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18/08/2022
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“LA PARANOIA DE VLADIMIR PUTIN. LA EXPANSIÓN DE LA OTAN HACIA EL ESTE.” Segunda parte.

La Batalla de Moscú

Para el 30 de septiembre de 1941, todo el frente defensivo soviético había colapsado y Berlin autorizó el reinicio del avance hacia Moscú. Pero ya sería tarde pues coincidieron dos hechos que influirían decisivamente en la derrota de la “Operación Barbarosa”:

1. La formación y despliegue de nuevas divisiones de infantería y mecanizadas y el aviso proveniente de Tokio que informaba que Japón no planeaba atacar a la Union Sovietica, lo que permitió el traslado de fuerzas bien entrenadas y equipadas desde el este y

2. El comienzo de la “raspútitsa”(18) con la llegada de las lluvias del otoño que tornaron las vías y campos intransitables durante varias semanas a causa del barro, lo que limitaba el despliegue de vehículos pesados como tanques y piezas de artillería.

La decision previa de Hitler de detener el avance hacia Moscú, tomada contra la opinión de sus Generales, llevaría al fracaso de la “Operación Barbaroja”, pues le dio tiempo suficiente (más de 70 días) a los defensores de Moscú para recomponer sus líneas y aumentar sus defensas. José Stalin, tras la firma del Pacto Molotov-Ribbentrop, vio el inevitable enfrentamiento con la Alemania Nazi postergado en el tiempo, quizás hasta 1945 cuando, según sus estimaciones, Hitler habría consolidado su dominio sobre Europa occidental. Pero ese no era el caso con el Imperio Japonés al que Stalin veía como la amenaza inmediata, sobre todo desde la ocupación de Manchuria por Tokio en 1932. Por esa razón, las mejores y más preparadas divisiones soviéticas existentes para el comienzo de la invasión alemana se encontraban desplegadas en el oriente de la Unión Soviética, en prevención de un ataque japonés. Pero entonces la suerte le sonreiría al líder soviético pues fue informado que su espía en Tokio, Richard Sorge - quien previamente alertara sobre la Invasión alemana sin ser tomado en cuenta - había notificado a sus superiores en Moscú el 14 de septiembre de 1941 que “Japón no atacará a la URSS, si los alemanes no logran tomar Moscú”. En esa ocasión Sorge fue escuchado y ello permitió trasladar al oeste parte de las divisiones acantonadas en el Distrito Militar del Lejano Oriente para confrontar el ataque a Moscú. Esas divisiones estaban entrenadas para la lucha invernal y, a diferencia de las tropas alemanas, estaban equipadas para enfrentar las bajas temperaturas de hasta -40º centígrados que traería el invierno de 1941. Para diciembre de 1941 el número de Divisiones soviéticas que harían frente a las fuerzas alemanas aumentó a más 560.

El 2 de octubre se reinició la “Operación Tifón” con el ataque a Moscú por el Grupo de Ejércitos Centro al mando del Mariscal Fedor Von Bock. Las fuerzas alemanas emplearon en su ataque la tactica utilizada desde el comienzo de la invasión que se traducía en rodear al enemigo por los flancos con unidades blindadas, mientras la fuerza principal atacaba por el centro. Del lado soviético y visto las continuas derrotas sufridas, Stalin cambio los mandos de sus fuerzas, nombrando el 10 de octubre de 1941 al General Gueorgui Zhúkov (19) como el encargado de la defensa de Moscú. El 20 de octubre las fuerzas del Mariscal Von Bock tomaron la ciudad de Viazma ubicada a mitad de camino en la vía que unía a Smolensk con Moscú, siendo hechos prisioneros medio millón de soldados soviéticos, llevando el total de soldados rojos capturados a más de 3.500.000, la mayoría de los cuales morirían en campos de exterminios. Apenas unos días antes, el 15 de octubre, cayó la primera tormenta de otoño junto con las primeras nevadas que convirtieron las carreteras y caminos en lodazales imposibles de transitar, deteniendo por los próximos 30 días el avance alemán hacia Moscú. Este nuevo respiro en el avance alemán permitió al mando soviético apuntalar las defensas de la capital con tropas frescas, incluyendo 1.000 tanques T-34 y cientos de aviones. José Stalin también aprovechó ese tiempo para celebrar en Moscú el 7 de noviembre de 1941 el desfile conmemorativo de la Revolución de Octubre, lo que contribuyó a aumentar la moral combativa de las tropas soviéticas.

Para el 16 de noviembre las bajas temperaturas congelaron el suelo permitiendo el reinicio de la ofensiva alemana. El 21Mariscal Gueorgui Zhúkov. Imagen de Dominio Público.Mariscal Gueorgui Zhúkov. Imagen de Dominio Público. de noviembre, las fuerzas del General Hoth rompieron la segunda línea de defensa de Moscú, llegando a 56 Kms. de la capital soviética y una semana más tarde, el General Heins Guderian, después de tomar la ciudad de Tula ubicada al sur de Moscú, estableció su puesto de mando en la finca “Yásnaia Poliana” donde nació, vivió y murió Leon Tolstói. A finales de noviembre de 1941, se hizo presente el vengativo “General Invierno” causando estragos entre las fuerzas alemanas que como antes leímos, no estaban equipadas para luchar en las frías temperaturas del invierno ruso. A partir de entonces las tropas comandadas por los Generales Guderian, Hoth y Von Kluge no solo enfrentaron temperaturas por debajo de - 40º centígrados, sino también a las nuevas Divisiones desplegadas para la defensa de Moscú. Las bajas temperaturas afectaron igualmente a los transportes y los panzer que quedaban inutilizados debido a que cuando el termómetro estaba por debajo del punto de congelación, sus lubricantes se congelaban y había que encender una fogata debajo de los motores antes de prenderlos. Igual sucedía con los aviones de la Luftwaffe, elementos fundamentales de apoyo a la infantería, cuyos fluidos hidráulicos y aceites se congelaban imposibilitando su despegue. Tambien las armas automáticas alemanas, como las ametralladoras MP40 y MG34, se atascaban por el intenso frio y muchos soldados que se apoyaban en un blindado para refugiarse del fuego enemigo, perdieron miembros pues sus manos o brazos quedaron pegados de las heladas superficies metálicas. En muchos casos los infantes alemanes tuvieron que quitarles sus armas a los soldados soviéticos muertos pues los fusiles automáticos soviéticos, como el PPSh-41, funcionaban sin problemas. Para finales de noviembre de 1941, las fuerzas alemanas habían sufrido desde el inicio de la “Operación Barbaroja” 730.000 bajas, comparadas con los 70.000 caídos durante toda la campaña en Europa, Grecia y los Balcanes.

Para el 2 de diciembre las unidades de avanzada del Grupo de Ejércitos Centro se encontraban a solo 8 kilómetros de Moscú, pero serían repelidas por un contraataque soviético lanzado el 5 de diciembre de 1941 que forzó a las tropas alemanas a retirarse y atrincherarse, siendo objeto de sucesivos ataques soviéticos durante todo el resto del invierno. Esos ataques de las tropas soviéticas hicieron retroceder las líneas alemanas a lo largo de todo el frente y para abril de 1942, la STAVKA o Alto Mando Soviético, ordenó pasar a la defensiva para consolidar el territorio reconquistado durante la ofensiva de invierno. El General Gueorgui Zhúkov diría sobre el avance soviético hacia el oeste durante el Invierno de 1941: “… nuestras fuerzas en el Frente del Oeste avanzaron entre 70 y 100 kilómetros, lo que contribuyó a mejorar la situacion estratégica y operacional en el Sector del Oeste” (20)

La Batalla de Stalingrado

El fracaso en tomar Moscú impuso un cambio en la dirección del avance de la Wehrmacht que ahora se dirigía en dirección sur. A partir del verano 1942, en ejecución del “Fall Blau” (Plan Azul), la ofensiva estratégica alemana buscaba controlar los Vasily Zaytsev, left, and other Soviet snipers equipped with Mosin–Nagant M1891/30 during the Battle of Stalingrad in December 1942. Imagen de Dominio Público.Vasily Zaytsev, left, and other Soviet snipers equipped with Mosin–Nagant M1891/30 during the Battle of Stalingrad in December 1942. Imagen de Dominio Público.campos petroleros del Cáucaso (Grupo de Ejércitos A) y a complacer el ego de Adolfo Hitler que quería ocupar y destruir, por encima de cualquier otra, la ciudad homónima de su némesis José Stalin. El 23 de agosto de 1942 comenzó la batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial, cuando el 6º Ejército Alemán bajo el comando del General Friedrich Paulus (21) y el 4º Ejército Panzer del Grupo de Ejércitos B, apoyados por fuerzas de Italia, Rumanía y Hungría, atacaron la ciudad de Stalingrado (hoy Volgogrado), ubicada en el sur de Rusia, sobre el Rio Volga. En una destruida Stalingrado por los continuos bombardeos de la Luftwaffe, la lucha fue calle por calle, casa por casa y fábrica por fábrica (el distrito fabril de Stalingrado llamado “Octubre Rojo” incluía 4 grandes instalaciones industriales, entre ellas una fábrica de tractores donde se desarrollaron intensos combates). En el combate urbano de Stalingrado los francotiradores soviéticos causaron estragos en el bando aleman, especialmente Vasili Záitsev quien dio muerte a 242 alemanes, entre ellos a 11 francotiradores alemanes incluyendo al Mayor Heinz Thorvald (aka Erwin Konig) quien era el Director de la Escuela de Francotiradores en Zossen, Alemania.

Para finales de octubre de 1942, los alemanes controlaban el 90% de la ciudad y las fuerzas rusas comandadas para entonces por Gueorgui Zhúkov, fueron empujadas hacia la margen derecha de Rio Volga. No obstante su comprometida situacion, las tropas rusas recibían apoyo, municiones, refuerzos y comida procedentes de la margen izquierda del Volga que era controlada por los soviéticos, mientras que los suministros al 6º Ejercito comenzaban a escasear pues tenían que transitar 2000 kilómetros antes de llegar a su destino. El 19 de noviembre se inició la contraofensiva soviética denominada “Operación Urano” que avanzó por el norte y el sur de Stalingrado en un movimiento envolvente, arroyando a su paso a las tropas italianas y rumanas que estaban desplegadas en los flancos del 6º Ejercito. El 22 de Noviembre, se cerró el cerco a las fuerza alemanas en Stalingrado que totalizaban 250.000 hombres, dejando a las tropas del 6º Ejército alemán con munición para 2 días y comida para 6. Ante esta insostenible situacion, el 25 de noviembre el General Paulus solicitó permiso a Berlin para romper el cerco por el suroeste de Stalingrado y escapar de la trampa en la que se encontraba sus fuerzas. La respuesta de Berlin fue prohibir la retirada de Stalingrado y se le ordenó a Paulus atrincherarse y esperar la ayuda que sería enviada. El intento de suministrar comida y municiones al 6º Ejercito por aire resultaría en un fiasco debido al inclemente frio y mal tiempo que dificultaban los vuelos de abastecimiento y por la acción de la fuerza aérea soviética que derribó decenas de aviones de carga alemanes. Tampoco tendría éxito la “Operación Tormenta de Invierno”, el intento del grueso del 4º Ejército Panzer de romper el cerco soviético a Stalingrado el 12 de diciembre de 1942. El “General Invierno” caería inclemente sobre los hombres de Paulus, quienes no disponían de combustible para calentar sus cuerpos pues los ataque de la Luftwaffe con bombas incendiarias habían consumido todo el material inflamable de la ciudad. El día de Navidad de 1942, morirían de exposición 1.500 soldados alemanes y para finales de enero de 1943, los alarmantes números de suicidios entre sus tropas obligaron a Paulus a dictar una orden “prohibiendo la muerte por propia mano”.

El 31 de enero de 1943, el General Friedrich Paulus fue ascendido a Mariscal de Campo, lo que en realidad fue un mensaje subliminal de Hitler de no rendirse ante las fuerzas enemigas pues ningún Mariscal alemán lo había antes hecho. No obstante las pretensiones del Fuhrer, el mismo día del ascenso de Paulus, 91.000 soldados y oficiales alemanes del 6º Ejercito y parte del 4º Ejercito Panzer, incluyendo al Mariscal Paulus y a 23 Generales, se rindieron a las fuerza soviéticas. De estos efectivos, solo sobrevivieron a su cautiverio en Siberia 5.000 hombres, quienes fueron liberados entre 1955 y 1956. La lucha en Stalingrado continuaría hasta el 2 de febrero cando fue sometido un pequeño grupo de soldados alemanes que se habían atrincherado en la fábrica de tractores. La maquinaria propagandística alemana dirigida por Joseph Goebbles trató de revestir la ignominiosa derrota en Stalingrado de heroísmo y sacrificio, radiando en Alemania el siguiente mensaje transmitido por un soldado aleman desde la fábrica de tractores en Stalingrado captado minutos antes de sucumbir al asalto final de las fuerzas soviéticas: ”Somos los últimos sobrevivientes. Tenemos 5 heridos. Llevamos 4 días atrincherados, sin comer, en la fábrica de tractores. No tengo municiones y en los próximos minutos los bolcheviques atacaran. Decidle a mi padre que cumplí con mi deber y que sabré morir. ¡Larga vida a Alemania! ¡Heil Hitler!”. La batalla de Stalingrado que cobró la muerte de 850.000 soldados alemanes y 750.000 soviéticos. marcaría un antes y un despues para Alemania en la Segunda Guerra Mundial.

La Matanza del Bosque de Katyn

En abril de 1943 el Coronel alemán Rudolf Christoph Freiherr von Gersdorff,(22) un oficial de inteligencia del Grupo de Ejército Centro del Frente del Este, informó al mundo que en el Bosque de Katyn, cercano a la ciudad de Smolensk, capital de RSS de Bielorrusia, fueron hallados en una fosa común 4.000 cuerpos que habían sido ejecutados con un disparo a la cabeza. Las fuerzas alemanas que entonces ocupaban Bielorrusia, trajeron una misión de la Cruz Roja Internacional que junto a médicos forenses, patólogos y prisioneros de guerra ingleses y británicos que fueron llevados a Katyn contra su voluntad. determinaron que los cuerpos pertenecían a militares, policías y civiles polacos que fueron apresados por las fuerzas soviéticas que invadieron el este de Polonia el 17 de septiembre de 1939 y que estaban recluidos en los campos de prisioneros de Ostáshkov, Kozielsk, Starobielsk y en las cárceles del oeste de Bielorrusia y Ucrania. Contrario a la pretensión de Stalin que culpó a la Gestapo Nazi del crimen, versión que era compartida de forma acomodaticia por Churchill y Roosevelt para no enfadar a Stalin, el responsable de semejante crimen fue la NKVD de Laurenti Beria, quien se había referido en una comunicación enviada a Stalin el 5 de marzo de 1940 a los presos polacos como “…permanente e incorregibles enemigos del poder soviético”. (23)

Entre los meses de marzo y mayo de 1940, un total de 22.000 polacos fueron ejecutadas mediante un disparo a la cabeza de pistolas alemanas Walther con el preconcebido propósito que las eventuales pruebas de balísticas que se realizaran a losFosas communes en el Bosque de Katyn, Polonia. Zdjęcie z ekshumacji ciał polskich oficerów zamordowanych przez NKWD w Katyniu w 1940, Katyń 1943 One of mass graves at Katyn, 1943.Fosas communes en el Bosque de Katyn, Polonia. Zdjęcie z ekshumacji ciał polskich oficerów zamordowanych przez NKWD w Katyniu w 1940, Katyń 1943 One of mass graves at Katyn, 1943. restos de ser encontrados estos, apuntaran hacia los alemanes. Tras su ejecución, los cuerpos fueron arrojados en fosas comunes cavadas en localidades de lo que entonces era la Unión Soviética, una de las cuales fue encontrada en el Bosque de Katyn. En diciembre de 1941. el Jefe del Gobierno polaco en el exilio, Wladyslaw Sikorski, viajó a Moscú y le preguntó a José Stalin por el paradero de los miles de ciudadanos polacos que habían sido hechos prisioneros en 1939 por los soviéticos y de los que no se tenía noticia. Stalin le mintió a Sikorski diciéndole que los prisioneros habían escapado y que se refugiaron en Manchuria. Esa versión resultaría cambiada tras el hallazgo de las fosas de Katyn, imputándosele la culpa de la masacre en la GESTAPO alemana. Como consecuencia de la evidente falsedad de la posición asumida por Moscú con respecto a las masacres de polacos, el Presidente Sikorski y la Unión Soviética rompieron relaciones diplomáticas y políticas. El 4 de julio de 1943, Wladyslaw Sikorski y su hija morirán en extrañas circunstancias al estrellarse el avión en el que viajaban tras despegar de la base británica de Gibraltar. Pero Wladyslaw Sikorski y su hija no serían los último polacos muertos vinculados con la matanza en Katyn.

El 10 de abril de 2010, el Presidente de Polonia Lech Kaczynski y la Primera Dama, junto a 94 altos oficiales militares, parlamentarios y funcionarios civiles, perdieron la vida cuando el Tupolev Tu-154 de la Fuerza Aérea polaca que los transportaba a la conmemoración del 70 aniversario de la Matanza del Bosque de Katyn se estrelló mientras aterrizaba en la Base Aérea de Smolensk, en Bielorrusia. Originalmente los informes de los expertos polacos y rusos atribuyeron lo sucedido al mal tiempo imperante entonces en el aeródromo y al error humano de la tripulación. Sin embargo, el informe emitido el 10 de abril de 2022 por una Comisión ad hoc del gobierno polaco, imputó la responsabilidad del hecho a Moscú, acusando al Kremlin de haber plantado 2 explosivos a bordo del avión que hicieron estallido en el ala derecha y en el centro del fuselaje de la aeronave durante su aproximación a la base de Smolensk. Aunque esta grave acusación de magnicidio pudo estar influenciada por las tensiones entre Polonia y Rusia por la invasión a Ucrania, el hecho que Rusia se ha negado desde la ocurrencia misma del hecho a dar acceso a los restos de la aeronave levanta válidas dudas. (24)

La Batalla del Saliente de Kursk

Tras la derrota en Stalingrado, Adolfo Hitler emprendió un nuevo intento de recuperar la iniciativa e inclinar la balanza a su favor en el Frente del Este, lanzando el 5 de julio de 1943 la “Operación Ciudadela”, la cual constituyó una ofensiva dirigida a eliminar a 5 ejércitos soviéticos (1.500.000 de efectivos) que se encontraban en el área circundante a la ciudad de Kursk, ubicada al suroeste de Rusia, en la frontera con Ucrania. Las fuerzas soviéticas estaban desplegadas en un saliente o bolsa de 160 kms apuntando en dirección oeste, hacia las líneas alemanas del Grupo de Ejércitos Sur del Mariscal Erich von Manstein y del Grupo de Ejércitos Centro, comandado por el Mariscal Hans Gunther von Kluge. El plan consistía en rodear en un movimiento de pinza a las fuerzas soviéticas por el norte y el sur, y destruirlas. Hitler creía que una victoria en Kursk impediría nuevas ofensivas en el Frente del Este por parte de Moscú, al menos por el resto del año 1943, lo que permitiría trasladar fuerzas alemanas al Frente Europeo, sobre todo al área del Mediterráneo donde se esperaba una invasión de los Aliados desde el Norte de Africa. (25)

Grupo de tanques Panzer VI (Tiger II, Königstiger). Imagen bajo Licencia CCA de Deutsches Bundesarchiv. Atribución: Bundesarchiv, Bild 146-1975-102-14A / Hamann / CC-BY-SA 3.0Grupo de tanques Panzer VI (Tiger II, Königstiger). Imagen bajo Licencia CCA de Deutsches Bundesarchiv. Atribución: Bundesarchiv, Bild 146-1975-102-14A / Hamann / CC-BY-SA 3.0Las fuerzas soviéticas fueron avisadas unas horas antes del comienzo de la ofensiva por una red de espías sembrada en el lado alemán, iniciando entonces un ataque de artillería contra la concentración de fuerzas alemanas. Tras el sorpresivo ataque por la artillería soviética, la “Operación Ciudadela” se vio afectada por un enorme caos organizativo y un gran número de bajas en las filas alemanas, más sin embargo, y a pesar de las contrariedades, la “Operación Ciudadela” siguió su marcha. La batalla de blindados que se desarrolló fue conocida como la Batalla de Kursk y en ella se enfrentaron 2.000.000 de soldados y más de 6.000 blindados de ambos bandos, que incluyeron a los KV y T-34 soviéticos y los blindados alemanes Panzers V “Panteras” y Panzer VI “Tigres”, así como el vehículo antitanque alemán conocido como “Elefante”, un blindado de 45 toneladas con un cañón de 88mm fabricado por la empresa Porsche. Tambien participó en la batalla el avión antitanque de la Luftwaffe Henschel HS 129, contraparte del avión de ataque soviético Ilyushin Il-2 “Shturmovik”. La aviación alemana y la soviética emplearon 4.000 aeronaves en apoyo a sus respectivas fuerzas en tierra.

El 23 de agosto de 1943, en pleno desarrollo de la Batalla de Kursk, Adolfo Hitler ordenó el repliegue de las fuerzas alemanas pues se requería trasladar al Frente del Oeste divisiones de infantería y de blindados para hacer frente a la anticipada invasión aliada a Italia que partiría desde la Isla de Sicilia que había sido invadida el 9 de julio de 1943. La épica batalla de Kursk sería la última ofensiva alemana en territorio soviético y, a partir de entonces, comenzaría el repliegue defensivo de las tropas de la Wehrmacht hacia el oeste, perseguidas por las fuerza soviéticas.

La historiografía de Rusia tiene al Ejército Rojo como victorioso en la Batalla de Kursk, aludiendo al heroísmo soviético como evidencia de la invisibilidad de las fuerzas armadas rusas. Sin embargo, esa auto atribuida victoria soviética es cuestionada por historiadores occidentales, lo que despertó la furia de Moscú. En un artículo de la BBC News Mundo publicado el 14 de julio de 2019 y titulado “Rusia ‘sigue peleando’ la batalla de tanques más grande de la historia”, se cuestionó la pretensión de victoria rusa en el enfrentamiento en la ciudad de Prókhorovka, librado el 12 de julio de 1943 en el marco de la Batalla de Kursk y se cita en apoyo de tal argumento el análisis del historiador británico Ben Wheatley quien se basó en registros, fotos aéreas y partes de guerra que se encontraron en el Archivo Nacional de Estados Unidos, en College Park, Maryland. La BBC News Mundo se refiere en el citado artículo a un trabajo de investigación del periodista alemán Sven Felix Kellerhoff, jefe de redacción de la Sección Histórica de la revista alemana Die Welt, publicado 9 de julio de 2019 (https://www.wel.de). En dicho trabajo, el autor pide la demolición del “Monumento a la Victoria” ubicado en el campo de Prókhorovka, que fue erigido en 1995 en memoria de los soldados soviéticos que allí murieron en julio de 1943, pues esa batalla no tuvo la relevancia que los rusos le dan y que ciertamente el Ejército Rojo no la ganó. El periodista de Die Welt señaló al respecto: "De hecho, 186 vehículos de combate alemanes lucharon contra 672 de los soviéticos; en la tarde del mismo día las pérdidas fueron de unos 235 tanques por el Ejército Rojo y cinco por la Wehrmacht". El trabajo publicado en la revista Die Welt mereció fuertes palabras de rechazo del Parlamento ruso. Alexander Sherin, un especialista en asuntos de defensa de la Duma (la Cámara Baja del Parlamento ruso), instó a las autoridades alemanas a procesar al periodista de Die Welt, señalando que el reportaje "destruyó la penitencia de la nación alemana por lo que hizo la Alemania nazi". (26)

La “Operación Bagration”

El 6 de junio de 1944, las fuerzas invasoras de Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, compuestas por 156.000 efectivos, desembarcaron en las playas de Utah, Omaha, Juno, Gold y Sword en la costa de Normandía, cumpliendo el compromiso asumido con José Stalin de abrir un Segundo Frente que desplazara fuerzas alemanas del este hacia el oeste. El 22 de junio de 1944, apenas transcurridas un par de semanas despues del “Dia-D” y coincidiendo con el tercer aniversario del inicio de la “Operación Barbaroja”, la Unión Soviética, conforme fue acordado con Roosevelt y Churchill en la Conferencia de Teherán celebrada el 28 de noviembre de 1943, dio inicio a su ofensiva de verano, la mayor de la historia militar, identificada con el nombre clave de “Operación Bagration”.(27) Según los planes de la STAVKA (28) en Moscú, los objetivos estratégico de la “Operación Bagration” eran:

1.- La liberación de Bielorrusia;

2.- La destrucción del Grupo de Ejércitos Centro de la Wehrmacht y

3.- La ocupación de los países del Este de Europa.

Aunque la “Operación Bagration” sería ejecutada por cuatro Grupos de Ejércitos soviéticos, formados por 3.5 millones de soldados Rojos, 7.000 tanques y 9.000 aviones, desplegados en un frente de 720 kms. extendido desde las Repúblicas Bálticas en el norte, hasta el Mar Negro en el sur, el ataque principal de “Bragation” se produciría por Bielorrusia, contra el Grupo de Ejércitos Centro, comandado por el Mariscal de Campo Ernst Bernhard Busch. Bielorrusia fue escogida como el principal teatro de operaciones de la ofensiva en razón que la liberación de esa república soviética abriría un camino franco hacia Polonia, la ruta directa hacia Alemania. Esta decisión tomaría a Berlin por sorpresa que esperaba que la anticipada ofensiva soviética se produjera en el sur, en Ucrania, pues se pensaba que el objetivo primario de la STAVKA era la ocupación de los campos petrolíferos del Cáucaso y de Ploiesti en Rumania. Para el 29 de junio, las tropas de Stalin habían avanzado 140 kms en todo el frente y para el 3 de julio, habían liberado la capital bielorrusa de Minsk y varias ciudades ocupadas por los alemanes que eran llamadas festungen o “ciudades fortalezas”, las que debían ser defendidas, según las ordenes de Hitler, “…hasta el último soldado alemán”. En el norte, el 16 de julio las Repúblicas Bálticas fueron ocupadas por los soviéticos que de seguido ingresaron a territorio polaco, entrando el 1º de agosto de 1944 al barrio Praga de la ciudad de Varsovia, ubicado en la margen derecha del Rio Vístula. El plante de las fuerzas soviéticas sin cruzar el Rio Vístula para intentar liberar a Varsovia, permitió la destrucción de la ciudad y la aniquilación del Armia Krajova o el Ejercito Nacional, cuya tendencia era marcadamente antisoviética, sobre todo despues de la matanza en el Bosque de Katyn. Tras 63 días de combate urbano y la muerte de 200.000 civiles, Varsovia sería prácticamente destruida por los Nazis (29)

La “Operación Bagration” concluyó el 29 de agosto de 1944 tras un avance hacia el oeste de 700 kms, logrando la expulsión de las fuerzas alemanas de los territorios soviéticos que habían sido ocupados tres años antes durante la “Operación Barbaroja”. Asimismo, los Balcanes – Rumania, Bulgaria y Yugoeslavia - fueron conquistados y el avance soviético en Polonia pondría a Berlin en la mira del Ejército Rojo como el próximo objetivo de su último y triunfal asalto que pondría fin a la guerra en Europa. La capital del Tercer Reich sería ocupada 8 meses despues, el 2 de mayo de 1945, por las fuerzas al mando del Mariscal Gueorgui Zhúkov.

El costo para Alemania de la “Operación Bagration” fue catastrófico. Así lo reconoció el General Heins Guderian cuando dijo, “…el Grupo de Ejércitos Centro dejó de existir”.(30) Veinte de sus divisiones fueron destruidas y las restantes 50 quedaron mermadas en su capacidad para combatir y se contabilizaron 400.000 bajas y 158.000 soldados fueron hechos prisioneros. Ante el marcado escepticismo de los aliados occidentales sobre los alegados logros obtenido por las fuerzas soviéticas durante su ofensiva, el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, la NKVD soviética, organizó la llamada “Operación Gran Vals” que consistió en un desfile por las calles de Moscú el 17 de julio de 1944 de 57.600 prisioneros de guerra alemanes, encabezado por 19 generales y 1000 oficiales. Detrás de la interminable columna de soldados alemanes avanzaban máquinas de limpieza de calles que “…lavaban simbólicamente el asfalto de los "espíritus malignos de Hitler". (31) Al comienzo de enero de 1945, se le atribuye a Adolfo Hitler, quien para entonces había trasladado su puesto de mando al Führerbunker en Berlin, haber manifestado a su entorno en un raro momento de franqueza tras la derrota y expulsión de sus tropas de territorio soviético y el avance del Ejército Rojo hacia Berlin, que

"Quizás la más grande y mejor lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”.

Históricamente Rusia ha contado con dos aliados que han influido cuantitativamente en la derrota de los agresores externos; a saber, su gran extensión territorial y su inagotable reserva humana. Tanto la Grande Armée napoleónica como la Wehrmacht alemana penetraron en territorio ruso miles de kilómetros, comprometiendo la capacidad de suministrar a sus tropas los recursos y alimentos que tales campañas militares exigían. Por su parte, el lado ruso, tanto en 1812 como en 1941, recurrió a una política de retirada estratégica y tierra arrasada que privó a las fuerzas invasoras de disponer de alimentos y recursos en los territorios conquistados, lo que resultaría desastroso para los invasores. Napoleón Bonaparte, quien entró a un Moscú abandonado, vacío de recursos y arrasado por el fuego, se vio obligado a abandonar la ciudad en noviembre de 1812, tan solo al mes de ocuparla. Las tropas francesas - o las que quedaban de ellas - en retirada y diezmadas por el frio, el tifus y el hambre, fueron enfrentadas por las fuerzas rusas el 26 de noviembre de 1812 en la Batalla de Berézina(32), en Bielorrusia, logrando escapar y cruzar el Rio Berézina solo 100.000 de los 680.000 soldados de Napoleón que ingresaron a Rusia al comienzo de la invasión en junio de 1812. El mismo infortunio acompañó al 6º Ejército alemán, desplegado en Stalingrado que dependía de una línea de suministros de 2.000 kms que fue cortada por las fuerzas soviéticas, privando a los hombres del Mariscal Friedrich Paulus de munición y comida, lo que obligó a su rendición el 31 de enero de 1943.

Para el comienzo de diciembre de 1941, el avance de las fuerzas alemanas llegaría al límite máximo de penetración a territorio soviético a un costo cercano al 1.000.000 de bajas en combate. Para entonces, el Frente del Este de la Wehrmacht se extendía de norte a sur por 1700 kilómetros y de oeste a este por 1300 kilómetros, lo que significaba que una superficie de 2.210,000 km2 estaba bajo el control de los tres Grupos de Ejércitos alemanes que ejecutaron la “Operación Barbaroja. El área ocupada por las fuerzas alemanas equivalía a un 10% de la superficie total de la Union Sovietica (22. 400.000 Kms2), lo que representaba tres veces y media el área total del Tercer Reich, incluyendo Austria y los Sudetes. El amplio espacio geográfico ruso y la inagotable fuente de recursos humanos que alcanzaba a 168 millones de habitantes, fue aprovechado por José Stalin, quien, ante el avance alemán en el oeste de la Unión Soviética, ordenó el desmantelamiento y el traslado a Asia Central más allá de los Montes Urales y fuera del alcance de las armas aéreas alemanas, de las fábricas de municiones, de tanques y vehículos, de aviones y las siderúrgicas, lo que le garantizó a los soviéticos la disponibilidad de los recursos necesarios para enfrentar, detener y derrotar la invasión alemana.

Para el 22 de junio de 1941, el Overkommando der Wehrmacht OKW o Alto Mando Aleman, disponía de un total de 7.300.000 efectivos que incluían la Armada, el Ejercito, la Fuerza Aérea y la Waffen SS, de los cuales fueron asignados a la “Operación Barbaroja” 3.100.000 soldados, agrupados en 150 Divisiones alemanas y 13 Divisiones de países aliados. Los mandos alemanes confiaban en poder concluir exitosamente la invasión a Rusia antes del invierno de 1941, calculando que enfrentarían a 170 Divisiones soviéticas, lo que implicaba una relativa superioridad cuantitativa que sería contrarrestada por la presumida superioridad cualitativa de las fuerzas alemanas. Si bien esa estimación de los planificadores en Berlin se ajustaba a la realidad, estos incurrieron en un costoso error respecto a la capacidad de movilización soviética. En realidad, para el 22 de junio de 1941 la URSS disponía de 303 Divisiones y 22 Brigadas, de las cuales solo 167 Divisiones y 9 Brigadas (incluyendo a la fuerza aérea soviética), integradas por 4.8 millones de efectivos, estaban destinadas a los Distritos Militares del occidente de Rusia (33) y serían las que enfrentarían el ataque inicial aleman. El empuje final del Grupo de Ejército Centro hacia Moscú seria detenido en diciembre de 1941, literalmente a las puertas de la capital soviética, por las más de 250 divisiones y brigadas formadas y desplegadas a partir de la segunda mitad de 1941 bajo el mayor Programa de Movilización militar de la historia (34), incluidas las Divisiones transferidas desde el Distrito Militar del Este y de Siberia entre octubre y noviembre de 1941 al conocerse que Japón no pretendía atacar a la Union Sovietica. Razón tuvo el Mariscal Erich von Manstein quien justificadamente diría sobre la capacidad de movilización soviética, que “Cuando crees que los has matado a todos (los rusos), otro grupo aparece”.

La Segunda Guerra Mundial tuvo un alto costo para la Union Sovietica. Entre muertos y desaparecidos los soviéticos perdieron 14.000.000 de soldados y murieron, según los registros hechos públicos durante el glásnost de Mijaíl Gorbachov, 12.6000.000 de civiles, para un total 26.600.000 de caídos, cifras que no incluyen las bajas soviéticas durante la ocupación de Polonia en 1939, en la Guerra de Invierno contra Finlandia en 1940 y en la corta guerra con Japón, en agosto de 1945 en Manchukuo.

Fin segunda parte.