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03/10/2022
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Medidas para la inversión extranjera nacieron lastradas

En Cuba la incapacidad para producir en las empresas estatales y la agricultura, y para sustituir importaciones y exportar, está más enraizada que el marabú.

Las nuevas medidas del gobierno cubano para el comercio nacen lastradas por su selectividad, excepcionalidad y subordinación a la empresa estatal. El Gobierno espera que reviertan el desabastecimiento y contribuyan a mejorar las ofertas en las tiendas en moneda libremente convertible (MLC) y en moneda nacional, pero estos propósitos parecen poco realistas.

Ahora, la búsqueda de inversión extranjera se refuerza como única opción para lograr financiamiento debido a la incapacidad del Gobierno para lograrlo mediante la producción de las empresas estatales y organizaciones agropecuarias. Asimismo, la iniciativa privada mediante las mipymes va convirtiéndose en indispensable por su eficiencia y recursos, a la vez que erosiona el rechazo de los inmovilistas al ejercicio de la propiedad privada.

La ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, y la viceministra primera de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Ana Teresita González Fraga, explicaron en televisión nacional, este 15 de agosto, el paquete de medidas para impulsar los comercios mayorista y minorista a través de la inversión extranjera.

La vicetitular expresó que se buscan los beneficios mediante el acceso a mercados de suministro, atracción de financiamiento, equipamiento, métodos de administración y el uso de técnicas novedosas para la gestión logística.

También explicó que estos negocios se destinarán, fundamentalmente, a la venta de materias primas, insumos, equipamiento y otros bienes que contribuyan a impulsar el desarrollo de la producción nacional. Las autoridades pretenden incrementar las consignaciones y, en menor medida, la venta de mercancías en régimen de depósito aduanal, a fin de tener los bienes en el país.

Las nuevas medidas también buscan prefinanciar a productores nacionales con condiciones para ser suministradores, pues existen capacidades que, por carencia de financiamiento, no pueden producir bienes.

Los negocios de inversión extranjera podrán suministrar directamente bienes y servicios a formas de gestión no estatal, ONG, embajadas, representaciones empresariales y sucursales en Cuba. Los empresarios extranjeros asentados desde hace tiempo en la Isla tendrán prioridad en los negocios.

La viceministra también subrayó que la inversión extranjera no había sido priorizada en el comercio porque los principales proyectos comprendían la producción de bienes y servicios. Precisó que ahora no será excepcional, pero tampoco abierta completamente debido a la primacía del mercado estatal y los programas sociales.

En el comercio mayorista, las modalidades fundamentales eran las empresas mixtas y los contratos de asociación económica internacional, con fondo común o por servicio. Ahora se busca la atracción de capital y la captación de nuevas tecnologías, así como la incorporación de métodos gerenciales y de mercadotecnia.

Hoy podría haber una participación de empresas de capital totalmente extranjero. También podrá existir la empresa mixta y los contratos de asociación económica internacional. Se seleccionarán las partes cubanas que pueden participar y se evalúan los negocios conjuntos existentes que puedan incorporarse al comercio mayorista.

La viceministra enfatizó: “Al monopolio del comercio exterior no hemos renunciado ni renunciaremos. Este es un elemento muy importante que se debe tener en cuenta… Seguirá siendo el Estado cubano el que regula y controla el comercio exterior”.

La incapacidad para producir en las empresas estatales y la agricultura, y para sustituir importaciones y exportar, está más enraizada que el marabú. Como camisas de fuerza de nuevo tipo, las 75 medidas para incrementar los ingresos de divisas y diversificar la economía se subdividen en cientos de medidas, que refuerzan la inmensa telaraña, nutrida por los “continuadores”. No es raro, por tanto, que al tratar de innovar se enreden en las prácticas aprendidas desde su nacimiento.

El comercio interior es el sector con mayor corrupción, generado por decenios de escasez. El sistema de racionamiento de los alimentos esenciales ha propiciado el robo y la venta ilícita. Millones de pesos por ventas han dejado de depositarse en los bancos y las cuentas por pagar se arrastran de año en año.