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15/05/2021
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Triple elección en Latinoamérica

En los comicios celebrados este domingo en varios países de Nuestra América resalta el éxito alcanzado por los demócratas en Ecuador

En el panorama electoral latinoamericano, este domingo 11 ha tenido características especiales. Se sabe que, durante las elecciones primarias norteamericanas, un día determinado —el conocido como “Súper Martes”— se realiza la votación en numerosos e importantes estados del gran país. De manera análoga, en este caso podríamos hablar de un Súper Domingo.

En efecto, este día 11 coincidieron la primera vuelta en los comicios presidenciales del Perú, el balotaje en el proceso análogo del Ecuadory la segunda vuelta en aquellos departamentos de Bolivia en los que no quedó definida la elección de gobernador. También debió haberse votado en Chile, pero este proceso fue pospuesto como resultado de la pandemia.

Como esa coincidencia es fruto de la casualidad (ya que se trata de países independientes), es natural que haya diferencias entre los distintos procesos comiciales. Tanto más cuanto que —como queda dicho— en dos de ellos se trataba de elegir al nuevo Presidente de la República, mientras que en el otro —el de Bolivia— estamos hablando de elecciones locales.

Con esas salvedades, podemos hacer alusión a cada uno de esos procesos. Comencemos por el del Perú. La peculiaridad mayor de él radica en el número exagerado de candidaturas: un total de 18. Esto, a su vez, ha determinado una notable dispersión de los votos. Esta última es tan caracterizada, que el señor Pedro Castillo, quien se perfila como el aspirante más votado, sólo ha alcanzado alrededor del 16% de los sufragios.

Al igual que sucedió en el Ecuador, se hará necesario un balotaje. Y otra similitud con ese país vecino es que, por el momento, no se ha definido qué candidato quedará en segundo lugar, obteniendo así el derecho a disputar la Presidencia con Castillo. Al momento de redactar estas líneas, el economista Hernando de Soto y la señora Keiko Fujimori, hija del exdictador preso Alberto Fujimori, marchaban virtualmente empatados.

En Bolivia lo más digno de destacar en estas elecciones locales es que no se observa una clara mayoría de las fuerzas del Movimiento al Socialismo (el MAS creado por Evo Morales). En esto vemos una diferencia neta con los comicios presidencialescelebrados hace apenas unos meses, que ganó de modo inobjetable el binomio de esa fuerza política, integrado por Luis Arce y David Choquehuanca.

Al respecto, se observa el enfoque obtuso del actual presidente Arce, que continúa haciéndose eco de las acusaciones de “golpe de estado” que sigue formulando Evo. Y en tan gran medida, que atribuye el carácter de coautores del supuesto “derrocamiento” de su mentor a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a su secretario general Luis Almagro; y afirma que no asistirá a actos en los que haya observadores de la OEA.

Si tenemos en cuenta la importancia que reviste la decisión popular en el caso del Ecuador, esos comicios merecen una atención algo mayor. Como se sabe, el candidato más votado en la primera vuelta fue el señor Andrés Arauz. Se trataba de una especie de “delfín” del fugitivo Rafael Correa, algo que el aspirante no trataba de ocultar (y tanto, que se pasó la campaña electoral llevando a retortero un muñeco de tamaño natural de su mentor).

El segundo lugar en la votación estuvo en disputa durante muchos días entre Guillermo Lasso y el indígena Yaku Pérez. En definitiva, y por muy poca diferencia, se le otorgó ese segundo puesto a don Guillermo, por lo que a él le correspondió participar en el balotaje frente a Arauz. Los sondeos de opinión le otorgaban preferencia a este último.

Pero este domingo el pueblo ecuatoriano decidió, y lo hizo favoreciendo con claridad a Guillermo Lasso. Según los datos del Consejo Nacional Electoral, él obtuvo una ventaja del 5% de los votos sobre el izquierdista Arauz. Este último reconoció su derrota, aunque, como buen hijo del “socialismo del siglo XXI”, afirmó que ella no era tal, sino sólo un “traspiés electoral”.

Dan risa los comentarios que hacen los comentaristas de Telesur. A diferencia de sus homólogos de la Televisión Cubana (que no son muy amigos de pronunciarse sobre pluralismos, y menos aún sobre reveses de sus aliados), los “expertos” de la emisora chavista trataban de justificar por qué, “contra todos los pronósticos”, Arauz no había alcanzado la victoria.

No podía faltar Atilio Borón, quien, desde Buenos Aires, hizo insinuaciones de todo tipo sobre manipulaciones de la opinión pública, “campañas sucias”, regalos de alimentos hechos a electores y un largo etcétera. Otros también se pronunciaron para restar méritos a la clara victoria de Lasso y sus amigos.

Otros comentaristas de Telesur se quejaron de las afirmaciones del vencedor sobre el cambio producido tras 14 años de izquierdismo (¡pero es que acaso Lenín Moreno no fue el candidato de Correa?). También se declararon heridos por la insistencia de sus oponentes en que “los ecuatorianos no querían convertirse en una nueva Venezuela”.

¡Pero es que de eso justamente se trata! Una victoria del binomio Arauz-Rabascall habría representado un paso notable hacia una reedición del escenario de catástrofe nacional que el triunfo del chavismo ha representado para la martirizada Venezuela: ¡El país más rico de Latinoamérica transformado en el más pobre y atrasado, por debajo incluso de Haití!

El triunfo de don Guillermo Lasso debe despertar la justificadísima alegría de todos los ciudadanos de Nuestra América que creemos en la democracia y rechazamos el izquierdismo castrochavista. Y por supuesto que debemos desearle todo género de éxitos en la gestión de gobierno que deberá acometer el venidero mayo.