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El gravísimo Peligro Chino 02 Nov 2020 04:54 #11490

  • Gerardo E. Martínez-Solanas
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La República Popular China (PRC) tiene una población de 1.400 millones. Están gobernados por el Partido Comunista Chino (PCCh), que tiene 90 millones de miembros y por una clase élite de otros 300 millones de chinos aproximadamente que están profundamente comprometidos con el éxito del régimen para su beneficio y bienestar personal. Puede que no todos ellos crean en todos los aspectos de lo que el partido llama "socialismo con características chinas" —una mezcla de comunismo maoísta, marxista y leninista— pero apoyan activamente al régimen. Sencillamente, el sistema beneficia a estas élites, cuyos negocios, en su mayoría empresas estatales, son administrados de forma privada con la participación activa del PCCh. Una vez que una empresa alcanza cierto tamaño, incorporará a un grupo de miembros del partido que actúan como enlace directo entre la empresa y el gobierno.

Por ineficiente que esto pueda parecer, entiéndase que el PCCh opera una red de inteligencia global masiva a través de su Ministerio de Seguridad del Estado. Esta red hace su parte para ayudar a las empresas y la industria chinas a través del espionaje industrial, la guerra cibernética y la coerción económica. Este tipo de capitalismo de estado o neomercantilismo ha llevado a la creación de una economía moderna que rivaliza en volumen con la de Estados Unidos.

Pese a esta realidad, la administración de Obama provocó un debilitamiento del ejérctito de EE.UU. que le ha restado mucha de su antigua capacidad de desafiar la creciente amenaza de China comunista en el Pacífico, y específicamente optó por no prestar atención al rápido desarrollo de una marina de guerra china ultra moderna ni tampoco a la construcción de instalaciones militares en islas artificiales en el Mar de China Meridional; para colmo, consintió en la exportación de un enorme segmento de la base manufacturera de EE.UU. a China.

China ya estaba tratando de fortalecer y modernizar sus fuerzas armadas desde los años 90, pero fue el resultado de esa política que se prolongó durante 8 años la que dio lugar a que se convirtiera en una grave amenaza para los EE.UU. y el resto del mundo libre. A lo largo de esta última década China tomó impulso para desarrollar los planes detallados en 1999 por dos altos militares del People's Liberation Army en un programa titulado "Unrestricted Warfare". El programa argumenta que la guerra entre la República Popular China y Estados Unidos es inevitable, y que cuando ocurra, China debe estar preparada para utilizar todos los medios necesarios para lograr la victoria. Esto incluye guerra económica, guerra cibernética, guerra de información, guerra política, infiltración cultural, fomento del terrorismo y guerra biológica, además de la posible guerra convencional y nuclear.

Siguiendo los planes de esa política, hoy la República Popular China cuenta con un ejército de dos millones de hombres, incluida la marina de guerra más grande del mundo. En cuanto a la fuerza aérea que ya China posee, está construyendo por miles aviones de combate avanzados que rivalizan con los últimos modelos construidos en EE.UU. Estas fuerzas armadas pueden no estar todavía cualitativamente a la par con las de los EE. UU., pero la cantidad tiene una cualidad propia. Además, la administración de Trump ha descubierto y revelado desde 2018 que los chinos robaron u obtuvieron tecnología estadounidense avanzada que involucraba miniaturización de ojivas y sistemas de guía y que ya tienen la capacidad industrial para construirlos.

Lo más impresionante es que desde los años de la administración Clinton, pasando por la de Bush y culminando en la de Obama, el Partido Comunista Chino (PCCh) tambien ha creado una vasta red de inteligencia en los EE. UU. Está formada no solo por agentes de inteligencia que trabajan para el Ministerio de Seguridad del Estado, sino también por una miríada de funcionarios comerciales e industriales, asociaciones de académicos chinos, Institutos Confucio que operan en multitud de campus estadounidenses y 370.000 estudiantes chinos que asisten a universidades estadounidenses. Cada uno de estos ciudadanos chinos está sujeto al artículo 7 de la Ley de Inteligencia Nacional de la República Popular China de 2017, que requiere que "cualquier organización o ciudadano debe apoyar, ayudar y cooperar con el trabajo de inteligencia estatal". Los estudiantes y otras personas deben informar a los encargados de los consulados y embajadas chinas sobre con quién se encuentran y relacionan, la investigación en la que están trabajando y cualquier otra información que se les exija.

Quizás la mayor amenaza para Estados Unidos que plantea el PCCh son sus exitosos métodos de corrupción de ciertas élites empresariales y financieras de Estados Unidos, que ven los beneficios económicos de tratar con China como más importantes que los intereses nacionales de EE.UU. Entre otros hechos comprobables, recabaron la influencia del Vicepresidente Biden para evitar interferencias del gobierno de Estados Unidos, engrasando los ejes con multimillonarias concesiones a su hijo Hunter.

También contribuye a estos propósitos el Programa de los Mil Talentos de China, que busca reclutar a los profesionales chinos y estadounidenses más brillantes para apoyar la ciencia y la industria chinas. Esto ha demostrado ser un problema real para Estados Unidos; por sólo poner un par de ejemplos, consideren el reciente arresto del químico de Harvard Charles Lieber por haber estado ocultando sus vínculos con el gobierno chino, así como el despido del CEO chino-estadounidense del Sistema de Jubilación de Empleados Públicos de California, que había invertido fondos de CalPERS en corporaciones chinas vinculadas al Ejército Popular de Liberación.

Pese a las duras críticas de la mayoría de los medios de prensa y a la oposición congresional, la administración Trump ha cortado muchos de estos vínculos con China y la ha enfrentado en el intercambio comercial que era extremadamente desfavorable para EE.UU., imponiéndole fuertes aranceles a los productos chinos, en respuesta a las gravosas restricciones de acceso a los mercados chinos que han impuesto desde los años 90 a los productos de EE.UU., así como también en represalia por los reiterados rechazos del gobierno chino a cualquier tipo de negociación de buena fe sobre el robo de propiedad intelectual.

Ante esta firme actitud del gobierno de EE.UU., el 13 de mayo de 2019 la República Popular China, a través de la Agencia de Noticias Xinhua, que está controlada por el PCCh, declaró abiertamente que declaraba una "Guerra Popular" contra Estados Unidos. Sin abundar en la manera que manejaron el brote del Covid-19 para que se propagara hacia Europa y Estados Unidos (¿guerra biológica?), es importante divulgar lo que callan los medios de comunicación convertidos en medios de propaganda política, es decir, que también se ha sabido que los operativos chinos en el consulado de Houston proporcionaron inteligencia a los extremistas de Black Lives Matter (BLM) y Antifa en Houston. De hecho, existe una creciente evidencia de que el Frente Unido del PCCh incluye abiertamente a estos grupos, y que parte del financiamiento para BLM y Antifa proviene de grupos patrocinados o afiliados al PCCh: Liberation Road, Freedom Road Socialist Organisation y Chinese Progressive Association. Estos son los que se han revelado, pero puede haber otros.

A este peligro real nos enfrentamos en el futuro inmediato en el mundo libre y nos toca analizar nuestras preferencias políticas para decidir cuáles son los candidatos que con mayor probabilidad enfrentarán eficazmente semejante amenaza.
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