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19/01/2021
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Economía cubana: Viene un año duro y desafiante

En 2020 se estima un decrecimiento del PIB de alrededor del 11%.

Nunca antes se habían desglosado públicamente tantos datos sobre el estado de la economía y los planes del gobierno cubano como los aportados en la sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular celebradas los días 16 y 17 de diciembre, y en las intervenciones previas de Marino Murillo, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, Alejandro Gil, vicepresidente del gobierno y ministro de Economía y Planificación, y otros  directivos, en diferentes emisiones del programa Mesa Redonda para explicar la “Tarea de Ordenamiento”

Esto puede deberse a la crítica situación existente y al reconocimiento de que la economía cubana podría ir aún peor en 2021. Así, hemos llegado a un panorama signado por la complejidad de los cambios radicales en la unificación monetaria y cambiaria, y la reforma salarial y de precios ―que ha ocasionado grandes preocupaciones entre la población―. Además, quizás el régimen cubano se haya visto en la obligación de informar con transparencia a sus acreedores para mostrar los efectos realmente nocivos de las sanciones impuestas por la Administracion Trump en el marco del embargo.

El vicepresidente Gil expresó que en 2019 se proyectó un crecimiento de 1% a 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB), pero al iniciarse el segundo semestre, Estados Unidos amplió las sanciones con la prohibición de los viajes de cruceros, la restricción de los vuelos, la persecución a los buques que transportaban combustible a la Isla y las trabas para realizar transacciones financieras, por lo cual la economía se contrajo 1,7% en el tercer trimestre del año y 2,1% en el cuarto. 

Además, la entrada de divisas cayó notablemente. El decrecimiento del PIB fue de 5,5% en el primer trimestre de 2020 en relación con 2019, y en marzo llegó la COVID-19, por lo cual las actividades productivas y de servicio se redujeron drásticamente y comenzaron los gastos destinados a frenar la pandemia. El ministro Gil reconoció un decrecimiento estimado del 11% del PIB en 2020, mientras que para 2021 se aspira a la recuperación con un crecimiento del  6% al 7% del PIB en relación con el año precedente, que fue muy bajo como se expuso anteriormente. Para 2022 se aspira a ese entorno. Sin embargo, no se renuncia a la meta anteriormente trazada para la segunda etapa del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social al 2030.

 

En gran medida la recuperación depende del comportamiento de la pandemia a nivel nacional e internacional, la capacidad de las empresas estatales de aplicar las reformas y la autonomía de gestión para redireccionar sus producciones hacia la sustitución de importaciones y la exportación, expresó Gil. 

Asimismo, la reactivación del turismo con 2,2 millones de visitantes resulta imprescindible, aunque quedaría muy por debajo de los 4,5 millones logrados en 2019. En esto podría influir la llegada de estadounidenses gracias a la paulatina eliminación de  prohibiciones por el presidente Biden desde 2021, con ampliación en 2022.

El despegue de la producción agropecuaria es vital para la alimentación de la población y la cría de animales. No obstante, continuará siendo muy difícil por la carencia de fertilizantes, plaguicidas y otros recursos, que apenas se pueden compensar con la producción nacional, y la carencia de fuerza de trabajo. Incluso la zafra azucarera 2020-2021 tendrá dificultades para superar ligeramente la precedente, con solo 17 centrales incorporados a la zafra chica iniciada tardíamente en diciembre, y un total de 38 ingenios desde enero, con bajos rendimientos cañeros e industriales. Por su importancia, esos renglones y otros se abordarán en detalle posteriormente. Asimismo, la disponibilidad de combustible será muy limitada y podría afrontar mayores dificultades.

La contralora general Gladys Bejarano manifestó que hay que involucrar más cada día a los trabajadores, escuchar, romper las trabas y acabar con la burocracia, pero no aprobar la ilegalidad. No se puede admitir la falta de respeto a lo que está establecido, y es un problema de honor lograr que prevalezca la honradez, añadió. En las inspecciones realizadas por su organismo, han resultado mucho descontrol contable y robo.  

Ante la complejidad de la situación, los máximos dirigentes insisten, aunque sea una puesta en escena, en “escuchar y responder todas las opiniones de la población”. Incluso se ha anunciado que se revisará el incremento de la tarifa de la electricidad y otros asuntos que han provocado mucho malestar.