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Responder: Una propuesta que no es remedio ni solución

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Historial del Tema : Una propuesta que no es remedio ni solución

Mostrando los últimos 8 mensajes - (Últimos primero)
27 Abr 2021 03:24 #11599

Miguel Saludes

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El pasado 19 de abril apareció en las noticias una propuesta presentada el por los congresistas María Elvia Salazar y Mario Díaz Balart para resolver el problema en que se encuentran miles de cubanos con los trámites migratorios paralizados desde el cierre de esos servicios en la sección consular norteamericana en La Habana. Según datos ofrecidos por los propios legisladores se trataría de 22 mil casos del programa de reunificación familiar y 100 mil con visado pendiente. 
 
Tras los sucesos relacionados con los extraños ataques sónicos que afectaron a varios
integrantes de las delegaciones diplomáticas norteamericana y canadiense en la capital cubana, una de las medidas tomadas por la administración Trump fue cerrar la casi totalidad de las gestiones consulares en la Isla y trasladarlas a otras embajadas situadas en territorio continental latinoamericano. México, Colombia y Guyana asumieron una misión que supuso una tremenda carga para las familias cubanas, envueltas en trámites para emigrar o viajar hacia Estados Unidos. Al drama personal se sumaron cuantiosos gastos relacionados con viajes adicionales y el riesgo posible de una negativa a su solicitud. Todos estos factores contribuyeron a engrosar la corriente migratoria irregular que fluye hacia la frontera sur norteamericana. 

Si aquella idea resultó además de una injusta decisión, un fiasco en todos los aspectos y sin ningún atisbo de sabiduría, lo que ahora propone el dueto republicano Salazar-Díaz Balart no anda alejado en por lo poco atinado de su intencionalidad. El nuevo plan buscaría devolver a territorio insular los trámites pendientes de solución. Pero el lugar designado para ello sería en las instalaciones de la base naval de Guantánamo. “El desafío está ahora en el régimen cubano, que debe determinar si colabora y permite abrir Guantánamo para que entren esas personas”, dijo la congresista María Elvira Salazar al presentar la propuesta. Según la congresista esa sería la manera de que el régimen demostrara “su cariño hacia la familia cubana”. Por su parte Díaz Balart precisó que a la instalación solo podrían ir aquellas personas que tengan iniciados los trámites de reunificación o de visa y que sean aprobadas por el comandante de la base.

Además de proteger al personal consular de nuevos ataques sónicos, la medida busca evitar que el régimen cubano obtenga beneficios, en una política de sanciones y presiones que los legisladores entienden necesarias para obligar cambios políticos en Cuba. Curiosamente la propuesta de proyecto cuenta con un singular apoyo desde la bancada demócrata. Se trata de la congresista Stephanie Murphy, de origen vietnamita, quien argumentó su respaldo teniendo en cuenta la condición de sus padres, exiliados en Norteamérica que huyeron del comunismo de Hanoi. Curioso porque Vietnam sigue siendo en la actualidad un país regido por el Partido Comunista, donde no existen libertades políticas, de prensa y opinión, pero que ha logrado encarrilarse dentro de una economía de tipo capitalista, todo con el detalle de que la nación que enfrentó una cruenta guerra contra Estados Unidos es en la actualidad uno de los aliados de la potencia norteamericana, con la que ha efectuado maniobras militares conjuntas y firma de acuerdos importantes. Que sepamos contra Vietnam no se han decretado embargos de ningún tipo, a pesar de las críticas de violaciones contra derechos humanos de las que se han señalado contra su gobierno. Es un ejemplo de relaciones pragmáticas logradas a pesar de diferencias ideológicas y un pasado escabroso. No es el único ejemplo. Polonia comunista o la Rumania de Ceausescu contaron con la bendición comercial norteamericana y de Occidente sin que su condición de formar parte de la Cortina de Hierro fuera un obstáculo para impedirlo. Al final fue la mejor opción y la que dio mejores resultados cuando se produjeron los cambios. Transformaciones no impuestas desde fuera que se lograron por la acción de la sociedad de esos países, incluso con el espaldarazo de la mayoría de los componentes del sistema. 

La propuesta del proyecto que ahora se presenta para este problema específico, no es en modo solución a la crisis que se busca solventar y mucho menos una idea sabia para lograr cambios o al menos conseguir una influencia positiva en esa dirección. En primer lugar, resulta inadmisible darle a una instalación militar, que para colmo funciona como centro penitencial para acusados de terrorismo internacional, el estatus que corresponde a una dependencia diplomática. Es lógico que la parte cubana rechace esta “solución” porque coloca en territorio ocupado en disputa unas funciones para las que existe la locación correcta en una embajada abierta tras restablecerse las relaciones normales. Incluso antes de aquella normalización histórica de relaciones del 2016 todos los trámites se gestionaban de manera normal en la Oficina de Intereses, incluso en momentos críticos de relaciones crispadas durante trances puntuales. Fue en uno de estos eventos, a mediados de los noventa, en que se llegó al acuerdo de otorgar 20 mil visas anuales (la delegación cubana pedía 50 mil) para dar cierta fluidez a las pretensiones de los cubanos que querían irse por diferentes motivos a la vecina nación. Salta a la vista cómo es que en cuatro años no se haya podido dar salida a estas 122 mil solicitudes a razón de la cantidad que estipulaban aquellos viejos acuerdos migratorios entre Cuba y Estados Unidos. 

Creo finalmente que más que solucionar una crisis lo que en este caso se pretende una vez más, es politizar la situación creando una ventana a un procedimiento poco realista a conciencia de que será rechazado, poniendo en terreno contrario la pelota de la responsabilidad del fracaso. De nuevo manipular sentimientos y necesidades cuando lo verdaderamente “salomónico” y justo sería retomar las investigaciones que despejen las incógnitas del presunto ataque sónico, determine sus orígenes y causantes, en caso de que existan, y pongan bases sólidas para la debida protección de los recintos diplomáticos y sus componentes en ambas partes. Recordemos que la embajada cubana en Washington fue tiroteada por un ciudadano en un estado psicológicamente inestable, un hecho cuya investigación no ha trascendido en sus resultados. 

En paralelo sería sano abrir nuevamente el funcionamiento normal de los asuntos consulares para facilitar los trámites pendientes de manera normal y sin sobresaltos para los solicitantes. Y para demostrar la preocupación y la buena voluntad hacia aquellos que soportan el doble empuje de políticas enfrentadas y que en definitiva son los que terminan pagando el saldo mayor y llevando la peor parte en este juego, poner de nuevo en vigencia aquellas medidas de apertura que la administración Obama implementó para facilitar lazos de cercanía entre las dos orillas. Tal vez algunos se beneficien sin merecerlo, pero por sancionar a unos pocos no es justo que se castigue a una mayoría sensible. En definitiva, los mejores y verdaderos cambios no son los que se producen por presiones, castigos y bajo condiciones de fortaleza sitiada. Las transformaciones profundas se logran con la disposición incondicional del amor, el perdón y el espíritu reconciliador. Valores que define a los que siguen la doctrina evangélica y que ha demostrado ser más fuertes y fructíferos. Por cierto, la intervención de la demócrata Murphy en esta acción bipartidista me trajo el recuerdo de viejos conocidos vietnamitas, muchos de ellos exguerrilleros y soldados, de quienes recibí enseñanzas magistrales sobre reconciliación. Fue durante mi estancia en Polonia en los años finales de la década del setenta, cuando los arrozales, los bosques del país indochino y no pocos cuerpos de sus pobladores, mostraban la huella fresca de los efectos terribles del napalm. 
Gracias a Foro Kunena