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22/06/2017

Régimen cubano aumenta presión fiscal sobre trabajadores de empresas extranjeras

  • Elías Amor Bravo
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Para un trabajador cubano no es fácil ganar 2.500 CUP (alrededor de 100 euros) mensuales en Cuba. Según las estadísticas de la ONEI, el sueldo medio de los trabajadores cubanos en 2015 se situó en 915 CUP (unos 38 euros al cambio actual). Por lo tanto, los trabajadores que perciben un sueldo de la magnitud del mencionado anteriormente, cobran un 173% más que la media, casi el doble. Un privilegio reservado a unos pocos. Básicamente a quienes trabajan en los puestos de trabajo, hasta ahora limitados, asociados a los proyectos de inversión extranjera. De momento, no existen estadísticas sobre el empleo generado en la isla por el capital foráneo. Se tiene alguna idea de lo que representan las inversiones, pero no de los puestos de trabajo vinculados. En tales condiciones, nos quedamos solo con la información relativa a los sueldos.

Unos sueldos elevados que lógicamente han despertado el interés recaudador del régimen castrista, últimamente obsesionado con obtener ingresos de las distintas bases imponibles que la economía de mercado va abriendo conforme se desarrolla. Es lo que ha hecho con la vivienda, de la que obtiene un 8% repartido entre vendedor y comprador sobre el valor de la transacción. Y si el valor es inferior se inventan uno que llaman valor referencial, lo aplican de forma unilateral y se acabó. Poco les importa cualquier otra consideración.  Ley Nº 122Ley Nº 122Ahora el foco recaudador se pone sobre los trabajadores del sector de la inversión extranjera, que deben abonar el Impuesto sobre los Ingresos Personales, basada en el artículo 78 de la Ley No. 122, del Presupuesto del Estado para el año 2017, aprobada por la Asamblea Nacional el pasado 27 de diciembre, que se fundamenta en lo dispuesto en la Ley No. 113, del Sistema Tributario, de julio de 2012, la cual establece, entre otros, el Impuesto sobre los Ingresos Personales. Este impuesto recae sobre el monto total de las remuneraciones que se obtengan a partir de los 2.500 CUP mensuales, incluyendo los pagos por rendimientos o por estímulo por la eficiencia económica aprobados.

Guerra avisada no mata soldados. Desde comienzos de año se empezó a difundir la intención de poner en marcha este instrumento recaudatorio, una vez ratificado por directivos del Ministerio de Finanzas y Precios, pero algunos pensaban que se trataba de uno más de los rumores que circulan día si, día no, sobre el entorno complejo de la economía castrista.

El cálculo del impuesto, que no exige declaración a los trabajadores, se aplica como tipo impositivo de retención al total de los ingresos mensuales obtenidos. Hasta aquí nada nuevo. Lo curioso es la escala que se ha establecido para tributar. De ese modo, quienes obtengan ingresos mensuales totales de 2.500 CUP hasta 5.000 CUP deberán pagar el 3% del importe, y quienes reciban ingresos totales superiores a los 5.000 CUP, el 5%. Evidentemente, quienes obtengan menos de 2.500 CUP no tendrán que tributar. Nadie ha dicho por qué esta cifra se establece como umbral. Tan solo en este caso, la norma señala que se practica la retención hasta el límite del monto devengado por el trabajador, y la diferencia se registra como una deuda de este con el Presupuesto del Estado.

Las empresas serán las encargadas de la gestión, cobro y aporte al Presupuesto del Estado de la diferencia que se registra como adeudo del trabajador, las que retendrá de conjunto con las retenciones de los tributos en los períodos subsiguientes. Otra traba burocrática más para las empresas extranjeras que invierten en la isla
¿Hay exenciones a la norma? Si. Del pago del impuesto regulado por la normativa, se exceptúa el personal contratado por las entidades cubanas autorizadas a prestar los servicios de suministro de fuerza de trabajo a concesionarios y usuarios que se establezcan en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, básicamente porque ya pagan este tributo desde tiempo atrás. Tampoco se ha facilitado información sobre estas ventajas relativas que no parece que vayan a tener influencia alguna sobre las decisiones de inversión extranjera. Un campo de golf planeado en una determinada zona no va a cambiar de ubicación por un porcentaje más o menos sobre los sueldos.

El abono del Impuesto sobre los Ingresos Personales por parte del sector de la inversión extranjera fue precedido en octubre de 2014, por el comienzo del pago por parte de esos trabajadores de la Contribución Especial a la Seguridad Social siempre que hubiesen sido beneficiados entonces por un incremento salarial superior a los 200 pesos (CUP), y para quienes se estableció un tipo impositivo de hasta un cinco por ciento. Desde entonces, el régimen observó que el empleo en las empresas extranjeras podría ser una fuente de recaudación y así, ha llegado hasta nuestros días con los porcentajes anunciados que, según algunos empresarios extranjeros, no tendrán influencia alguna en sus planes.

De hecho, lo que más preocupa a algunos de esos inversores es la persistente obligación que tienen a contratar trabajadores a través de entidades autorizadas a suministrar fuerza de trabajo en el sector de la inversión extranjera. Unas entidades que, al parecer, no realizan bien ese trabajo de intermediación laboral en régimen de monopolio que les otorga el régimen castrista y que no suministran trabajadores con las cualificaciones que las empresas solicitan para los empleos que ofrecen. O tal vez es que esos trabajadores no existen en Cuba. Cualquier cosa es posible.