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EL CHOQUE DE CIVILIZACIONES (primera parte)

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” Las grandes divisiones del género humano y la fuente predominante de conflicto van a estar fundamentadas en la diversidad de culturas. Los Estados Nacionales seguirán siendo los más poderosos actores en los asuntos mundiales, pero los principales conflictos de la política global serán los que surjan entre naciones y grupos pertenecientes a civilizaciones diferentes.”

El Choque de Civilizaciones y el Nuevo Orden Mundial, Samuel Huntington, pp. 125.

 

“La dominación mundial por China no es inevitable. Nosotros somos los forjadores de nuestro destino. Las sociedades libres siempre han triunfado.” Mike Pompeo.

El politólogo y profesor de la Universidad de Harvard Samuel Huntington planteó en un ensayo publicado en la revista Foreign Affairs en 1993 una controversial tesis geopolítica que sería posteriormente recogida en su libro “El Choque de Civilizaciones y el Nuevo Orden Mundial” publicado en 1996. Según el autor, el mundo que emergió al finalizar la Guerra Fría en 1991 será el escenario inevitable de un conflicto global por razones de índole cultural y religioso, señalando al respecto:

“El balance de poder entre las civilizaciones se está desplazando: la influencia relativa de Occidente está decayendo; la civilización asiática está expandiendo su poder económico, militar y político; el Islam se expande demográficamente de forma explosiva por el mundo con las correspondientes consecuencias desestabilizadoras para los países musulmanes y sus vecinos.”

Huntington alertó sobre lo que acontecería en un futuro entre las distintas culturas, planteando la siguiente proposición basada en su tesis geopolítica:

“Los peligrosos enfrentamientos del futuro seguramente se produzcan por laarrogancia de Occidente, la intolerancia Islámica y la aserción de China.”

Algunos hoy identifican el choque en curso entre Estados Unidos y la República Popular China como la tercera guerra mundial, pero a diferencia de Samuel Huntington señalan que el conflicto es ideológico y que el marxismo-leninismo pretende imponerse sobre el mundo, convirtiendo en realidad la amenaza proferida por Nikita Kruschev en 1956 cuando les espetó a un grupo de embajadores occidentales acreditados en Moscú “…los enterraremos”. Esta posición sobre el carácter ideológico - marxismo vs. democracia y no cultural o religioso - del enfrentamiento que hoy acontece, es la asumida oficialmente por el gobierno norteamericano que basa su respuesta política contra la insurrección interna que enfrenta y contra el Partido Comunista de China, en lo ideológico. Así lo apreciamos al revisar las declaraciones oficiales emanadas de Washington que continuamente califican de “marxistas” a Black Lives Matter, ANTIFA y al Partido Comunista de China, concretamente la emitidas por el Presidente Donald Trump y los Secretarios de Estado y Defensa Michael Pompeo y Mark T. Esper, respectivamente.

Traslademos entonces a la crisis actual los respectivos presupuestos geopolíticos planteados por  Huntington - los que ciertamente cobraron vigencia a partir del 11 de septiembre de 2001 - y por aquellos que se pronuncian sobre el carácter ideológico del conflicto en desarrollo, a fin de verificar en los hechos si efectivamente hoy vivimos el choque de civilizaciones que fue vaticinado hace más de un cuarto de siglo y si este va camino de convertirse en la Tercera Guerra Mundial.

ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

“…la arrogancia de Occidente”

Según Huntington la pretensión de universalidad que tienen los occidentales sobre sus valores y principios resulta arrogante y opresiva para otras gentes y aporta las razones que justifican el enfrentamiento entre civilizaciones. Huntington acertó en su tesis geopolítica en cuanto a la realidad conflictiva de la “arrogancia” mostrada por las potencias coloniales europeas - Inglaterra, Francia, Italia y Bélgica (ver Nota 1) - países que sometieron y explotaron a los pueblos del Oriente Medio, Asia, Africa del Norte y el Africa Sub Sahara. Pero la alegada “arrogancia de Occidente” como causa del choque entre civilizaciones ciertamente no le es imputable a Estados Unidos, país que según refleja su realidad histórica afrontó una cruenta guerra civil en el Siglo 19 para abolir la esclavitud y en el Siglo 20 salvó a Europa de ser conquistada por el nazismo y el comunismo. Es un hecho notorio que Estados Unidos, lejos de explotar y someter a Japón, nación que fue vencida y ocupada al terminar la Segunda Guerra Mundial, lideró su recuperación social, económica y política, a diferencia de la nefasta herencia dejada por el colonialismo europeo en los Siglos 19 y 20 en Africa, Asia y el Medio Oriente.

Al terminar la Guerra Fría en 1991 con la derrota de la Unión Soviética, Estados Unidos emergió como el representante indiscutido de la civilización judeocristiana occidental y única superpotencia mundial, convirtiéndose por vía de consecuencia en el objetivo primario de aquellos que lo adversan por razones religiosas y culturales y también por quien hoy pretende ocupar su sitial como única superpotencia en el escenario mundial. Evidencia de lo primero lo vimos en “vivo y en directo” el 11 de septiembre de 2001 cuando el sindicato criminal yihadista Al Qaeda, bajo órdenes del saudita Osama Bin Laden, atacó los dos grandes símbolos del poder económico y militar de Estados Unidos: las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York y el Pentágono en la capital Washington D.C. (Nota 2). Por otro lado, la pretensión de desplazar a Estados Unidos como la superpotencia del mundo, se materializó con la agresión virológica ejecutada por la República Popular China al final de año 2019, cuando permitió y facilitó que el virus SARS-CoV-2, creado por sus científicos en el Laboratorio de Virología de la ciudad de Wuhan, se esparciera por el mundo, causando la pandemia que para esta fecha ha causado a nivel global 26.400.000 de contagiados, 870.000 fallecidos (Nota 3) y la paralización de las economías mundiales. Entre los países más afectados por el llamado “Virus Chino” se incluyen, curiosamente, Estados Unidos y la India, con 10.200.000 contagiados que representa el 38% del total de los casos a nivel mundial. Estos dos países, hoy aliados estratégicos en la llamada “Libre y Abierta Estrategia Indo-Pacifico” concebida por Donald Trump, son objetivos primarios del accionar agresivo de Beijín.

INSURRECCION USA: BLACK LIVES MATTER - ANTIFA

Al mismo tiempo que se desarrolla el enfrentamiento con la República Popular China  e Irán, justificado en las causas culturales y religiosas invocadas por Huntington, se está evidenciando a lo interno de Estados Unidos una abierta insurrección de marcado carácter ideológico, protagonizada por agrupaciones terroristas identificadas con el marxismo, como son Black Lives Matter BLM Nota 4 y ANTIFA Nota 5. Estos grupos subversivos han ejecutado - y continuaran ejecutando según lo dicho por Joe Biden candidato Demócrata a la presidencia y su compañera de fórmula la senadora Kamala Harris - acciones violentas en las principales ciudades norteamericanas, justificadas, a su decir, en el “racismo que impera en Estados Unidos”, lo que ha desatado un estado de zozobra e inseguridad nunca vivido en ese país desde su fundación como República en 1789. El más reciente capítulo de esta ofensiva subversiva hoy lo sufren los ciudadanos de la pequeña ciudad de Kenosha, en el norteño estado de Wisconsin (100.000 habitantes), donde el terror desencadenado por miembros del grupo marxista Black Lives Matter - bajo la justificación del exceso policial contra el afroamericano Jacob Blake - contó con la indiferencia de las autoridades de la ciudad y del estado, quienes se negaron a intervenir para proteger a los ciudadanos indefensos. Ese estado de cosas obligó al gobierno federal, previa y tardía solicitud del gobernador del estado, el Demócrata Tony Evers, a enviar la Guardia Nacional de Wisconsin para reinstaurar el orden. Hay que mencionar que la acción desestabilizadora y destructiva que hoy padecen los norteamericano cuenta con la complicidad de los principales medios de comunicación escritos como el New York Times y el Washington Post, así como de las cadenas televisivas CNN, NBC, ABC y la CBS. Un claro ejemplo de esta abyecta complicidad, incitación y manipulación mediática se apreció en la transmisión por CNN de lo que acontecía en la noche del lunes 24 de agosto en Kenosha. En el video-reportaje el corresponsal del Canal Omar Jiménez, con el telón de fondo de edificaciones incendiadas, describía cínicamente las protestas en curso como “pacíficas”. A tal grado llegó la violencia en esa ciudad de Wisconsin que el presidente Trump, quien visitó Kenosha el martes 1ᴼ de septiembre, manifestó en una conferencia de prensa celebrada  el miércoles 16 de agosto de forma inequívoca, que:

“No toleraremos saqueos, incendios, violencia y desconocimiento de la ley en las calles de América. Acabamos de hablar con el gobernador (Tony) Evers quien aceptó la ayuda del gobierno federal. Hoy estaré enviando a Kenosha, Wisconsin, agentes federales y la Guardia Nacional para restaurar la Ley y el Orden.”

Otra muestra de la deleznable manipulación por los medios de comunicación sobre lo que hoy acontece a lo interno de los Estados Unidos, se evidenció en el caso del niño de 5 años Cannon Hinnant quien fuera asesinado el 9 de agosto en la ciudad de Wilson en Carolina del Norte de un disparo a quemarropa en la cabeza efectuado por su vecino afroamericano Darius Sessoms. Según informaron las autoridades de la ciudad el infanticidio se produjo motivado a que Cannon montó su bicicleta en el jardín del asesino. Este infame hecho no sería reportado por ninguna de las cadenas televisiva de Estados Unidos sino pasados 5 días de su ocurrencia, y ello motivado a la indignación mostrada por la opinión pública hacia el silencio injustificado de los medios (Nota 6).

El tema del racismo en Estados Unidos - el único país de América, Europa o Asia que eligió y reeligió a un presidente de raza negra - es promovido como el leitmotiv para justificar los actos de bandidaje y terrorismo que azotan a diario a Estados Unidos. Políticos, empresarios, industriales, artistas y toda una gama de personajes e instituciones se pliegan y justifican los ataques contra la institucionalidad y los fundamentos de la Nación. No solo los nombres personajes históricos de la Confederación Sureña han sido eliminados de universidades, bases militares, plazas y calles por su asociación con la esclavitud, sino que imágenes de George Washington, Thomas y Jefferson y del propio Abraham Lincoln, el presidente que promulgó en Gettysburg el 10 de enero de 1863 la Proclamación de Emancipación que liberó a los esclavos, han sido desecradas. También, figuras religiosas han sido atacadas, como sucedió en Toronto y en la predominantemente católica ciudad de Boston (Nota 7) donde fueron profanadas imágenes de la Virgen María por representar estas, según los perpetradores, una “idolatría deshumanizante”.

También los nombres de ciudades pretenden ser cambiados por supuestamente honrar a personajes oscuros asociados con el racismo. Un caso notorio es el de la ciudad de San Francisco en California, cuyo fundador el fraile franciscano Junípero Serra, sería culpado de esclavizar a la población indígena alejándola de su identidad de pueblo originario al intentar convertirlos al cristianismo. También está el caso de la ciudad de San Luis en el estado de Missouri, que lleva el nombre del rey de Francia Luis IX - San Luis Rey - a quien se le acusa de haber reprimido a las poblaciones judías y musulmanas en su Francia natal y en África del Norte, durante la Séptima Cruzada en la cual participó en 1248. El deporte profesional, principal pasatiempo de los norteamericanos, no ha escapado a este frenesí destructor. Partidos de la liga de baloncesto de la NBA y de beisbol de la MLB han sido boicoteados por los jugadores, quienes “ponen rodilla en tierra” al sonar “The Star-Spangled Banner” en claro irrespeto a ese símbolo patrio. Varios equipos profesionales han sido atacados por medios impresos como el New York Times por identificarse con nombres supuestamente ofensivos a minorías étnicas, como es el caso de los Pieles Rojas de Washington en la Liga de futbol americano NFL y de los Indios de Cleveland en la Mayor League Baseball MLB.

No es mera coincidencia que todas las ciudades y estados norteamericanos donde se ha evidenciado la mayor violencia y destrucción durante la manifestaciones llevadas a cabo por miembros de Black Lives Matter y ANTIFA, como Minneapolis, Portland, Chicago, Miami, la Ciudad de Nueva York, Washington D.C. y ahora en Kenosha, tienen alcaldes y gobernadores estatales identificados con el Partido Demócrata. Esto nos sugiere la existencia de una conspiración política en desarrollo, sobre todo tomando en cuenta que el próximo 2 de noviembre se celebrarán las elecciones generales más importantes en la historia moderna de Estados Unidos desde que Abraham Lincoln fue electo presidente el 6 de noviembre de 1860, lo que llevaría seis meses más tarde, el 12 de abril de 1861, a la Secesión de los Estados Confederados (Nota 8) y al estallido de la Guerra Civil Norteamericana que duraría hasta 1865 y costaría 750.000 vidas. Evidencia de la complicidad de políticos con el proceso subversivo en Estados Unidos se aprecia en lo dicho en el mes de junio de 2020, en el programa Late Show de la CBS por la senadora Kamala Harris, hoy candidata a vicepresidente por el Partido Demócrata. En esa oportunidad, la senadora Harris le declaró lo siguiente al moderador Stephen Colbert con relación a las protestas que estaban arrasando con la ciudades norteamericanas “… no van a cesar… este es un movimiento…se lo digo, no van a cesar. Todo el mundo debe tomar nota que las protestas no van a parar antes de las elecciones de noviembre y no van a parar después del día de las elecciones.” Esta admonitoria advertencia de la senadora Harris en relación con las manifestaciones violentas en Estados Unidos, fue ratificada por su compañero de fórmula Joe Biden durante la reciente visita de este al estado de Pensilvania. Durante un discurso de campaña en la ciudad de Pittsburg el 31 de agosto, Biden dijo sobre la continuación de la violencia si el presidente Trump era reelegido: ¿Alguien puede creer que habrá menos violencia en América si Donald Trump es reelegido?

Para que no quedase dudas que los actos de subversión en Norteamérica no detendrán su ofensiva antes o despues del proceso electoral del próximo 3 de noviembre, la Sra. Hillary Clinton, ex candidata presidencial del Partido Demócrata en las elecciones de noviembre de 2015 que fueron ganadas por Donald Trump por mayoría de votos electorales, declaró el 25 de agosto en una entrevista en el programa NBC News que “…en ninguna circunstancia Joe Biden pude reconocer su derrota en las elecciones presidenciales del 2020.” En las redes sociales han comenzado a aparecer convocatoriasEl Cerco a la Casa Blanca anunciando “El cerco a la Casa Blanca”a partir del 17 de septiembre de 2020, confirmando que la violencia en curso no solo continuará, sino que las protestas y manifestaciones se encaminan hacia un aumento de la violencia que sin lugar a duda llevará a más muertes, caos y, quien sabe, a que se repita lo sucedido el 24 de agosto de 1814 durante la llamada Guerra de 1812, cuando tropas británicas ocuparon e incendiaron varios edificios públicos de la capital Norteamericana, incluyendo la Casa Blanca, entonces conocida como la Mansión Presidencial, que albergaba al cuarto presidente de Estados Unidos James Madison (1809 -1817).

Hoy es obligado preguntarse ¿qué persiguen los grupos subversivos ANTIFA y Black Lives Matter con la violencia que han desatado, llegando a extremos de ejecutar a un seguidor de Donald Trump de nombre Jay Bishop en la ciudad Portland la noche del 29 de agosto; de destruir e irrespetar los símbolos de la Nación norteamericana, y de obligar a los ciudadanos a someterse mansamente a sus órdenes, deseos y tropelías? La respuesta nos la dio el presidente Donald Trump, quien manifestó el 3 de julio de 2020 durante su discurso frente al Monte Rushmore que:“…los Estados Unidos están enfrentando una ‘revolución cultural marxista’ cuyo propósito es destruir la Revolución Americana”, agregando como advertencia “… si lo logran, destruirán la Civilización que salvó a millones del hambre, la miseria, y las enfermedades y que llevó a la humanidad a nuevos niveles de logros, descubrimientos y progreso.

Y para que no quede duda sobre lo acertado del diagnóstico presidencial, el 9 de julio de 2020 la representante al Congreso de Estados Unidos por el estado de Minnesota - entidad federal donde arrancó la subversión a raíz de la muerte de George Floyd en la ciudad de Minneapolis - la musulmana Ilhan Omar, declaró ante el noticiero de la Televisión Pública norteamericana PBS el 9 de julio de 2020, sin tapujos ni corta pisas, que:

“Debemos iniciar el desmantelamiento de todo el sistema opresor. Debemos desmantelar la economía y el sistema político de Estados Unidos.”

EL ENFRENTAMIENTO EXTERNO

En el plano internacional y con relación específica al peligro que representan la República Popular China y sus aliados musulmanes encabezados por la República Islámica de Irán, Estados Unidos ha asumido una política agresiva - por ahora solo a nivel económico, financiero y diplomático - hacia la dirigencia de China e Irán, dejando claro que sus respectivos pueblos son las víctimas reales de las tropelías y crimines del partido Comunista Chino y de los Ayatolas iraníes. Con respecto al Partido Comunista Chino el Secretario de Estado Mike Pompeo declaró el pasado 26 de agosto:

“La mayor amenaza contra Estados Unidos proviene del Partido Comunista Chino. El Presidente Donald Trump los hará responsables de la gran pérdida de vidas a nivel mundial y de los trillones de dólares en daños económicos que han causado.”

Al referirse a la dirigencia teocrática iraní y al peligro que representa para la paz y estabilidad en el Medio Oriente, el Secretario Mike Pompeo reveló la estrategia de Estados Unidos con relación al régimen de Irán durante su discurso en la Fundación Heritage el 21 de mayo de 2020 pasado. Dijo el Secretario de Estado a los presentes en esa ocasión:

“Continuaremos trabajando con nuestros aliados para neutralizar las actividades desestabilizadoras del régimen iraní en la región, impediremos su financiamiento a terroristas y responderemos a la adquisición y desarrollo por Irán de misiles y otros sistemas de armas avanzados que ponen en peligro la paz y estabilidad. No más políticas que solo han enriquecido a los cleptócratas iraníes. No. No más tolerancia de misiles cayendo sobre Riad y las Alturas del Golán. No más expansión del poder iraní sin recibir la respuesta adecuada. ¡No más!”

Washington ha aplicado sanciones económicas y financieras que han afectado el proyecto de Xi Jinping de convertir a China en la única potencia mundial. El último paquete de sanciones anunciado el 26 de agosto por el Departamento de Comercio de Estados Unidos afectó a 24 compañías chinas de propiedad estatal, las cuales “…participaron y colaboraron con los militares chinos en la construcción y militarización ilegal de islotes artificiales en el mar del Sur de China… y por ello deben ser sancionados.” Estas sanciones que implican la inclusión de esas empresas en la “Lista Negra” del Departamento de Comercio y la cancelación de visas a sus funcionarios y a los familiares de estos, no solo afectan financiera y comercialmente a China sino que ponen sobre la mesa de conflicto el desconocimiento de Estados Unidos a las pretensiones expansionistas de Beijín en el Mar del Sur de China que buscan, según Washington, “impedir por la coacción y la fuerza el acceso de otros países del Sureste Asiático a sus recursos naturales costa afuera” (Nota 9).

Es evidente que Estados Unidos ha tomado conciencia que está siendo atacado por aquellos que no solo persiguen suplantarlo como potencia mundial, sino tambien buscan su destrucción como República. Lo dicho el 29 de agosto de 2020 por el Secretario Mike Pompeo evidencia que la lucha contra los que pretenden dominar al mundo está en pleno desarrollo:

“La dominación mundial por China no es inevitable. Nosotros somos los forjadores de nuestro destino. Las sociedades libres siempre han triunfado.”

 

Continuará...

 

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