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26/09/2020
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Incongruencias de la política agroindustrial en Cuba

Las modificaciones prometidas por Díaz-Canel podrían desbloquear la agroindustria cubana, pero con una legislación que brinde garantías a todos los ejecutores de la transformación

Los titulares de la agricultura y la agroindustria azucarera cubana hicieron esperar las disposiciones de la novedosa estrategia, pero para alimentar a la población y proveer la economía se requiere incentivar al campesinado con profundas modificaciones.

Seguimos sin boniatos, los huevos racionados, ni el café mezclado aparece, la carne de res sólo es en moneda libremente convertible (MLC/dólares), y las zafras azucareras continúan desastrosas, y las cifras ya no se publican oficialmente.

Sin embargo, los ministros de ramas económicas fundamentales han elogiado reiteradamente las nuevas decisiones del partido-gobierno, y han enfatizado en la prioridad de la producción de alimentos, en televisión nacional, donde proliferan los reportajes sobre los aportes de los académicos y científicos, con proyectos “innovadores”, para impulsar el desarrollo local. ¡Bienvenidos!, mas sin los trabajadores del campo no habrá agricultura.

Al presentar la nueva estrategia económica y social en el Consejo de Ministros, el pasado 16 de julio, Miguel Díaz-Canel anunció importantes transformaciones en el sistema estructural del ministerio y las empresas de la agricultura, la política de la agroindustria en el país: la manera de relacionarse adecuadamente empresas estatales con formas de gestión y propiedad que aportan a la producción de alimentos; el sistema de comercialización, incentivos y apoyo en créditos; el estudio de acciones bancarias para el fomento de la agricultura; la posibilidad de importar insumos por cualquiera de las formas productivas a través de empresas estatales; y exportar para tener financiamientos en divisas que ayuden a reproducir y ampliar su actividad económica.

Al aprobarse en el Consejo de Ministros el Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional de Cuba, los medios citaron la definición de Gustavo Rodríguez Rollero, ministro de la Agricultura, quien aseguró que “el objetivo esencial es lograr una gestión de trabajo del estado cubano que facilite la organización de sistemas alimentarios locales, soberanos y sostenibles, que integren la producción, transformación, comercialización y consumo de alimentos, y el fomento de una cultura alimentaria y educación nutricional que contribuya al logro de una población saludable”.

Seguramente con las caminatas para encontrar alimentos, y las colas, vamos a tener una salud de hierro, nutrida y culta, comentaba un cubano.

Por su parte, el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, compareció en las Mesas Redondas de la televisión oficialista el 17 y el 30 de julio para desglosar la estrategia económica y social, enfocada en levantar las trabas, mencionando de manera especial que el gobierno pretende satisfacer las demandas alimenticias de la población mediante el desarrollo del sector agropecuario.

Alejandro Gil estuvo acompañado en uno de los programas por el Dr. Carlos César Torres, director del Centro de Estudios de Gerencia, Desarrollo Local y Turismo (Gedeltur), quien se refirió a la política para el desarrollo local sin necesidad de constituir una nueva persona jurídica.

Por otro lado, Salvador Valdés Mesa, vicepresidente de la República, durante una reunión para evaluar los resultados de la zafra 2019-2020, y los preparativos de la próxima en Matanzas, puntualizó que se requiere mayor eficiencia en el sector para contener el decrecimiento y superar los reiterados incumplimientos. También insistió en la necesidad de rescatar la tradicional cultura de trabajo en esta rama, según Granma el 10 de julio.

Acelerar los aportes productivos y explotar todas las reservas de eficiencia posibles orientó el vicepresidente, al chequear los resultados de los programas de granos, ganado y la agroindustria azucarera en Camagüey, Holguín, Granma, y Las Tunas, acompañado de José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Partido Comunista, según reportaron los medios el 2 de agosto. En 157 cooperativas de 18 municipios, de las 4 provincias orientales, se realiza el Proyecto de Desarrollo Rural Cooperativo (PRODECOR), con organismos de la ONU, mediante un crédito de unos 37 millones de dólares, también se conoció.

Así mismo, en Las Tunas, Valdés Mesa calificó como inadmisible que todavía haya unidades cañeras con promedios inferiores a las 30 toneladas por hectárea, así como centrales con ineficiencia que se convierten en una carga para el país, por lo que orientó que solo muelan los centrales con alta eficiencia y sin provocar pérdidas.

En Velazco, Gibara, y el polo productivo de Viola, en Rafael Freire, provincia de Holguín,  Machado Ventura reiteró la urgencia de ampliar las áreas sembradas, pero los campesinos se refirieron al tema de los impagos, a lo que respondió: “tenemos que resolver que el productor entregue y se le pague, si no es en este momento, ahora mismo, pudiera ser pasado mañana, pero no de aquí a seis meses”, de acuerdo a un reporte de la televisión cubana el 2 de agosto.

El descenso en la producción de café, principal rubro de exportación de la provincia de Guantánamo, así como la falta de motivación para la producción cañera, con cinco años sin cumplir los planes de las zafras, fueron temas abordados en una reunión del comité provincial del sindicato de la CTC en esa provincia. Al respecto se planteó la falta de idoneidad de presidentes de cooperativas, dirigentes y cuadros de base, la escasa vinculación con los campesinos y trabajadores, el desconocimiento e insensibilidad en relación con sus necesidades, esfuerzo e inquietudes. Asimismo, se habló sobre las  trabas, equívocos y obsolescencia en los mecanismos de comercialización e impagos a sus legítimos propietarios.

Las modificaciones prometidas por el presidente Díaz-Canel podrían desbloquear la agroindustria cubana, con una legislación que brinde garantías a todos los ejecutores de la transformación en la producción agropecuaria. El calendario de leyes establecido por la Asamblea Nacional no debería ser razón para seguir postergándolas. No se puede continuar con la retórica de la necesidad de sustituir importaciones y exportar, para lograrlo hay que abrir las posibilidades de desplegar capacidades personales, motivar al trabajo y repoblar la campiña cubana.

Miriam Leiva

Periodista independiente

Publicado en Cubanet