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13/07/2020
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LA GUERRA HISPANO-CUBANA-AMERICANA (1895-1898) (segunda parte)

BATALLA NAVAL DE SANTIAGO DE CUBA

 

Como antes señalamos, la flota española ya estaba fondeada en la Bahía de Santiago de Cuba para el 19 de mayo de 1898, cuando la escuadra norteamericana al mando del almirante William Sampson y del comodoro Winfield Scott Schley dio inicio el bloqueo naval de la Ciudad. La flota española al mando del almirante Pascual Cervera y Topete, había sido enviada a Santiago con la finalidad de neutralizar cualquier intento norteamericano por ocupar la zona oriental de Cuba y evitar un desastre similar al ocurrido en la Bahía de Manila. El 25 de mayo Cervera envió el siguiente telegrama a Madrid:  

 

“Santiago de Cuba 25 de mayo de 1898.Almirante Pascual de Cervera y Topete

 El Almirante (Cervera) al Ministro (Auñón):

Estamos bloqueados; califiqué de desastrosa

nuestra venida para los intereses patria.

Hechos empiezan darme razón…”

 

 

 

El almirante Cervera siempre se había opuesto al envío de tropas y soldados para salvar el colonialismo español en Cuba. Así lo expresaría en una carta dirigida el 28 de febrero de 1898 al ministro de Marina Segismundo Bermejo, en la que expresó su malestar por la pérdida inútil de vidas y materia bélico en la guerra que se libraba en Cuba. En esa Carta Cervera escribió:

(...) por defender una isla que fue nuestra y que ya no nos pertenece, porque aun cuando no la perdiéramos de derecho con la guerra la tenemos perdida de hecho y con ella toda nuestra riqueza y una enorme cifra de hombres jóvenes, víctimas del clima y de las balas defendiendo un ideal que ya sólo es romántico. (10)

El 7 de junio la escuadra norteamericana bombardeó Santiago de Cuba causando bajas entre los defensores y civiles y dañando seriamente el crucero español Reina Mercedes. El propósito de este ataque fue el de atraer a la flota española a una batalla en mar abierto, pero sin que los españoles entonces mordieran el cebo.

Ante este fallido intento, la US Navy pretendió bloquear la salida de la bahía hundiendo el buque a vapor Merrimac cargado de explosivos para cerrar el canal de entrada a la bahía. Este esfuerzo también resultaría fallido pues el Merrimac fue hundido por las defensas costeras española sin que se lograra el objetivo perseguido. Sus ocho tripulantes, todos voluntarios, fueron tomados prisioneros por los españoles y recibieron la Medalla de Honor del Congreso.

Con la neutralización de las defensas exteriores de Santiago de Cuba - El Caney, San Juan y Kettle - se hizo inminente la caída de la Ciudad. Por ello y para evitar que la flota fuera capturada, el Capitán General Ramón Blanco le ordenó el 2 de julio al almirante Pascual Cervera que partiera con su flota hacia La Habana vía el puerto de Cienfuegos. El almirante sabía que Madrid lo enviaba al martirio. En tal sentido escribió a su ministro de Marina:

Con la conciencia tranquila voy al sacrificio, sin explicarme ese voto unánime de los generales de Marina que significa la desaprobación y censura de mis opiniones, lo cual implica la necesidad de que cualquiera de ellos me hubiera relevado” (11)

Tan convencido estaba el almirante Cervera del desastre al que se dirigía que dio la orden a sus oficiales que vistieran sus uniformes de gala pues:

“… es la ropa que vestimos los marinos de España en las grandes solemnidades, y no creo que haya momento más solemne en la vida de un soldado que aquel que se muere por la Patria…”

El almirante Cervera desoiría todas las recomendaciones de sus oficiales sobre la estrategia a seguir para sacar su flota hacia alta mar y dirigirse hacia La Habana como le había sido ordenado por el Capitán General Ramón Blanco. Especialmente no escuchó al capitán de navío Fernando Villaamil, jefe de la escuadrilla de destructores y especialista en este tipo de veloces unidades. Villaamil le sugirió a Cervera se realizarán incursiones nocturnas sorpresa sobre ciudades de la costa este norteamericana, como New Orleans, Charleston, Nueva York o Boston - las que carecían de defensas costeras efectivas - con el propósito que parte de la escuadra norteamericana, ubicada frente a Santiago - la cual doblaba en tonelaje bruto a la flota española - tuviese que desplazarse para defender esas ciudades, dividiendo al enemigo y equiparando de esta forma a las dos flotas contendientes. Por su parte, el jefe de estado mayor de la flota española, capitán de navío Joaquín Bustamante, sugirió que los buques salieran de Santiago de noche y de forma escalonada, para tener una posibilidad de que algunas de las unidades lograsen escapar. El capitán Bustamante también sería desoído por Cervera.  

El 3 de julio de 1898 a las 9:30 de la mañana, el almirante Pascual Cervera a bordo del buque insignia Infanta María Teresa, encabezó la salida de la flota española de la Bahía de Santiago de Cuba, literalmente en fila india dado lo estrecho del canal de salida de la bahía. El plan de Cervera era atacar al acorazado USS Brooklyn, buque insignia del comodoro Schley y el navío más rápido de la flota norteamericana, con el objetivo de sacarlo de acción y permitir la huida de los restantes buques españoles hacia el oeste. Tanto el Infanta María Teresa como el crucero Vizcaya que enfrentó al USS Texas serian neutralizados por el superior fuego norteamericano y sus respectivos capitanes embarrancaron a los dos buques al igual que sucedió con el crucero Almirante Oquendo, que resultó ser el navío más castigado por el fuego enemigo. El último crucero en salir de la Bahía de Santiago, el Cristóbal Colon, en un principio parecía que lograba escapar de la tenaz persecución norteamericana, navegando 80 Kms hacia el oeste, hasta que el USS Oregón le dio caza y su capitán decidió hundirlo en aguas poco profundas, sin haber recibido mayores daños. Los atacantes trataron de reflotar el Cristóbal Colon, pero sin éxito pues su tripulación abrió los grifos del fondo de casco con lo que el buque dio media vuelta, no siendo posible su rescate. Los norteamericanos tuvieron más suerte con el acorazado Infanta María Teresa, buque insignia del almirante Pascual Cervera, el cual pudieron reflotar. Sin embargo, mientras era remolcado hacia Estados Unidos, durante una tormenta se rompió el cable del remolque cerca de las islas Turks y Caicos, perdiéndose el Infanta María Teresa para siempre. Los destructores españoles Furor y Plutón fueron los últimos en salir de la bahía y pronto fueron neutralizado por el fuego de los cruceros norteamericanos. El destructor Furor fue encallado por su tripulación después de resultar dañado y el Plutón sería el único barco de la flota española en ser hundido. El capitán de navío Fernando Villaamil moriría en el destructor Plutón.

El resultado de la Batalla Naval de Santiago que comenzó a las 9:35 A.M. cuando el acorazado Infanta María Teresa abrió fuego contra el crucero USS Brooklyn y concluyó cuando el acorazado Cristóbal Colon fue interceptado por el USS Oregón a 1:34 P.M., fue una vergonzosa derrota para las armas españolas, que perdieron 4 acorazados y dos destructores, con el resultado de 332 muertos, 197 heridos y 1,670 prisioneros, entre los que se encontraba el propio almirante Pascual Cervera, quien fue tratado por los norteamericanos con todos los honores y consideraciones debidas. Por su parte, la armada norteamericana solo sufrió un marino muerto y tres heridos y todos sus buques regresaron a puerto indemnes.

La ignominiosa derrota de la flota española perseguiría al almirante Cervera y Topete hasta más allá de su muerte acontecida el 3 de abril de 1909. El almirante sería culpado de la perdida de la flota y a su regreso a España fue sometido a un Consejo de Guerra pues ciertamente su accionar al salir de la Bahía de Santiago a plena luz del día fue una decisión muy cuestionable. Sin embargo, el marino español seria absuelto por la presión política ejercida por sus defensores, incluyendo sus oficiales, quienes alegaron su condición de senador. Pascual Cervera y Topete sería designado senador vitalicio en el periodo legislativo 1903 -1904 y después de su muerte en 1909, fue enterrado en el Panteón de Marinos ilustres de San Fernando. Sin embargo, su nombre continuaría en la palestra pública pues en abril del 2018, la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, presidió un acto público durante el cual le quitaron el nombre del almirante Cervera a una calle en la Ciudad Condal, renombrándola en honor a un humorista local. La Sra. Colau se refirió al almirante Cervera como un “facha”, término despectivo que hoy se usa en España para identificar a un fascista. En todo caso, en la ciudad de Madrid existen unos jardines públicos que hoy llevan el nombre del Almirante Pascual Cervera y Topete.

RENDICIÓN DE SANTIAGO DE CUBA

Sin el apoyo de la artillería naval española, la Ciudad de Santiago de Cuba era un objetivo fácil de conquistar. El 11 de julio de 1898 la ciudad fue bombardeada por los norteamericanos y las tropas del general cubano Calixto García llegaron a los suburbios de la ciudad, lo que llevó inexorablemente a su rendición el 16 de julio. La rendición de Santiago trajo con ella el primer desencuentro entre los Estados Unidos y Cuba pues el Mayor General Shafter impidió que las tropas cubanas entraran en la ciudad rendida, derecho que se habían ganado los cubanos con 30 años de lucha. Así lo haría saber el Mayor General Calixto García en una enérgica carta de protesta enviada al general norteamericano donde le indicaba que los cubanos tenían derechos a dirigir su destino. Esta injusta acción política del general Shafter supuestamente se debió a que en opinión del oficial norteamericano no era conveniente causar más deshonra al ejército español al tener estos que rendirse también ante los rebeldes cubanos.

El 17 de julio seria la ceremonia de rendición oficial de la Plaza de Mayor Santiago de Cuba sin presencia de tropas cubanas. A partir de la rendición de Santiago la continuación de la guerra en Cuba seria de mero trámite. Entre el 18 y el 25 de julio, la armada estadounidense bombardeó las ciudades costeras de Manzanillo, Holguín y Guantánamo, en la provincia de Oriente, y Santa Cruz del Sur en Camagüey; tropas cubanas, al mando del general José Miguel Gómez y Gómez - quien sería el segundo presidente constitucional de Cuba - liberaron varias ciudades y pueblos en la central provincia de Las Villas. Para el 27 de julio España admitió haber perdido la guerra y solicitó un armisticio, el cual fue firmado en Washington el 12 de agosto de 1898, poniendo fin a la guerra en Cuba y abriendo un nuevo capítulo en la historia de los tres países participantes.

El costo humano de la guerra en Cuba entre civiles y militares durante sus treinta años de duración, alcanzo más de los 600,000 muertos, 200,000 de estos durante la Guerra de los Diez Años y la Guerra Chiquita (1868 -1880) y cerca de 400,000 víctimas durante el periodo de la llamada Guerra de Independencia (1895 - 1898), la cual, a partir de abril de 1898, se convertiría en la Guerra Hispano-Cubana-Americana. Sobre la carnicería acontecida en Cuba el escritor cubano Raúl Izquierdo Canosa escribiría,

Los propios españoles se horrorizaron de las consecuencias de la reconcentración de Valeriano Weyler (…) 300,000 reconcentrados agonizantes o famélicos padecían hambre y miseria (…) Canalejas, ministro del gobierno español dijo (…) todos convienen en que la guerra y la reconcentración han originado la muerte de por lo menos (…) más de 400,000 seres humanos.” (12)

CONCLUSIONES

Las consecuencias que se derivaron de la guerra incuestionablemente incidieron en el devenir de Cuba, España y Estados Unidos. Así, la Isla de Cuba seria ocupada por los Estados Unidos hasta su independencia el 20 de mayo de 1902. En la novel Constitución cubana, aprobada en 1901, se incluyó la llamada Enmienda Platt (13) que le daba el derecho a Washington a intervenir en Cuba cuando sus intereses o los de sus ciudadanos estuviesen en riesgo. Además, se forzó a la naciente nación a vender o arrendar parte de su territorio para el establecimiento de bases navales carboneras que formarían parte del perímetro defensivo del nuevo Canal de Panamá. Al amparo de la Enmienda Platt, Washington intervino nuevamente en Cuba en 1906 y 1912 y estableció una base naval bajo el régimen legal del arrendamiento en la Bahía de Guantánamo, la  cual hoy se encuentra operativa como prisión militar para terroristas islámicos. En 1934 con la llegada de Franklin D. Roosevelt a la Casa Blanca (1932-1945) y la aplicación de la Política del Buen Vecino, la Enmienda Platt seria abolida, con la excepción del derecho de Washington a mantener una base militar en suelo cubano. Estados Unidos continuaría ejerciendo abierta influencia en la cotidianidad cubana hasta la llegada de Fidel Castro al poder el 10 de enero de 1959, personaje imbuido de un antiyanquismo visceral heredado de su padre Ángel Castro Argíz, quien, como joven y derrotado soldado gallego, vivió la humillante capitulación española en Cuba en 1898.

La pérdida de Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam significó para España la terminación abrupta de su decadente imperio con el correspondiente costo social, político y económico. La apabullante derrota sufrida en Cuba y Filipinas sumergió a España en una crisis de identidad institucional que enfrentó a aquellos que querían retornar al pasado imperial - lo que llevó a la costosa ocupación de Marruecos en 1913 - con quienes pretendían conducir a España a la “modernidad socialista” que perseguían las naciones europeas de la época. Esta inestabilidad nacional haría que España transitara por la monarquía de Alfonso XIII (1902 - 1931), por la dictadura de Primo de Rivera (1923 - 1931), por la comunista Segunda República (1931 - 1936) de Francisco Largo Caballero y por la Guerra Civil (1936 - 1939), para concluir con la dictadura de Francisco Franco que duraría hasta la muerte del Caudillo en 1975. Lo que podemos llamar la Segunda Restauración borbónica comenzaría en 1975 con la instauración en el trono de Juan Carlos I y continuaría hasta nuestros días con la asunción al trono de otro borbón, el joven rey Felipe VI.

Por último, los norteamericanos obtuvieron de la guerra contra España lo que aspiraban, pues emergieron del conflicto como una potencia colonial ultramarina y sus dirigentes lograron los beneficios personales perseguidos, como fue el caso de Teodoro Roosevelt quien, como consecuencia de la fama ganada al mando de los Rough Riders en la batalla de la Colina de San Juan, seria electo vicepresidente de Estados Unidos en 1901, ocupando la presidencia ese mismo año tras el asesinato de William McKinley. Por su parte, William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer obtuvieron la guerra que tanto promovieron y vendieron en sus periódicos sensacionalistas. Se dice que Pulitzer, avergonzado por las noticias fabricadas sobre lo que sucedía en Cuba publicadas en el New York World para hacerle la competencia por el rating al New York Herald de William Randolph Hearst creó, como reparación por el daño causado, el afamado premio que lleva su nombre para galardonar el periodismo veraz.

Los Estados Unidos ingresaron al Siglo XX como un nuevo jugador en el escenario geopolítico que incluía a las potencias de la época, particularmente con sus nuevos territorios en el Océano Pacifico en Hawái, Filipinas y Guam, lo que representaba un desafío directo al Imperio Japonés que ya incursionaba en China y Corea, la que había efectivamente sido anexada por Tokio después de la derrota infligida a los rusos en la guerra ruso - japonesa (1904 -1905). Sin embargo, las cosas no fueron del todo pacificas para Washington pues tuvo que enfrentar una guerra en Filipinas que comenzó en 1899 y se extendería hasta la derrota definitiva de los Moros en 1913. Ese conflicto causó la muerte de entre 200,000 y 1.000,000 civiles filipinos. Treinta años más tarde Washington prometería al pueblo filipino su independencia a cambio de su ayuda en la guerra contra los japoneses, promesa que sería cumplida el 4 de julio de 1946.

Como una forma de afianzar el carácter de Estados Unidos como potencia ultramarina, el presidente Teodoro Roosevelt, fiel creyente en la doctrina de proyección del poder nacional a través de la influencia del poder naval propuesta por el capitán Alfred Thayer Mahan, envió una poderosa flota a circunnavegar el globo terráqueo en una travesía que comenzó en diciembre de 1907 y concluyó en febrero de 1909. Esta flota, compuesta de 16 unidades navales de primera línea, apoyada por varios buques escoltas, estaba pintada de color blanco, lo que le dio el nombre de la Gran Flota Blanca. El propósito de esta demostración de poder naval por Washington era ubicar a los Estados Unidos entre las potencias navales y económicas de la época y transmitir al mundo el mensaje que los Estados Unidos tenían la capacidad militar de hacer respetar los tratados y de proteger sus territorios ultramarinos.  

En definitiva y como hemos visto, el conflicto que se conoce como la Guerra de Cuba, fue una larga y sangrienta conflagración que causó cerca de 600,000 víctimas, la vasta mayoría de ellas inocentes civiles. Esa guerra no se caracterizó por la exquisitez de los cubiertos de Tiffany & Co. que se incorporaron al equipaje de campaña que Teodoro Roosevelt llevó consigo a Cuba o la elegancia de su uniforme de teniente coronel confeccionado por Brooks Brothers de Nueva York, pues los cubanos que lucharon en ella no lo hicieron por aventura o fama, sino por un propósito excelso que no fue otro que la libertad de su Patria.

Caracas, 13 de mayo de 2020

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Notas.

(1) La Guerra de Independencia de Cuba contra España había comenzado en febrero de 1895. A raíz de la entrada de Estados Unidos en el conflicto se conocería como la Guerra Hispano - Cubana - Americana.

(2) Un “crucero protegido” es una unidad de combate naval cuya cubierta esta blindada para proteger la maquinaria y personal de marinería de los proyectiles que estallen sobre el buque.

(3) Cuba no formó parte de la Conferencia de Paz de Paris en 1899.

(4) “Cuba. La lucha por la Libertad “, Hugh Thomas (Barcelona, 2004), pág. 275.

(5) Ídem., pág. 268.

(6) “Teddy Roosevelt and the Rough Riders”, Henry Castor (Random House 1954), pág.65

(7) “Cuba. La lucha por la Libertad “, Hugh Thomas (Barcelona, 2004), pág. 279.

(8) “Breve Historia de la Guerra del 98”, Miguel del Rey, Carlos Canales, pág. 70.

(9) “La Enciclopedia de Cuba”, Madrid) Vol. 4, pág. 590.

(10) “Introducción a la vida del Almirante Cervera”, Ángel Luis Cervera F. pág. 135.

(11) Ídem., pág. 157.

(12) “La Reconcentración 1896-1897”, Raúl Izquierdo Canosa, La Habana 1997.

(13) La Enmienda Platt impuesta por Washington en la Constitución cubana de 1901 como condición para otorgar la independencia y retirar sus tropas de Cuba, fue propuesta por un desconocido senador por el estado de Connecticut de nombre Orville H. Platt