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Factores explosivos en la ciclogénesis social desatada por la muerte de George F 20 Jun 2020 17:07 #11384

  • Miguel Saludes
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Cuando el agente Derek Chauvin presionó con su rodilla la espalda del detenido George Floyd, mientras sus compañeros miraban indiferentes al ciudadano que les grababa con su celular, seguramente estaba ajeno a las consecuencias que desencadenaría su acción. Tal vez pensaba que aquella frase póstuma lanzada por el detenido pasaría inadvertida, una más entre tantas, y su eco se perdería en el asfalto de la calle. Pero se equivocaron. Las palabras de Floyd alcanzaron una resonancia inusitada y su muerte se convirtió en el detonante de una explosiva reacción social que traspasó los límites de Minneapolis para extenderse por toda la geografía norteamericana y más allá de sus fronteras. 

Las primeras manifestaciones se produjeron bajo la sombra del pillaje y acciones violentas contra inmuebles y autoridades. Aunque esos actos reprobables recibieron la condena de quienes ejercitaban su derecho a la protesta pacífica, el daño estaba hecho. Las imágenes quedaron marcadas por el comportamiento vandálico de grupos donde extremismo y delincuencia se confundía. La aparición de recipientes llenos de objetos contundentes extrañamente abandonados en los escenarios de las manifestaciones y la saña que algunos ponían en su labor destructiva, daban razones suficientes para sustentar la idea de una intencionalidad planificada por organizaciones e individuos escudados en las protestas. Fue señalada fundamentalmente la extrema izquierda. Pero la prevención dirigida hacia un único punto, en casos como este, puede generar nuevos errores al dejar fuera del foco otros factores que por diversas causas pudieran sacar ganancia de unas tensiones sociales descontroladas. Con la falta de matices se pierde la capacidad de deducir y apreciar la manera en que intereses vinculados o contrapuestos pueden sacar partido de un problema cuya justeza no se puede negar y que necesita soluciones reales. 

Durante una corta estancia en Colombia pude atestiguar la manera en queestas maniobras se producen y como ellas pueden servir lo mismo a los que creen sustentar con sus acciones a los demandantes, como a los que se oponen a estos y a sus reclamos. Mientras los estudiantes entonaban sus lemas al son de los disparos de la policía, en las calles aledañas, fuera del cerco policial y del conflicto, llegaban individuos en moto para verter basura en el asfalto, prenderle fuego y desaparecer de inmediato. ¿Cuáles eran las verdaderas intenciones de aquellos actores fugaces? Una pegunta que puede ser válida para las acciones ocurridas en el marco de las protestas escenificadas en diferentes localidades estadounidenses. Antifa, Boogaloo, supremacistas de cualquier color y otros extremos, tienen razones suficientes para coincidir en el crédito de la autoría. Ocurre lo mismo con el nuevo objetivo de los alborotadores, enfocados en derribar estatuas de confederados, Cristóbal Colón y algunos conquistadores españoles. Resulta extraña en particular la pintada en rojo recibida por un monumento del Almirante en Miami, con el añadido de la hoz y el martillo en su pedestal.   

También se pierde la perspectiva cuando se trata de explicar estas reacciones sociales en el racismo instituido contra un determinado grupo humano. Es el caso del eslogan “La vida de los negros importa” (Black Lives Matter) que enarbola el movimiento que se identifica con el nombre homónimo. Errores y apreciaciones falsas se entrecruzan con la realidad innegable del racismo que subyace en la sociedad norteamericana, a veces de manera encubierta y otras demasiado abiertamente. Notas de prensa y artículos de opinión contribuyen a ello. En un escrito titulado 4 factores que explican por qué la muerte de George Floyd desató una ola de protestas tan grande en EE.UU.  se reproduce la opinión de Ashley Howard, profesora asistente deHistoria y Estudios Afro estadounidenses de la Universidad de Iowa. Un párrafo señala como la actual pandemia del coronavirus pone al desnudo la discriminación existente. Según Howard, los miembros de la comunidad afro estadounidense están enfermando y muriendo en tasas más altas que el resto de la población porque “están más expuestos debido al tipo de trabajo que realizan, pues están en primera línea como asistentes sanitarios, conductores de autobús, empleados de tiendas o de oficinas postales. Todos esos trabajos esenciales son cubiertos con frecuencia por personas negras, lo que potencialmente los pone en mayor contacto con la enfermedad" Se pregunta la académica:"¿Tienen acceso a atención médica?, ¿pueden tomarse el día libre en el trabajo si se sienten enfermos?, ¿les pagan ese día sin trabajar?, ¿tienen hospitales y médicos en sus comunidades a los cuales recurrir?” Estas aseveraciones realmente son inexactas por no decir inciertas.Que los empleos citados en el párrafo (faltó el de la recogida de basura) sean ocupados casi de manera preferencial por personas de raza negra no se debe a ninguna actitud discriminatoria. Más bien es un derecho que los afronorteamericanos defienden como una especie de compensación a las exclusiones sufridas durante años, pues estos puestos de trabajo son bien remunerados y cuentan con amplios beneficios al ser empleos estatales y federales.  

Es innegable que la sociedad norteamericana conserva profundas huellas delos años de segregación racial derivada del sistema esclavista que sustentó su economía, fundamentalmente en los estados del sur. Los vestigios segregacionistas se pueden respirar todavía en las zonas en que se dividen barrios enteros de grandes ciudades, Por ejemplo, el North West de Miami donde se aprecian las diferencias y contrastes en un espacio todavía habitado mayoritariamente por afronorteamericanos. No obstante, hay cambios. Uno de ellos es la integración cada vez mayor de gente de otras razas y naciones que por cuestiones económicas han ido ocupando lugar en sectores otrora descritos como barrios de los negros.

Es incierto por otra parte que todos los negros sean delincuentes o que estén marginados. Pero hay serios problemas sociales en la comunidad afro (y en otras incluyendo la de los blancos) que no pueden quedar siempre para ser solucionados y no precisamente por la policía, una fuerza cuya misión principal es imponer la ley vigente y reprimir los actos que pongan en peligro la seguridad ciudadana. En cualquier sistema más allá de consideraciones políticas. Efectivamente cuenta la vida de todos. La de los negros, blancos, hispanos, los emigrantes e incluso la de los policías. Que algunas acciones puedan ser apreciadas con sesgo racial y violencia desmedida por parte de algunos agentes del orden cuando el asunto racial se hace presente, no excluye que los miembros de la policía norteamericana asumen un trabajo sumamente arriesgado, a veces en condiciones estresantes. Agentes patrullando de manera individual tiene que confrontar situaciones donde los infractores están muchas veces mejor armados que ellos. El saldo ha dejado no pocos agentes muertos en acción. Recién llegado a Miami fui testigo de un hecho derivado del asesinato de un joven policía. Sus compañeros lavaban autos en un parqueo céntrico de la ciudad para recaudar fondos destinados a la familia del fallecido. Las noticias suelen traer eventos similares. Entre los más recientes el escenificado en el Palmeto donde un conductor descargó el AK 47 que portaba contra cuanto auto se le cruzaba y otro que costó la vida al patrullero de Florida Highway Joseph Bullock, tiroteado por conductor al que fue a socorrer creyéndolo accidentado. Todavía no he visto una manifestación ciudadana que reivindique mayores garantías para los policías en servicio y socorros a sus familiares en caso de muerte. 

Cuestión aparte es la necesidad imperante de una regulación sobre la actuación y el papel de la policía para evitar casos como el de George Floyd. Aunque se ha convertido en el más mediático con entierro de lujo en coche tirado por caballos y ataúd de un costo que difícilmente pudiera haber cubierto su humilde familia, no es el único ni el más lamentablemente. En el 2013 el joven grafitero Israel Reefa Hernández de origen colombiano y con apenas 18 años, murió en Miami Beach a causa de las descargas de un dispositivo policial. Recientemente fuimos testigos de lo que en mi opinión consistió la masacre en la que terminó la persecución desatada contra los autores de un asalto a una joyería. Las imágenes, transmitas en vivo por los medios, mostraban la furgoneta de UPS secuestrada por los malhechores seguida por decenas de patrullas. El episodio culminó en una balacera desproporcionada, sin que mediara negociación alguna. Las víctimas -secuestradores, secuestrado (el chofer del transporte) y un testigo casual- murieron por los disparos causados por los agentes del orden. 
La frase pronunciada por Floyd minutos antes de fallecer, quedó como una expresión acusatoria contra la aplicación desmedida de un acto concreto de violencia policial con presunta incidencia racista.  Pero igualmente pudiera interpretarse enclave metafórica en alusión a tantas situaciones que de alguna manera están haciendo irrespirable este mundo de hoy. La imagen de un mural con el rostro de Floyd y las palabras “no puedo respirar”junto al que pasan transeúntes con los rostros cubiertos con máscaras protectoras permite recrear la sensación de un clamor reivindicativo de alcance social mucho más abarcador. 

Cuando todavía no se apagan los ecos de las manifestaciones por este hecho, se produce la noticia de un nuevo caso de muerte violenta en la que se involucra una víctima de raza negra y policías blancos. El nombre de Rayshard Brooks engrosa una lista de hechos que parece ser imparable, ni siquiera cuando el más reciente está en los titulares. El suceso coincide con el incendio de un restaurante en cuyos predios ocurrió la muerte de Brooks. Se buscaba como sospechosa del siniestro a una mujer de raza blanca como presunta autora de ese acto vandálico.  Todo ocurre en un ambiente confuso de regreso a la normalidad tras un retroceso económico generado por el coronavirus y a pocos meses de las elecciones presidenciales. 

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