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03/04/2020
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Las cinco ventajas del modelo autogestionario

La autogestión, definida en algunos diccionarios como "sistema de organización de una empresa según el cual los trabajadores participan en todas las decisiones", tiene muchas ventajas, pero estas cinco bastan por su importancia para demostrar su superioridad frente a otros modelos:

• Se aumenta en gran medida el estímulo de los trabajadores al depender el crecimiento de su bienestar económico del buen funcionamiento del proceso productivo. La tesis de que un modelo de Estado centralizado limita el estímulo productivo a un solo hombre o a un pequeño grupo mientras que en el capitalismo el estímulo se extiende a miles de capitalistas, nos lleva a la conclusión de que sería aún mucho más preferible un modelo donde ese estímulo residiera en millones de hombres. El que es sólo asalariado no tiene verdadero interés en los buenos frutos de la producción. El asalariado, decía Jesús, "ve venir al lobo y deja las ovejas y huye... porque es asalariado y no le importan las ovejas", mientras que el buen pastor, "su vida da por las ovejas" (Jn. 10: 12 y 13).

• Se elimina el antagonismo en el seno del proceso productivo entre empleados que presionan por mejoras salariales y empleadores que buscan reducirlos para bajar el costo de producción y así aumentar las ganancias. Cuando propietarios y operarios sean las mismas personas, estos conflictos desaparecerán, incluso será innecesario el costo de un ejército de capataces encargados de coaccionar a los empleados.

• Se evitan los cierres de unidades productivas por baja rentabilidad, pues mientras el interés del capitalista es la ganancia, el principal interés del trabajador es mantener su medio de vida y estará dispuesto a sacrificarse, ya sea reduciendo sus propios beneficios o realizando esfuerzos extras.

• El trabajador deja de estar cosificado, reducido a una mercancía que se vende por ocho o más horas diarias, convertido en mera tuerca de la maquinaria productiva, y pasa a ser un agente productor libre cuya palabra cobra valor. El centro laboral se convierte en otro fortín de la democracia. Si es válida la tesis liberal de que el concepto político de la libertad debe llevarse al plano económico, la misma consideración de la libertad económica debe ser aplicable para el concepto de la democracia económica.

• Un sistema autogestionario generalizado en los marcos de una sociedad capitalista beneficiará también a aquellos trabajadores que aún permanezcan laborando bajo el sistema salarial, pues la mano de obra adquirirá valor y obligará al empleador a pagar jornales más justos.

Numerosas experiencias históricas han demostrado el éxito de la autogestión, como el rescate de empresas que habían sido cerradas por los patrones y fueron rescatadas con gran éxito por los propios trabajadores, como los casos en Florencia del complejo de fábricas La Pignone en 1953 y de la empresa Delle Cure en 1955, con ayuda del alcalde Jorge La Pira; el caso de la mina La Tower en Gran Bretaña, cerrada bajo la política de Margaret Thatcher y más tarde comprada por los mineros; el de Mondragón en España, y el caso del sistema autogestionario yugoeslavo, que de 1953 a 1956 produjo el crecimiento económico más alto del mundo en ese período, pues si los países capitalistas desarrollados habían logrado un crecimiento de 3.3, y el de los países bajo gobiernos comunistas, sólo de 3, Yugoslavia obtuvo 4.7. Estas y otras experiencias podían o no sobrevivir a largo plazo por desarrollarse en los marcos de sociedades que no favorecían la autogestión, ya que ésta requería ser complementada por sistemas políticos realmente participativos.

El movimiento de los indignados debería profundizar sus fines y orientar su lucha cívica pacífica hacia la conquista del derecho de los trabajadores a participar de la dirección de sus respectivas empresas y a recibir parte de las utilidades, ya que ningún ciudadano puede considerarse realmente libre hasta que no ejerza el control sobre sus propios medios de subsistencia. En los regímenes comunistas supervivientes ya no hay que expropiar a capitalistas y a terratenientes para implementar la autogestión. Basta con intervenir a un solo propietario: al Estado.