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04/07/2022
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La finalidad de la sociedad II.

La finalidad de la sociedad II.

Por el Padre Alberto Reyes Pías Sacerdote cubano.

Hemos dicho que debe existir un equilibrio entre la dimensión personal y la dimensión social. Todo ser humano necesita del entramado social, pero todo entramado social debe favorecer el desarrollo integral del ser humano concreto.

Esta es la diferencia entre la preocupación por “la persona” y la preocupación por “las personas”. ¿Qué significa esto? A nivel social podemos hacer programas de “salud para todos”, “educación gratuita para todos”, “alimentación, transporte, subsidios para la vejez… para todos”, pero ¿qué pasa luego, en la práctica, con el individuo concreto? ¿Tiene el individuo concreto una atención médica accesible, de calidad, sostenida? ¿Recibe el individuo concreto una educación sólida? ¿Respeta ese sistema de educación la necesaria y beneficiosa pluralidad de opciones educativas? ¿Permite ese proyecto educativo que los padres encuentren centros adecuados para que sus hijos sean educados según los valores que las familias prefieran? ¿Tiene acceso fácil el individuo concreto al alimento, al vestido, al transporte? ¿Es posible para el anciano singular vivir de su pensión?

Una sociedad que piensa en “las personas” pero no es capaz de garantizar la vida concreta de “la persona” es una sociedad que vive de la propaganda, pero la propaganda no quita el hambre. Una sociedad que no pone el foco en la vida de “la persona” impide que el individuo genere lo mejor de sí, porque lo sumerge en una constante lucha por la supervivencia y esto, a su vez, crea un tipo de individuo menos propenso a buscar el bien común, porque ya tiene suficiente agobio con resolver su propio bien y el de su familia.

Si Dios no existe…

La Doctrina Social de la Iglesia ve la base de una sociedad verdaderamente humana no en los aspectos económicos y políticos sino en la visión cristiana sobre el ser humano, que es considerado hijo de Dios, hermano de todos, administrador (que no dueño) de la creación y orientado a la eternidad.

Un sistema social que excluye la noción de Dios y, por tanto, considera al ser humano solamente desde una visión materialista de la vida, tenderá a utilizar al individuo más que a servirlo, tenderá a cosificarlo más que a promoverlo.

Un humanismo “exclusivo”, centrado absolutamente en el hombre, termina, como tantas veces ha demostrado la historia, en deshumanización; termina en proyectos globales aparentemente inclusivos que al final no responden a las soluciones concretas que LA persona necesita.

Si se prescinde de Dios, quedan únicamente la prepotencia y la coacción, sea física, sea (de un modo más sutil) a través de la manipulación de la sociedad. “Si Dios no existe –decía Dostoievsky- todo está permitido”.

Preguntas para compartir.

1.- Teniendo en cuenta que la solución de los problemas de “las personas” empieza cuando esas soluciones alcanzan a “la persona”, sugiere un pequeño cambio que permitiría que LA persona esté mejor en:

- Tu familia.

- Tu escuela o trabajo.

- Tus amigos.

- Tu sociedad.