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27/05/2020
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La economía mundial a mediados de 2017

Nos encontramos en un momento especial para la economía mundial. Todos los informes publicados recientemente por organismos especializados, OCDE, FMI, Banco Mundial, insisten que el escenario ha cambiado y lo ha hecho para mucho mejor. Tras años de crisis, los indicadores de crecimiento del PIB, desempleo, nivel de precios apuntan a una tendencia positiva, estable que parece haber llegado para quedarse entre nosotros, al menos cierto tiempo.

Casi todos los análisis coinciden que la estabilidad del precio del petróleo alrededor de los 50 dólares o una eventual moderación en el aumento de los tipos de interés actúan como viento de cola empujando al conjunto de las economías. En tales condiciones, las previsiones del Banco Mundial anuncian que la economía mundial crecerá a una tasa próxima al 3% en el próximo trienio. Ni siquiera los temores que suscita un rebrote del proteccionismo, tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca; o los riesgos inherentes a la economía de China inmersa en un cambio de los motores hacia el consumo interno, lo que puede aumentar el nivel de endeudamiento, o las dudas sobre la reacción de las economías a la retirada de estímulos monetarios, como en la Unión Europea, hacen prever un escenario de menor crecimiento. El motor está a pleno rendimiento, y parece más potente que antes de la crisis.

La Unión Europea continúa, sin embargo, con dudas sobre su crecimiento. Un asunto que la Comisión Europea trata de afrontar en el seno del Ecofin, donde se ha presentado recientemente un informe del Comité Económico y Financiero para promover el aumento de la inversión en los países de la Unión Europea. Años de crisis y débil crecimiento, indican que este problema de la insuficiente inversión es un obstáculo que la Unión debe afrontar para estimular el crecimiento y recuperar el dinamismo anterior a la crisis. El informe volvía a insistir en la necesidad de frenar las limitaciones que suponen las barreras a los flujos de capital establecidas por Bruselas, y en la necesidad de aprovechar los vientos de cola que favorecen la economía europea.

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Economía cubana 2017: incumpliendo Lineamientos y sin rumbo fijo

La actualización de los Lineamientos para el periodo 2016-2021 correspondió al Séptimo Congreso del Partido comunista cubano y posteriormente se aprobó en la Asamblea Nacional del Poder Popular. En principio, todo indica que se deben cumplir a rajatabla. ¿O tal vez no?  

Veamos con detalle. En particular, el apartado II relativo a POLÍTICAS MACROECONÓMICAS contiene los llamados LINEAMIENTOS GENERALES que se enumeran en los diez puntos que van del 18 al 27. Se trata del esqueleto de un cuerpo a medio hacer, por medio del cuál el régimen quiere avanzar en una presunta transformación de la economía para darle más flexibilidad y eficacia, sin renunciar a los postulados básicos de propiedad estatal de medios de producción, planificación central y ausencia de libre mercado.

Si se analiza cualquiera de estos LINEAMIENTOS GENERALES se comprueba que todo queda en papel mojado, sin que hasta la fecha, se haya conseguido por la mínima avanzar en alguno de ellos.

Por ejemplo, empezando por el número 18, que dice “Garantizar los equilibrios macroeconómicos fundamentales y con ello lograr un entorno macroeconómico —fiscal, monetario y financiero— estable y sostenible que permita asignar eficientemente los recursos en función de las prioridades nacionales y del crecimiento económico sostenido”, no es más que un brindis al sol, si se tiene en cuenta que el déficit público en medio de una grave recesión, ha sido programado para un 7% del PIB y que el comercio de mercancías es claramente deficitario, parcialmente compensado por la balanza de servicios. En cuanto a la asignación de recursos, sin un mercado que funcione con las señales de los precios, la búsqueda de la eficiencia es otra quimera.

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