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28/05/2018

LOS SINDICATOS EN CUBA

  • Miriam Leiva
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La Central de Trabajadores de Cuba (CTC) anunció su XXI Congreso a realizarse en enero de 2019,  coincidente con el 80 aniversario de su fundación el 28 de enero,  día del natalicio de José Martí, Apóstol de Cuba, como resultado de la unión de las organizaciones existentes en 1939. 

La convocatoria denominada “Un movimiento sindical más organizado y capaz”, fue emitida el 27 de enero por el Consejo Nacional de la CTC, y la primera reunión preparatoria se realizó en la Fábrica H.Upmann, hoy Empresa de Tabaco Torcido José Martí, La Habana, por el secretario general de la CTC y miembro del Buró Político del Partido Comunista, Ulises Guilarte de Nacimiento, quien “reflexionó sobre el papel de la organización sindical en el socialismo”, según el diario Juventud Rebelde del 30 de enero.

El documento es una extensa arenga política de apoyo a la directiva trazada por el general de ejército Raúl Castro en el XX Congreso: “La CTC y los sindicatos deben concentrarse en lo esencial, que es ejercer su actividad en interés de la implementación exitosa de los Lineamientos y desarrollar el trabajo político-ideológico diferenciado y abarcador en defensa de la unidad de los cubanos”.

La convocatoria no menciona los principales problemas que afrontan los trabajadores cubanos, cuyo empleador hegemónico es el Estado, tales como los ínfimos salarios, la imposibilidad de cumplir los planes en muchos centros laborales por carencia de insumos debido a la dependencia de los abastecimientos que el gobierno no puede contratar por falta de liquidez, aun cuando muchos de ellos producen para la exportación, lo cual incide en el pago de “la estimulación salarial”;  los elevados precios de todos los productos esenciales, las precarias condiciones laborales, la necesidad de liberalización del trabajo por cuenta propia, y  las leyes y resoluciones emitidos por el gobierno sin tener en cuenta previamente los criterios y derechos de los trabajadores.

Los bajos salarios desestimulan el trabajo, mantiene deprimida la productividad, la eficiencia y la producción, sin la cual no se puede cubrir el mercado nacional sustituyendo importaciones y exportar, para logar ingresos que eleven los salarios, mejore la calidad de vida de los trabajadores y sus familias, y disminuya el éxodo hacia empleos mejor remunerados, especialmente de la fuerza de trabajo altamente calificada. En Cuba se puede encontrar un médico, abogado o ingeniero como chofer de su taxi o camarero en un paladar-restaurante.  Al mismo tiempo, el casi único propietario, el Estado, incrementa permanentemente los precios de todos los productos tanto en pesos-moneda nacional como en divisas. Como resultado “el hombre nuevo” creado por el socialismo cubano,  supuestamente “apoya incondicionalmente a la revolución”, simulación que aprendió desde que al nacer recibió su primer documento: la libreta de abastecimiento-racionamiento, y “sustrae para sobrevivir” (robo y corrupción) para vender en el mercado informal. La bolsa negra es imprescindible a gran parte de la población, que no recibe remesas de sus familiares y amigos residente en Estados Unidos y otros países, trabaja en lugares con pequeña “estimulación salarial” en CUC (divisa cubana),  empresas extranjeras, o es cuentapropistas.

Precisamente el trabajo por cuentapropia podría constituir una gran fuente de empleo y aporte a la economía personal, familiar y nacional, como han demostrado los emprendimientos autorizados con muchas limitaciones, y cuyo desarrollo está coartado por el gobierno que mantiene suspendidas las licencias para las actividades más exitosas, y no abre los permisos para todas las profesiones y oficios. El miedo a perder el control absoluto constituye un freno, cuando las directivas y métodos  del partido-gobierno mantienen el bloqueo interno y continúan hundiendo la economía.

Durante 2018, los sindicatos en los centros de trabajo, municipios y provincias se reunirán en asambleas, y los niveles nacionales por sectores realizarán conferencias  para cumplimentar los acuerdos del CIV Pleno del Consejo Nacional de la CTC, que aprobó la convocatoria al congreso y el “proceso orgánico” que se extenderá hasta su realización, “En la labor político-ideológica, la tarea más importante es la sindicalización. Lo primero es organizar a los trabajadores y de esa manera influir en ellos, contribuir a su preparación política”, subrayó Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político, (ministro del Trabajo y Seguridad Social 1995-1999, secretario general de la CTC 2006-2013), según el artículo “Movimiento sindical cubano en su XXI Congreso”, publicado por el semanario Trabajadores, el 29 de enero.  Resulta notoria la apatía de los trabajadores hacia los sindicatos, lo cual se confirma con esa orden, así como en las dificultades para cubrir los cargos de dirigentes sindicales en las bases,  lograr el pago de las cuotas sindicales y los “aportes a la Patria” –para la “defensa”-, que Valdés Mesa consideró “una tarea de carácter político que debe ser abordada con sistematicidad”, según la fuente.

El secretario general de la CTC inmediatamente comenzó una campaña propagandística en los medios cubanos, bajo el lema “Unidad, compromiso, victoria”, muy difíciles de lograr de mantenerse las actuales ataduras sobre las fuerzas productivas y la participación ciudadana.

El Congreso de la CTC se realizará después del anunciado remplazo de Raúl Castro y otros dirigentes en el gobierno y el estado, previsto para abril del presente año. Las directivas actuales y los propósitos de la CTC podrían tener modificaciones en el curso de casi un año en correspondencia con los ejecutivos promovidos  y las condiciones de la economía nacional. Los verdaderos sindicatos aun están por llegar.

La Habana, 31 de enero de 2018

Miriam Leiva

Periodista Independiente