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21/09/2023
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Elecciones con optimismo panglossiano

Los candidatos a diputados reclaman la “resistencia creativa del heroico pueblo” en apoyo a la Revolución, culpan a los especuladores y ladrones y al “bloqueo” de Estados Unidos por las calamidades actuales

Las elecciones de 470 diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) se preparan para el 26 de marzo próximo. En ellas intervienen 200 000 personas involucradas en 23 647 colegios electorales, lo cual supone grandes gastos, que incluyen además una prueba dinámica el 19 de marzo y mucha publicidad, con la pretensión de demostrar que existe democracia en Cuba.

Diez millones de boletas, miles de biografías y fotos de los candidatos se imprimen, cuando la producción de libretas escolares cayó de 35 millones en 2007 a 14 millones en 2021, y libros y folletos de 53 millones a 17 millones, según el Anuario Estadístico de 2021.

Durante el mes de febrero ha estado ardiendo la “cuna de la Revolución”, sin que los máximos dirigentes aparezcan por Pinares de Mayarí. Los candidatos a diputados se reúnen con sus “electores” para darse a conocer, según la información oficial. Procuran hacerles creer que sus opiniones pesarán en las decisiones que ellos adoptarán por unanimidad en la ANPP, pero a juzgar por las síntesis de los encuentros entre diputados y “electores” transmitidas en televisión ha habido muchas demandas por la escasez de alimentos, la inflación y cambios en la conducción económica.

Todos los candidatos a diputados de las próximas elecciones reclamaron la “resistencia creativa del heroico pueblo” en apoyo a la Revolución, culparon a los especuladores y ladrones que serán perseguidos, y al “bloqueo” de Estados Unidos por las calamidades actuales. Entre ellos figura el vicepresidente Alejandro Gil, ejecutor de la Tarea Ordenamiento, quien ahondó la catástrofe económico-financiera sin que se excusara ni presentara soluciones, más allá de los cientos de medidas inoperantes elaboradas hasta el presente.

Cuba padece la crisis económica más grave de su existencia, sin soluciones efectivas por parte del Gobierno. En febrero, el sistema energético nacional colapsó en cuatro ocasiones desde Cienfuegos hasta Guantánamo. No hay dinero para adquirir combustibles, materias primas o nuevas centrales termoeléctricas; tampoco para reemplazar las industrias obsoletas, ni aliviar el inmenso déficit de transporte de personas y carga.

El sistema de salud se desmorona. Los niños están desnutridos. Procurar la alimentación es un suplicio cotidiano. Las pequeñas cuotas del sistema de racionamiento se posponen o eliminan. Este mes solo fue posible contar con 2090 toneladas de arroz de las 36 000 requeridas. El azúcar se distribuirá según la disponibilidad existente en el país; o sea, lo que produzcan los centrales en la pequeña zafra 2022-2023. Según informó el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), se han atrasado igualmente las entregas de aceite comestible; mientras que la industria supuestamente recuperará las producciones de compotas y café para la entrega, también desfasada, a la población.

Los precios se disparan incesantemente en el mercado informal, donde una libra de arroz oscila entre 120-150 pesos, una libra de azúcar sobrepasa los 280 pesos, un litro de aceite alcanza los 1000 pesos, y treinta huevos valen 2000.

Los módulos de pollo, aceite, picadillo y detergente disminuyen en cantidad y frecuencia de venta, acorde con la liquidez gubernamental y la llegada de los barcos de Estados Unidos y otros lugares. Los tubérculos, hortalizas y frutas son muy escasos y costosos, pues los campesinos no están dispuestos a seguir pagando los altos precios de los insumos vendidos por el Gobierno, al que deben entregar el “encargo estatal” para vender el remanente a precios topados, sin apreciables ganancias.

Las nuevas legislaciones del Programa de Estabilización Macroeconómica, auguradas por la ministra de Finanzas en la Mesa Redonda del pasado 16 de enero, parecen haberse detenido hasta que pasen las elecciones, para evitar que la abstención, el rechazo o los votos en blanco continúen ganando terreno, como ocurrió en las elecciones municipales de noviembre. Otra posibilidad es que se estén realizando ajustes en el marco de la comisión intergubernamental creada con Rusia.

(*) El término “planglossiano”, empleado en el título de esta columna, se deriva de Pangloss, personaje de la formidable novela Cándido o el Optimismo, del escritor francés Voltaire (1694-1778).

Tomado de: Cubanet