirar libres, los despreciados de tus congestionadas costas.

Enviadme a estos, los desposeídos, basura de la tempestad.

¡Levanto mi lámpara al lado de la puerta dorada!”
Esta tarja en la base de la Estatua de la Libertad revela el pensamiento de la poeta judía Emma Lazarus. Puede considerarse la piedra angular de la inclusiva tradición norteamericana de acoger al extranjero. Forma parte de los cánones de valores norteamericanos donde todos, de algún modo, somos inmigrantes o descendientes de inmigrantes; pero ante diferentes eventos y circunstancias, el país ha legislado de modo que muchos, en diferentes épocas, no han sido incluidos en tan amplia definición debido a otra tradición también norteamericana consistente en cumplir y hacer cumplir sus leyes.

Originalmente, se estimulaba, fundamentalmente, la inmigración de “blancos” e irlandeses. Los italianos, judíos y otros grupos blancos “étnicos” no se consideraron “blancos”. Por lo tanto, se restringía su ingreso al país. Esto duró hasta mediados del siglo XX. La Ley de Exclusión de China de 1882 y las leyes laborales de contrato extranjero de 1885 y 1887 prohibieron a ciertos trabajadores inmigrar a los Estados Unidos. En la década de 1920, los EEUU implementaron las leyes de cuotas que restringían la inmigración en función de la nacionalidad. En la década de 1930, el número de inmigrantes que llegaban a los Estados Unidos fue disminuido, drásticamente. A medida que los judíos europeos se refugiaban cada vez más fuera de los países ocupados por los nazis, Estados Unidos estaba construyendo sus murallas.

El escritor sobreviviente del Holocausto y Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel escribió sobre el uso de la palabra Holocausto: “Los novelistas hicieron uso gratuito de ella en su trabajo, los eruditos la usaron para probar sus teorías, los políticos para ganar votos. Al hacerlo, rebajaron el Holocausto; lo drenaron de su sustancia”. No hay nada más común y peligroso que hacer comparaciones. Existen hechos y situaciones que, en algunos aspectos, comparten elementos comunes de incidentes o sucesos históricos. En realidad, cada uno es único. Compararles resulta en el irrespeto y la inmediata o paulatina insensibilización del hecho.

¡Más respeto, por favor! Este desatino, por llamarlo de algún modo, se ha convertido en práctica común para funcionarios, periodistas y “opinantes”. A demasiados se les ha hecho útil, simpático u oportunista comparar el lamentable horror y sufrimiento de “los niños de la frontera” con el Holocausto de los famélicos niños judíos. Es un sinsentido compararles dadas las causas y consecuencias de ambas dolorosas situaciones.

Afortunadamente para “los niños de la frontera” la separación de sus padres puede ser temporal. No están, ni por asomo, viviendo en las condiciones de los famélicos niños judíos, niños que vivieron y murieron de inanición en las barracas de los campos de concentración nazis. Sin duda (gracias a D-os), no existe la posibilidad de que les asesinen gaseándoles o, simplemente, dándoles un tiro en la cabeza. ¡Respeto, por favor! Al trazar este paralelo, los medios se niegan, implícitamente, a reconocer la excepcionalidad de la crueldad nazi contra los judíos por el solo hecho de serlo. Es innecesario. Nadie, en su sano juicio, en los Estados Unidos, considera que lo que sufren los niños en la frontera es merecido.

Hitler quería que todos los judíos murieran. Puede ser que Trump quiera expulsar de los Estados Unidos a los extranjeros que aquí violen la ley estadounidense. No me gusta el modo que lo expresa, pero, sin duda, no intenta su eliminación física. La comparación no es válida.
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COM_KUNENA_THANKYOU: Alberto Müller

Verdades que oculta la prensa sobre la inmigración, la ley y el orden 23 Jun 2018 20:33 #10619

Recibí en privado un par de comunicaciones con objeciones muy razonables que me obligan a hacer una aclaración.

Los emigrantes que hayan entrado a otro país, tanto sea en forma legal como ilegal, SON SERES HUMANOS. Por tanto, merecen todo nuestro respeto y tenemos la obligación de defender sus derechos humanos con absoluta firmeza.

Aquellos que lo han hecho de forma ilegal, en muchos casos se han visto arrastrados por las circunstancias y a veces por la desesperación. Merecen además nuestra compasión y la ayuda y el consejo que toda persona o profesional de buena voluntad pueda ofrecerles para resolver su situación.

Al entrar o permanecer en el país ilegalmente no cometen un "crimen" sino un "delito" que es castigado por las leyes del país. Si han mentido sobre su situación familiar o inventando una persecución ficticia en su país de origen, cometen una falta que también puede ser castigada por las leyes del país que los recibe. No obstante, estos errores no justifican ni el desprecio ni el abuso. Todos cometemos errores, faltas y a veces algún delito. Todos somos seres humanos.

Por tanto, quede en claro que el mensaje anterior no se refería a estas consideraciones porque estimo que debieran ser obvias para todos, sino a la necesidad de respetar las leyes y a conducir nuestras aspiraciones dentro del orden.

El desorden y el desprecio por las leyes perjudican no sólo a los residentes del país anfitrión sino también a los mismos que cometen estas faltas, porque son vulnerables en una situación en la que es común el abuso, que en algunos casos llega a situaciones de semi esclavitud y en otros fomenta el tráfico de personas y otras consecuencias iguales o peores. Estas consecuencias afectan sobre todo a una enorme cantidad de niños que ingresan a un país no acompañados o captados (por no decir "alquilados" o "secuestrados") por quienes se hacen pasar por sus padres o familiares. La deleznable irresponsabilidad de los padres de estos niños no merece que se les considere siquiera el derecho a reclamar su custodia.

Por eso es que ningún país puede permitir el desorden ni la ilegalidad, sobre todo si es un país democrático donde impera un Estado de derecho. Y los inmigrantes deben respetar las normas establecidas y acatar las leyes del país que los recibe para poder abrirse paso en la vida sin obstáculos y con plenas facultades jurídicas que les permitan defender sus derechos sin miedo. Ese es el orden que permite la armonía y la estabilidad.

Me refería también en el artículo anterior a las mentiras y falsedades de la prensa que desdicen de la ética de muchos periodistas. A veces no hacen falta siquiera unas pocas letras para mentir; basta con un titular prominente o una cubierta engañosa de cualquier revista.

Es lamentable que una revista prestigiosa como Time haga un arreglo fotográfico en su portada con un ceñudo Presidente Trump presuntamente mirando a una niña pequeña llorando, con el título de "Welcome to America". Ese encuentro nunca sucedió. Los pormenores de la forma deplorable cómo se hizo la foto aparecen AQUÍ para quien pueda interesarles. Además, y corroborando lo que antes dije sobre la irresponsabilidad de los padres, esta niña en particular emigró con su madre sin la autorización del esposo, quien tiene un buen trabajo en Honduras y a quien dejó atrás con sus otros tres hijos. Para colmo, esta madre ya había sido deportada a Honduras en julio de 2013 y reincidía en su entrada ilegal.

Ante estos hechos, aunque esta niña NO ha sido separada de su madre, cabe preguntarnos si en realidad merece tenerla bajo su irresponsable custodia.
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COM_KUNENA_THANKYOU: Alberto Müller, Jairo Pérez

Verdades que oculta la prensa sobre la inmigración, la ley y el orden 20 Jun 2018 21:20 #10612

Se está propagando el mito, sobre todo entre los habitantes de habla española en Estados Unidos, de que el actual gobierno procede "cruelmente" a separar a los padres de sus hijos al cruzar la frontera Sur y entrar ilegalmente al país.

Es sorprendente que tantos periodistas se hagan eco de esta campaña propagandística a sabiendas de que es evidentemente falsa. Es cierto, y así debería reportarse, que hay un número de personas que ingresan ilegalmente a Estados Unidos con su familia que se han visto separados de sus hijos. Lo que no se dice es que al ser capturados violando las leyes migratorias del país, son enviados a centros de detención, y que la ley razonablemente prohibe que se envíen menores a esos centros.

Todavía más lamentable es cómo se encubren o tergiversan otros hechos que, sin embargo, son fácilmente comprobables pese a la abrumadora y negativa campaña de prensa. Por tanto, simplemente procedamos a ver los números y los hechos. Por ejemplo, en los últimos tres meses la inmigración ilegal en la frontera Sur de Estados Unidos aumentó a más de 50.000 personas cada mes. La mayoría de estos han sobornado a las autoridades y las fuerzas del orden de uno o más países que atraviesan en su migración, para que les den paso libre en una migración que les cuesta entre 5 y 15 mil dólares, tornándose así en un gran “negocio”. Lo más deplorable de estas cifras es que desde el año pasado, ha habido un aumento del 325% de niños extranjeros NO ACOMPAÑADOS. En otras palabras, más del triple que el año pasado. Es notable que los medios periodísticos no le den importancia alguna a la negligencia criminal de padres que someten a sus hijos a esa aventura, pese a los peligros de muerte, violación y hasta de esclavitud servil cuando caen en manos de adultos que se aprovechan de su indefensión.

Esto se debe a la campaña que se propaga allende la frontera de Estados Unidos en contra de la supuesta masiva separación de padres e hijos. Por tanto, muchos que emigran "adoptan" por el camino a niños y adolescentes que viajan solos para hacerlos pasar como hijos suyos y reclamar el apoyo de las organizaciones que protestan por su detención una vez que ingresan al país. Todavía más reprobable es el hecho de que un alto número de padres han recibido pagos de estos inmigrantes para que les den a sus hijos, sometiéndolos por dinero a todos los peligros que esta práctica implica. Por eso los llaman "niños alquilados". Como esta es una situación de ingreso masivo de inmigrantes que mienten, las autoridades no tienen tiempo de mantenerse al día en el complicado proceso de revisar caso por caso la veracidad de los vínculos familiares y se acumulan los casos de auténtica separación de los que efectivamente llegan con sus hijos y pueden tener que esperar semanas y meses hasta que pueda revisarse su caso.

Esta abrumadora realidad se complica con la enorme cantidad de personas que piden "asilo", resultado también de la propaganda que se difunde de que este es un método muy recomendable para lograr quedarse en el país legalmente. El resultado es que desde 2008, esta política permisiva de inmigración ha provocado que las solicitudes de asilo aumenten nada menos que un 1700%. En otras palabras, 17 veces más que hace 10 años. Por tanto, hay un enorme retraso, con más de 600,000 casos acumulados en las solicitudes de asilo.

Debe tenerse en cuenta también que durante toda la historia hasta tiempos recientes, las solicitudes de asilo se presentaban en las embajadas y consulados de los países donde había persecución política que aceptaban dar refugio a los perseguidos en sus predios hasta obtener un salvoconducto que les permitiera viajar al país de asilo. Ahora, los inmigrantes pretenden obtener asilo en caravanas masivas que viajan a través de otros países para llegar a Estados Unidos. Igual está pasando en Europa, pese a que el concepto de "refugio" se establece una vez que el supuesto "perseguido" atraviesa la frontera de su país para refugiarse en un país vecino y no para viajar largas distancias hasta otro país de su preferencia.

Favorecer estos movimientos migratorios ilegales sólo sirve para sembrar el desorden y para perjudicar a los que intentan emigrar legalmente a otros países. Evidentemente, son imprescindibles las normas y reglamentos que tanto en Estados Unidos como en Europa establezcan el orden en los procesos migratorios y el respeto a las leyes de cada país.

Finalmente, debo destacar también la injusticia que sufren quienes tratan de restablecer la ley y el orden en cuestiones migratorias, y son acusados de ser anti inmigrantes o incluso xenófobos. Lo cierto es que Estados Unidos ha sido y sigue siendo un país amable que acoge a una enorme inmigración legal. Alrededor de un millón de inmigrantes entran legalmente al país cada año desde comienzos de este siglo y sólo en 2017 obtuvieron su residencia permanente en el país 1.130.000 extranjeros Además, se le concedió la entrada como refugiados a casi 55,000 inmigrantes.

No obstante, estos inmigrantes legales se ven perjudicados por la inmigración ilegal, que obliga a que el número de visas que se otorgan a los que están en la cola se vea reducido por aquellos que les han saltado por delante y logran por otros medios legalizar su estancia en el país. ¡Eso sí es injusticia!
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