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27/05/2020
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“LA PANDEMIA II”

Usted [Xi Jinping], su gobierno y sus científicos sabían desde hace mucho tiempo que el coronavirus es altamente infeccioso, pero usted decidió no informar al mundo”

 

 

Julian Reichelt Editor en Jefe de diario aleman Bild Zietung

En la “Caja de Pandora - La Pandemia” referí que para marzo 31 de 2020 a nivel mundial se habían reportado 823.000 casos de COVID-19 con una mortalidad de 41.000 personas, lo que representaba un 4,3% de los infestados, indicando que esas cifras cambiaran negativamente de forma acelerada pues los días por venir, según lo había advertido el presidente Donald Trump, serían los peores de esta terrible pandemia. Lamentablemente el presidente norteamericano tuvo razón pues durante el pasado mes de abril se reportaron a nivel mundial 3.168.922 contaminados, mas de 227.940 fallecidos, con el incremento de la tasa de mortalidad a 7.2%, siendo Estados Unidos el país más afectado por la pandemia, sobrepasando el millón de afectados y 62.996 fallecidos. (1) (2)

En el transcurso del mes de abril las circunstancias vinculadas con el origen y propagación del virus SARS-COV-19 se fueron aclarando y todo apunta a que la responsabilidad por la pandemia de COVID-19 que tanto daño ha causado a la humanidad recae de forma directa en la dirigencia de la República Popular China, encabezada por Xi Jinping, fundamentalmente por causa del encubrimiento alevoso sobre lo que acontecía en la ciudad de Wuhan.(3) Con el pasar de los días se hizo más evidente el verdadero origen del coronavirus SARS-COV-2 y su enfermedad resultante el COVID-19, no solo debido a la creciente información proveniente de medios científicos y de agencias de inteligencia occidentales, sino, sobre todo, por la actitud defensiva e irracional asumida por las autoridades chinas en respuesta a los esfuerzos de los gobiernos de los países afectados por conocer la verdad sobre esta pandemia. Revisemos entonces la muy variada información que ha surgido durante las semanas transcurridas a partir del 31 de marzo que ayudará a esclarecer lo que ha sucedido y a la vez nos sugiere hacia donde nos puede estar llevando la inédita crisis que hoy enfrenta la humanidad toda.

EL ORIGEN DEL SARS-COV-2

Desde el comienzo de la pandemia las autoridades chinas manifestaron que el origen del virus SARS-COV-2 causante de la enfermedad COVID-19, se ubicó en el Wet Market o Mercado Mojado Huanan, ubicado en la ciudad de Wuhan (4), lugar en el cual se abastecen los consumidores chinos de sus peculiares preferencias proteínicas. Este centro de venta de peces y animales vivos dista solamente a 4 kms. del hoy notorio Laboratorio de Virología de Wuhan. El principal sospechoso de ser el vector transmisor del virus SARS-CO-2 a los humanos son los murciélagos (5), especie que se conoce no es comercializada en el Mercado Huanan de Wuhan. Así lo confirmó el columnista y especialista en temas de política internacional y de seguridad Josh Rogin en un artículo publicado en el Washington Post el pasado 17 de abril, señalando al respecto:

“El mercado de animales de Wuhan, inicialmente identificado como punto de origen del virus, nunca vendió murciélagos; culpar a ese mercado fue un esfuerzo del régimen chino para desviar la culpa del laboratorio…”

Otro elemento que tiende a alejar las sospechas del mercado de Wuhan como el “Punto 0” de la contaminación del virus SARS-COV-2, se manifiesta en lo publicado el 24 de enero de 2020 en el reconocido Semanario Médico de gran Bretaña The Lancet, donde se señala:

“Los análisis de los primeros 41 pacientes del COVID-19 determinaron que 27 de ellos estaban relacionados directamente con el mercado de Wuhan. Pero el mismo análisis determinó que el primer paciente afectado y otros 13 pacientes no estaban vinculado con el mercado.”

Este indicador médico que excluye al Mercado Huanan como el origen del SARS-COV-2 fue confirmado por el profesor de biología y experto en armas biológicas Richard Ebright de la Universidad norteamericana de Rutgers, quien le declaró el 6 de abril del 2020 a la cadena de noticias CNN Mundo:

“Es absolutamente claro que el mercado no tenía conexión con el origen del virus del brote y, en cambio, solo estuvo involucrado en la ampliación de un brote que había comenzado en otro lugar de Wuhan un mes ante. La posibilidad que el virus ingreso a los humanos a través de un accidente de laboratorio no puede ni debe descartarse” (6) 3

Por su parte, el profesor Simon Anthony de la Escuela de Posgrado en Salud Pública de la Universidad de Columbia en Nueva York y miembro del programa federal norteamericano PREDICT que investiga los virus procedente de animales con potencial pandémico, manifestó su acuerdo con lo expresado por Richard Ebright, señalando al respecto:

“Al principio del brote… todos hablaban de que había surgido del mercadohúmedo. Y ahora, creo que los datos cuestionan si eso es realmente cierto.” (7)

Entonces, cabe preguntarse ¿Dónde se produjo la transferencia inicial al humano del virus SAR-COV-2 que ha causado la pandemia de COVID-19? La respuesta plausible la encontramos en el antes citado artículo del investigador Josh Rogin publicado en el Washington Post. donde leemos:

“…el paciente cero del coronavirus COVID-19 trabajaba en el Laboratorio de Virología de Wuhan en el que se efectuaba un programa de investigación de virus procedente de animales.”

Trasladémonos ahora al sitio hacia donde todo apunta se produjo la transferencia del coronavirus al receptor humano, es decir al “Paciente 0”: el Laboratorio de Virología de Wuhan. Ese laboratorio, perteneciente al Instituto de Virología que es una dependencia de la Academia de Ciencias de China, es el principal centro de investigación virológicadel país asiático y un superlaboratorio dedicado al estudio y manipulación de los virus mas contagiosos como el ébola y el SARS. El nivel de seguridad - Código P4 - que tiene el Laboratorio de Virología fue ya puesto entredicho por diplomáticos estadounidenses quienes visitaron sus instalaciones en el año 2018. En su artículo del 17 de abril publicado en el Washington Post Josh Rogin señaló que al menos dos mensajes fueron enviados al Departamento de Estado por estos diplomáticos en los que se cuestionaban los estándares de seguridad del Laboratorio de Virología y se alertaba sobre “graves problemas de seguridad y alto riesgo en sus instalaciones”. La teoría sobre el origen del SARS-COV-2 en el Laboratorio de Wuhan cobra cada día más fuerza aunque las autoridades de Estados Unidos mantuvieron hasta el 30 de abril cierta reserva sobre tal posibilidad. Así lo evidenciamos en lo declarado por el Secretario de Estado Mike Pompeo en una entrevista televisiva en la Cadena Fox News que fue trasmitida el 16 de abril de 2020. Dijo el secretario Pompeo:

“Lo que sabemos es que este virus nació en Wuhan, China. Lo que sabemos es que el Instituto de Virología de Wuhan está a unos pocos kilómetros del mercado”

Unos días despues, el tema de la inseguridad en el Laboratorio de Virología de Wuhan y la posibilidad que una de sus internas resultó accidentalmente contaminada y posteriormente contagió a su novio, le fue planteada por el Corresponsal Jefe en la Casa Blanca John Roberts de la Cadena Fox News al presidente Donald Trump en una conferencia de prensa celebrada el 19 de abril pasado. La respuesta del presidente Trump sobre lo planteado por John Roberts fue un lacónico “Estamos examinando a fondo todo lo relacionado con esta terrible situación.”. Siguiendo la línea de prudente reserva diplomática sobre la posible fuente primaria del contagio del virus SARS-COV-2, el Secretario Pompeo en una entrevista con la periodista Shannon Bream de la Cadena Fox News declaró el 30 de abril a las 8:45 a.m. lo siguiente sobre la pregunta de la entrevistadora si el origen del SARS-COV-2 era el Laboratorio de Virología:

“Bien Shannon, esto es lo que sabemos. Este virus se originó en Wuhan, China. No conocemos el sitio preciso, pero conocemos muchas cosas que no sucedieron. Sabemos que no es americano (así lo manifestó el vocero de la cancillería china Zhao Lijian el 12 de marzo). Sabemos que esto no sucedió en otro lugar. Nosotros sabemos de dónde vino.”

Sin embargo, el mismo 30 de abril pero en horas de la tarde, las dudas sobre el origen del SARS-COV-2 quedaron aclaradas, pues, según reporto la Agence France-Presse, el presidente Donal Trump declaró en rueda de prensa que:

He accedido a pruebas que conectan al laboratorio chino en la ciudad deWuhan con la pandemia de COVID-19 y creo que la Organización Mundial de la Salud OMS debería estar avergonzada.”

En la misma rueda de prensa el presidente Trump, subiendo el tono de la confrontación con China, dijo con relación a la propagación del virus SARS-COV-2:

“Podrían haberlo parado, ellos (China) son una nación muy brillante, científicamente y en otras cosas. Se escapo (el virus) digamos eso, y ellos podrían habérselo guardado, podrían haberlo parado, pero no lo hicieron.”

Donald Trump agregó de seguido que se estaba considerando imponer tarifas a importaciones chinas como sanción por el coronavirus, sin excluir otros mecanismos sancionatorios, lo que dejaría sin efecto el Acuerdo firmado el 15 de enero de 2020, el que para entonces era letra muerta.

Existe evidencia documentada que el SARS-COV-2, fuente de la pandemia COVID-19, era uno de los virus estudiado, analizado y manipulado en el Laboratorio de Virología de Wuhan junto a otros cientos de virus procedentes de animales. En tal sentido el columnista Bill Gertz del Washington Times reportó en un artículo publicado el 30 de marzo que:

“Los investigadores del gobierno chino lograron aislar y experimentaron con más de 200 virus, incluyendo el coronavirus procedente de los murciélagos. Varios medios impresos en China en meses pasados se refirieron de forma elogiosa al investigador Tian Junhua quien era el líder de la investigación en el Laboratorio de Virología en Wuhan sobre el coronavirus procedente del murciélago y que en diciembre de 2019 un video subido a las redes sociales que fue promovido por las autoridades del Partido Comunista en Wuhan, mostraba al investigador Tian Junhua en cavernas de la provincia de Hubei - cuya capital es la Ciudad de Wuhan - tomando muestra de murciélagos y depositándolas en ampollas de laboratorios para su análisis.”

Por otro lado, existe la tesis científica que plantea la posibilidad que el SARS-COV-2 no sea, como se ha dicho, un virus natural sino que se trata de un virus manipulado, originado en un laboratorio. Esta presunción ha sido apoyado por el científico francés profesor Luc Montagnier, ganador del Premio Nobel de Medicina en el año 2008 por descubrir el virus de inmunodeficiencia humana VIH que causa el SIDA. El profesor Montagnier en una entrevista televisiva transmitida por el canal de noticias francés CNews el 27 de abril de 2020 dijo “…hemos llegado a la conclusión de que este virus fue creado”. Para este virólogo, el coronavirus clásico o natural proveniente del murciélago fue modificado y se le agregaron secuencias del VIH, añadiendo al respecto, pero sin entrar en honduras ni comprometerse, que “…quizás querían crear una vacuna contra el SIDA.” Esta manifestación proveniente de una fuente altamente calificada despeja muchas dudas sobre la fuente y el origen del virus que ha paralizado al mundo.

En relación a la muy comentada posibilidad que un accidente en el Laboratorio de Virología en Wuhan haya sido la causa de la transmisión del SARS-COV-2 al “Paciente 0”, ello no sería de extrañar, sobre todo si se toman en cuenta los documentados cuestionamientos hechos a los sistemas y protocolos de seguridad del Laboratorio de Virología. Ciertamente, en China han ocurrido fallas en los sistemas de seguridad en instalaciones de investigación científica. Así lo reportó el 20 de abril el corresponsal del diario madrileño ABC en Shanghái Pablo M. Diaz, señalando al respecto:

“En 2004, el virus del SARS se «escapó» de un laboratorio en China e infectó a nueve personas, matando a una. Según informó la Prensa oficial, las autoridades reconocieron que fue un caso de negligencia y cinco altos cargos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China fueron castigados.”

En ese mismo artículo del Diario ABC, el corresponsal Pablo M. Diaz señaló que tanto las autoridades del Instituto de Virología de Wuhan como los responsables de su Laboratorio desmintieron que el SARS-COV-2 haya sido creado genéticamente y que haya “escapado” del laboratorio. Tambien se negó que el “Paciente 0” haya sido uno de los científicos que laboraban en el Laboratorio de Virología. La encargada manifestar el mentís oficial por parte del Instituto de Virología fue la Dra. Shi Zhengli, colega de investigaciones del científico Tian Junhua antes referido, quien, según leímos, tomaba muestras de murciélagos en las cavernas de la provincia de Hubei. La Dra. Zhengli publicó en su cuenta de la red social china WeChat un desesperado y poco científico desmentido señalando sobre la responsabilidad atribuida al Laboratorio de Virología de ser el presunto origen de la pandemia: “Lo juro por mi vida; (la pandemia) no tiene nada que ver con el laboratorio.Curiosamente, la Dra. Shi Zhengli es científicamente reconocida en China por haber descubierto que el virus SARS procedía de murciélagos de la provincia sureña china de Yunnan. Casualmente, el virus SARS-COV-2 es un 96% idéntico al que habita en la especie de murciélago originaria de la provincia de Yunnan, que, como vimos, ha sido objeto de estudio por los investigadores Tian Junhua y Shi Zhengli en el Laboratorio de Virología de Wuhan.

Ante las evidencias que día a día se acumulan y van conformando un escenario que tiene a la República Popular China como la única responsable de la pandemia que para esta fecha ha afectado a millones de personas, matando a ciento de miles inocentes y causando daños de muy difícil reparación a las economías del mundo, cabe preguntarse ¿Cuál ha sido la conducta asumida por la dirigencia del Partido Comunista de China frente a esta inédita crisis? Hasta el día de hoy, el comienzo del segundo mes de cuarentena obligada, no se conoce ningún elemento que indique - y esperemos que así continúe - que el virus SARS-COV-2 fue deliberadamente diseminado en lo que constituiría un indudable acto guerra contra la humanidad. Sin embargo, el encubrimiento manifiesto de todo lo relacionados con la pandemia COVID-19 que ha sido asumido como política oficial por la dirigencia de la República Popular China desde mediados de diciembre de 2019, cuando era ya evidente la magnitud de la crisis que se cernía sobre el mundo, tipifica una criminal omisión dolosa que deberá ser objeto investigación por los organismos internacionales encargados de juzgar y castigar los crimines de lesa humanidad. A este proceder hay que agregar la actitud amenazante que ha asumido Beijín con relación a los países que buscan la verdad sobre lo ocurrido y su inconcebible proceder ante la emergencia sanitaria que vive el mundo al vender material sanitario en mal estado y negarse a asumir su responsabilidad por ello.

Recientemente Australia solicitó a los países miembros de la Organización Mundial de la Salud OMS que apoyaran una investigación independiente para determinar lo relacionado con el origen y la propagación del SARS-COV-2. Esta proposición de Camberra que implica de por sí una duda sobre la credibilidad de la OMS - cuyo Director General Tedros Adhanom es visto como una marioneta de China - recibió respuesta inmediata por boca del embajador chino en Australia Chen Jingye, quien emitió una nada velada amenaza de boicot comercial contra los productos de Australia. El embajador Jingye le declaró al Australia Financial Review que motivado a la solicitud de investigación independiente formulada por el gobierno australiano “…el pueblo chino podría evitar comprar productos de Australia y abstenerse de enviar sus hijos a sus universidades”, agregando soberbiamente que “Quizás el pueblo chino se pregunte ¿Por qué debemos tomar vino australiano o consumir su carne?” (9) Esta posición amenazadora del gobierno Chino recibió respuesta inmediata de la ministra de relaciones exteriores de Australia Marise Payne, quien previno a China de no continuar con “su coerción económica”. Hay que decir que la amenaza proferida por el embajador Chen Jingye es de suma gravedad pues China es el principal mercado de los productos australianos. En Alemania, donde hay 118.200 afectados de COVID-19 y han fallecido 2.600 de sus ciudadanos, las críticas y acusaciones hacia China no han cesado. Como se conoce, el gobierno de la Sra. Angela Merkel reclamó a China el pago de 130.000 millones de Libras Esterlinas por daños a la economía alemana. Siguiendo ese ejemplo, el periódico Bild en su editorial del 15 de abril, publicó una factura por $160,000 millones dirigida a China por conceptos de “daños ocasionados”, con el siguiente desglose: $29.300 millones para la industria turística; $7.820 millones para la industria cinematográfica; $54.200 millones para los pequeños comerciantes y $1.09 para la línea aérea Lufthansa. Por supuesto que la respuesta de Beijín no se hizo esperar, acusando en una carta publicada por la embajada de China en Berlín al periódico alemán de “promover la xenofobia y el racismo.” El director general de Bild, Julian Reichelt, contestó la carta emitida por China en un editorial del periódico y acusó al presidente Xi Jinping de “… gobernar por vigilancia. Usted no sería presidente sin vigilancia.” (10)

Pero lo que más “indignó” a las autoridades en Beijín y despertó su milenario nacionalismo fue la publicación a finales del mes de enero en la revista danesa Jyllans-Posten de una ilustración satírica que presenta la bandera de la República Popular China con 5 coronavirus en vez de sus estrellas, produciéndose un “espontaneo” rechazo que se reflejó como tendencia en Weibo, la versión china de Tweeter.  

Sobre el tema de la venta de productos médicos defectuosos por empresas chinas, el primer caso notorio de este tipo se manifestó a finales del mes de marzo en España. El Ministerio de Sanidad y Bienestar Social español adquirió de la empresa china Shenzhen Bioeasy Biotechnology 640.000 test de diagnóstico rápidos para detectar el COVID-19, los que resultaron inservibles para cumplir su propósito. Cuando el gobierno español protestó, la respuesta transmitida por la embajada de China en Madrid fue rechazar el reclamo pues según la autoridades de Beijín la empresa Shenzhen Bioeasy Biotechnology no figuraba entre las empresas autorizadas para la exportación de insumos médicos. Por su parte, la empresa vendedora alegó como excusa que los test habían sido utilizados inadecuadamente. Igual suerte con los test de diagnóstico rápido comprados a otras empresa chinas corrieron Turquía, la República Checa, Inglaterra y, de nuestro lado del mundo, Colombia. Estos países, pese haber pagado sus respectivas importaciones de test rápidos, se vieron imposibilitados de atender las apremiantes necesidades de diagnóstico de sus ciudadanos por lo inservible de los test adquiridos en China. El tema de las mascarilla defectuosas constituye nueva prueba del accionar delincuencial de China. Holanda, Alemania, Bélgica, Finlandia y Canadá adquirieron millones de mascarillas protectoras cuyos filtros no servían y, en muchos caso, las mascarillas presentaban roturas.

Los casos de los inservibles test de diagnóstico rápido y de las melladas mascarillas de protección, forzosamente llevan a concluir que, o bien los productos chinos son de pésima calidad - lo que no es nada nuevo - o China pretende entorpecer con propósitos injustificables los esfuerzos por controlar el contagio del virus SARS-COV-2, que como ya es más que evidente es “made in China”.

Es indiscutible que nos encaminamos a un punto de quiebre a partir de cuándo los Estados Unidos y sus aliado Europeos - Inglaterra y Alemania - deberán tomar decisiones con respecto a China. Algunos opinan que se debe buscar un entendimiento con China para evitar la materialización de las amenazas de retaliación económica vociferadas por Beijín, como vimos en el caso de Australia. Sin embargo, dado el terrible daño ocasionado por el cuestionado e injustificado proceder de China y la cada vez más antagónica opinión publica en los países afectados hacia “todo lo chino”, estimo que nos encaminamos a un punto de quiebre que llevara a los líderes de Estados Unidos y a sus aliados Europeos a adoptar políticas agresivas contra China, como ya lo anunció el presidente Donald Trump en relación a nuevas tarifas de importación. Es difícil de predecir cual será la respuesta China a una acción internacional en su contra, pues esta puede venir a nivel comercial - como se le amenazó a Australia - o a nivel militar, con una acción de distracción contra Taiwán. En todo caso, con el pasar de los días se incrementará el número de fallecidos a nivel mundial y continuará la caída de la economía mundial, por lo que es difícil predecir qué sucederá. Sin embargo, coincido con lo señalado por mi amigo Carlos Alberto Montaner, quien en un artículo de opinión titulado “¿Es China Culpable de la Pandemia?”, publicado el 30 de abril en la página cnnespanol.cnn.com, manifestó lo siguiente

“Pero eso sí, la crisis seguramente acabará barriendo de su cargo al líder Xi Jinping. Sus enemigos, que los tiene, posiblemente logren sacarlo del medio.”

Concluyo refiriendo una curiosidad literaria con la que me topé durante la búsqueda de información sobre armas biológica. El conocido escritor norteamericano Dean Koontz escribió en 1981, bajo el seudónimo Leigh Nichols, una novela de acción titulada “Los Ojos de la Oscuridad” cuya trama trata sobre la búsqueda por una madre, Tina Evans, de su hijo de 12 años, quien supuestamente, según una llamada anónima que recibió, no había muerto un año antes en un accidente de tránsito. En su angustiosa búsqueda, la mujer entró en contacto con un científico, Carl Dombey, quien le habló de un “Proyecto Pandora” que estaba relacionado con la desaparición de su hijo y le narró lo siguiente:

“Fue entonces que un científico chino de nombre Li Chen se fugó a Estados Unidos y trajo con él un diskette que contenía toda la informacion sobre la nueva y más peligrosa arma biológica creada en China en la última década. La llaman “Wuhan-400” porque fue desarrollada en unos laboratorios de investigación de ADN ubicados en las afueras de la ciudad de Wuhan. Wuhan-400 es el arma perfecta.” (11)

¿Casualidad o profecía? Ustedes dirán.

Caracas, 10 de mayo de 2020

Día 37 de la Cuarentena.

Artículo relacionado: La Pandemia I

NOTAS

(1) Cifras publicadas por la Universidad John Hopkins de Estados Unidos al 30/4/ 20.

(2) La ciudad de Nueva York, el Centro Financiero de Estados Unidos, reporta el mayor número de casos al 30-4-2020 con 165.000 contagiados y 12,774 fallecidos.

(3) La organización no gubernamental internacional de origen francés Reporteros Sin Fronteras (RSF) cuyo objetivo es defender la libertada de prensa en el mundo, señaló en su informe anual correspondiente al 2019 “…la pandemia COVID-19 podría haberse evitado si en China hubiera mayor libertad de prensa y las primeras noticias sobre el coronavirus no hubieran sido censuradas.”

(4) La ciudad de Wuhan es la capital de la central provincia china de Hubei y la más poblada de China Central con 11 millones de habitantes. Es conocida en círculos occidentales como la “Chicago de China” por ser un centro clave de transporte terrestre y ferroviario.

(5) Otro animal inicialmente sospechoso de ser el vector de transmisión del coronavirus a los humanos y que sería descartado fue el pangolin, un mamífero escamado parecido al oso hormiguero el cual en su subespecie asiática es consumido por los chinos como alimento y por los supuestos efectos medicinales de sus escama, no obstante que su venta y consumo es ilegal en China por ser una especie protegida por estar en peligro de extinción.

(6) Informe “Como estalló el brote de coronavirus” Robert Kuznia y Drew Griffin, CNN Mundo.net, abril 7 2020.

(7) Ibidem.

(8) ABC, Madrid, 26 de marzo de 2020.

(9) Agencia Reuters, 27 de abril,2020

(10) Clarin.com - Mundo, Buenos Aires, 20 de abril, 2020

(11) En la edición original de “Los Ojos de la Oscuridad” publicada en 1981, el científico que huye a Estados Unidos con la información sobre el arma biológica era un ruso y el arma descrita en la novela se llamaba “Gorki-400”. En la edición publicada en 1989 el científico fue chino y el arma fue renombrada “Wuhan-400”, posiblemente como consecuencia directa de del fin de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la URSS ese año de 1989.