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18/12/2018
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Un marco institucional para la transición energética

FAES, una asociación española sin fines de lucro, ha publicado en su serie Especial Papeles una lista muy pertinente de condiciones para lograr "la estabilidad regulatoria y el marco institucional" que sivan de "claves para la transición energética". Según sus propias palabras: "La Fundación FAES asegura que la estabilidad regulatoria y el marco institucional son claves para la transición energética. Para la gobernanza de dicho proceso, propone un acuerdo político que cuente con el sector privado y se apoye en la eficiencia económica y la competitividad." El propósito de estas claves es subrayar que la cuestión de la gobernanza "debe ser considerada en su sentido más amplio para que el proceso sea simple, sencillo y de mínimo coste". 

Claves de éxito de la transición energética

• El concepto de transición energética es, en esencia, la decisión de transformar, a medio o largo plazo, el mix energético, persiguiendo la preeminencia de las fuentes renovables sobre los combustibles fósiles y, en muchos casos, sobre la energía nuclear

• La transición energética es un proceso muy dependiente de desarrollos tecnológicos, algunos suficientemente maduros (tecnología eólica y fotovoltaica), mientras otros (tecnología de almacenamiento) están en fase de maduración o de investigación

• Los análisis de impacto encargados por la Comisión Europea estiman inversiones de cien mil millones de euros por año en oferta de energía durante la transición, y de al menos el doble por el lado de la demanda
• El cumplimiento de los objetivos de la transición energética requerirá una transformación radical de la economía europea. Estos objetivos son prácticamente incompatibles con nada que no sea un sistema energético sin apenas emisiones
• Para que el cumplimiento de los objetivos nacionales contribuya a alcanzar los objetivos europeos es fundamental un esquema europeo de gobernanza que garantice el seguimiento y coordinación de todas las actuaciones
• Europa se comprometió en su Paquete Verde 20-20-20 a descarbonizar la economía mediante tres actuaciones: incrementar la penetración de renovables, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y fomentar la eficiencia y el ahorro energético
• La radicalidad de la transición energética requerirá cambios también radicales en las tecnologías de uso, ya que en general las mejoras de eficiencia de los electrodomésticos tradicionales serán marginales
• La contribución de España a la consecución del objetivo europeo de 20% de renovables de la demanda final de energía en 2020 se traduce en un 20% de penetración renovable en el consumo nacional y en un 10% de renovable en el consumo de energía en el transporte
• El precio de la electricidad en España para las economías domésticas es el sexto más caro de Europa. La factura anual incluye unos 7.000 millones de euros de apoyo a las renovables y soporta otros costes originados por políticas ajenas al suministro
• España solo tiene un objetivo provisional de reducción de emisiones en los sectores difusos del 26% respecto a 2005. En cuanto a las renovables, aún no se ha decidido si habrá objetivo nacional vinculante
• Hay que tener en cuenta que no todos los procesos industriales son susceptibles de electrificación, lo que requiere asegurar el suministro de combustibles fósiles
• El papel de las redes necesita una atención especial, pues son la clave de la estabilidad de los sistemas eléctricos, los soportes físicos de los mercados, tanto nacionales como internacionales, y una base esencial de la eficiencia global de los sistemas
• La generación distribuida (autoconsumo) tiene y tendrá un papel importante a jugar a medida que el desarrollo tecnológico sirva para abaratar los costes y aumentar las capacidades
• La estructura de costes de la oferta de electricidad en un futuro sistema energético estará basada en costes de capital. El diseño de los mercados deberá tener en cuenta este cambio en la estructura de costes. Hoy por hoy, este debate no está maduro en Europa
• Los objetivos medioambientales marcados por la UE implican a todo el sector energético y, por ello, la financiación de las medidas para su consecución debe contar con la implicación de su totalidad
• Una reforma fiscal bien diseñada contribuiría a restablecer el equilibrio de precios entre las distintas energías, evitando distorsiones de los precios, respetando el principio de “quien contamina paga”
• Cuando exista un exceso de potencia que dé lugar a la baja utilización de una parte del parque generador, será necesario establecer los mecanismos de cierre o hibernación temporal de centrales, combinando la reserva de potencia necesaria por razones de seguridad con las compensaciones a los operadores que soporten esta infrautilización
• La transición energética es un cambio de modelo energético de mayor profundidad y alcance que ninguno de los cambios en las políticas energéticas planteados hasta hoy
• La consecución de los objetivos medioambientales adoptados por la Unión Europea solo es posible mediante un incremento de la electrificación de la economía y una mayor penetración de tecnologías renovables en el mix de producción
• No es fácil acertar en las estimaciones de costes de un proceso tan complejo como el que se plantea, cuyos costes son reales y, con toda seguridad, serán considerables y excederán cualquier previsión inicial
• Ignorar las variables económicas es el camino seguro hacia un coste incontrolable. La experiencia española con la generación del llamado déficit de tarifa debería ser una lección para no volver a tropezar en la misma piedra
• Los planes integrales y el modelo de gobernanza tienen que basarse en datos objetivos y rigor técnico en la obtención de indicadores y estimaciones a futuro. Esto significa acuerdos metodológicos previos de captura, registro y mantenimiento de datos y bases estadísticas
• Cada país deberá diseñar el modelo de gobernanza que responda a las iniciativas particulares que requieran su propio plan nacional y el cumplimiento europeo
• La transición energética es un compromiso nacional, consecuencia de un acuerdo europeo. En consecuencia, su financiación debe ser soportada entre todos los consumidores energéticos
• No se debe diseñar una nueva política energética sin apoyo a la I+D en aquellos campos concretos en los que la industria española tiene posibilidad de ser un jugador relevante a medio y largo plazo
• España es el país europeo que más esfuerzo económico ha realizado en la penetración de energías renovables, teniendo además unas emisiones de GEI por habitante notablemente por debajo de la media europea
• La transición energética va a requerir un exigente proceso de toma de decisiones en las que habrá que combinar rigor técnico, consenso político, acierto regulatorio e implicación de los actores

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