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27/05/2020
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“LA INICIATIVA OBOR” (segunda parte)

ALCANCE DE LA INICIATIVA OBOR

Hoy la Iniciativa OBOR abarca el 70% de la población mundial, tres cuartos de las fuentes energéticas del mundo y 40% del PIB mundial. Para marzo de 2020, incluyendo a la propia China, 138 países se habían incorporados la iniciativa OBOR.

En Latinoamérica y el Caribe 18 países forman parte de la Iniciativa, entre ellos Panamá (fue el primer país que se incorporó) Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Costa Rica, El Salvador, Cuba y Perú. En la Unión Europea se sumaron 18 países entre los que se cuentan Austria, Suiza, Italia, Portugal, Grecia y Polonia. Según Morgan Stanley la inversión estimada que desembolsará China para el 2027 relacionada con Iniciativa OBOR alcanza la suma $1.3 millón de millones, lo que evidencia que China está dispuesta a poner su dinero sobre la mesa para cumplir con su proyecto económico y su sueño de primacía mundial. Por ejemplo, China ha invertido $46 mil millones en la construcción de la nueva Ruta de la Seda que conecta la oriental ciudad china de Kashgar, ubicada en la conflictiva región de Uigur, con el puerto paquistano de Gwadar, distante la una del otro a más de 3.200 kilómetros.

En Egipto empresas chinas han invertido más de $35.000 millones en proyectos de infraestructura y la construcción de una nueva capital administrativa, convirtiéndose China en el mayor inversor en el canal de Suez. En Europa, la empresa China Ocean Shipping Company COSCO controla el 67% del puerto griego de Pireo en el Mar Mediterráneo, el cual ha sido calificado por el primer ministro chino como “la Perla del Mediterráneo”; y en Italia, el único miembro del G7 incorporado a la Iniciativa OBOR, los vitales puertos de Trieste y Génova en el norte de Italia tienen participación china.

Es oportuno recordar que fue por el puerto de Génova por donde entró a Europa en el Siglo XIV la peste bubónica originaria de China, que mató a casi la mitad de la población del continente.

Aun cuando China no han sido muy proclive en definir claramente los reales parámetros de la Iniciativa OBOR, quizás porque los van desarrollando y adaptando en la medida que la Iniciativa avanza, lo que si ya ha quedado claro es que la Iniciativa OBOR incorpora propósitos geoestratégicos y militares. Así lo reconoció públicamente el 10 de julio de 2019 el ministro de la defensa chino Wei Fenghe quien dijo ante un grupo de militares visitantes de países del Pacifico Sur y del Caribe que a través de la infraestructura global de la Iniciativa OBOR:

“Se promoverá la cooperación en áreas tales como la lucha contra el terrorismo, el mantenimiento de la paz y el socorro en caso de desastre para fortalecer los intercambios en el marco del OBOR” (1)

Esta inesperada declaración causó la esperada sorpresa pues Beijín siempre había negado que el proyecto OBOR buscara ampliar la presencia militar china en el extranjero. Como complemento a los hechos que apuntan hacia la ejecución por China de una estrategia dirigida a lograr absoluta supremacía en lo militar al igual que en lo económico que le permita constituirse para el año 2049 en la única superpotencia mundial, referimos que la Agencia de Noticias Russia Today RT informó el 16 de abril que los Estados Unidos denunció que durante el 2019 China realizó ensayos nucleares en su sitio de pruebas en Lop Nur en violación al “Tratado de Prohibición Completa de Pruebas Nucleares” firmado el 24 de septiembre de 1996.

OPOSICION A LA INICIATIVA OBOR

En contrapartida a la Iniciativa OBOR, en el año 2016 la India. Australia y Japón formaron el Blue Dot Network o “Red Punto Azul” (2) con el declarado propósito de asegurar el control del Océano Pacifico y el libre comercio en esa región. Para el año 2019, la administración de Donald Trump, ya entonces en plena guerra comercial con China, se unió al grupo Red Punto Azul, cambiando su nombre al de Free and Open Indo-Pacific Stratergy (FOIP) o “Libre y Abierta Estrategia Indo-Pacifico”, la cual se basa en tres pilares - seguridad, economía y gobernabilidad - y se consideraba como la adecuada respuesta al expansionismo de China hacia el Océano Pacifico.

Es evidente que la Administración Trump se ha visto obligada a poner de lado su propia iniciativa aislacionista de “America First” ante el expansionismo de China. Por ello, en noviembre de 2018 el vicepresidente Mike Pence viajó a Asia para promover la Iniciativa Indo - Pacifico del Presidente Trump la que prevé planes de inversión por miles de millones de dólares y el otorgamiento de préstamos y el aumento de líneas de crédito para estimular la inversión privada en el desarrollo de la infraestructura de la región.

Como ha sido ampliamente reportado en los medios internacionales, el Ejército Popular de China ha construido islotes artificiales en el Mar del Sur de China, en las Islas Spratly y el Archipiélago Paracelso en la Ruta Marítima de la Seda, zona marítima que es reclamada por China, Vietnam y las Filipinas como propia. China ha militarizado esos islotes artificiales instalado sistemas defensivos de misiles antiaéreos y equipos de interferencia electrónico. Desde el año 2019 se han sucedido incidentes entre China y la República Popular de Vietnam - milenaria enemiga de China y en la actualidad importante socio comercial de Estados Unidos y Japón - en las áreas marítimas en reclamo, los que se materializaron con el hundimiento de un pesquero vietnamita el 3 de abril de 2020 por un guardacostas chino en la zona marítima del Archipiélago Paracelso, en el Mar del Sur de China. En marzo de 2019. un incidente similar ocurrió en la misma área siendo hundido otro pesquero vietnamita. La militarización por China de esta zona marítima en el Mar del Sur de China que es considerada por Bejín como su “Mare Nostrum”, llevó al almirante norteamericano Philip Scott Davidson, jefe del Comando Indo - Pacifico (USINDOPACOM) de la Armada de Estados Unidos con sede en Pearl Harbor Hawái, a declarar que:

China tiene hoy la capacidad de controlar el Mar del Sur de China en cualquier escenario distinto a una guerra con Estados Unidos”

En Europa, la Iniciativa OBOR es vista con recelo por Francia y Alemania, países del G7 que no se han incorporado al proyecto chino, como lo ha hecho Italia que ya está pagando el precio de su aventura asiática, siendo junto a España el país más afectado por la pandemia de COVID-19 que fue traída a Italia por los cientos de miles de residentes chinos vinculados con las empresas y proyectos operados por China en la Península itálica, muchos de los cuales regresaban de la ciudad industrial de Wuhan a finales de enero de 2020 despues de pasar las festividades del comienzo Año Nuevo Lunar (Año de la Rata) en su país de origen.

El presidente Emmanuel Macron de Francia alertó en Beijín el 8 de enero de 2018 durante su visita de Estado sobre el carácter monopólico y unidireccional que China le atribuye a la Iniciativa OBOR señalando al respecto:

Las antiguas Rutas de la Seda nunca fueron chinas de forma exclusiva. Las Nuevas Rutas no pueden ser de una sola vía”.

Por su parte, el Reino Unido, que ha sido el objetivo preferido de las inversiones chinas en Europa, mantenía una posición ambigua en cuanto a la Iniciativa OBOR. Si bien es cierto que Boris Johnson ha involucrado al Reino Unido en los aspectos financieros de la Iniciativa OBOR al incorporarse como socio - como igualmente lo hizo Alemania - del Banco Asiático Para Inversión en Infraestructura BAII y ha permitido la inversión china en importantes sectores de la economía del Reino Unido como es el caso de la industria nuclear y de telecomunicaciones, el BREXIT y la creciente dependencia con Estados Unidos influyen negativamente en la política que emana del No.10 de la Calle Downing hacia China. Un buen ejemplo de ello es la posible anulación de la autorización dada al gigante chino Huawei para operar en la red 5G de telecomunicaciones británica, motivado en gran parte al rechazo de Estados Unidos por razones de seguridad. Igualmente, la cada vez más clara y evidente responsabilidad de China en la pandemia de COVID-19 - ya sea por acción u omisión - que casi le cuesta la vida al primer Ministro Boris Johnson y contagió a la reina Isabel II y el príncipe Carlos, ha influido negativamente en la política británica hacia China y todo parece encaminarse hacia un enfrentamiento entre los dos países, en principio, en el campo diplomático. Así lo hizo ver el secretario del exterior del Reino Unido Domique Raab quien declaró a la agencia de Noticias Reuters el jueves 16 de abril de 2020:

China tendrá que responder preguntas difíciles sobre como se propagó el coronavirus y si ello pudo haber sido evitado. No existe duda. No podremos continuar nuestra relación normal con China despues de esta crisis.

Por su parte y coincidiendo con lo manifestado por el secretario de exteriores británico, el presidente Macron de Francia le declaró al Financial Times de Londres en relación a la forma que China ha manejado la pandemia de coronavirus que “… ciertamente han pasado cosas que desconocemos”. Es oportuno señalar que las dudas expresadas públicamente por el secretario británico de exteriores y el presidente francés sobre el proceder de China tienen fundamento cierto y ello se evidencia de la siguiente informacion actualizada para el 15 de abril de 2020, sobre el contagio y mortalidad por el coronavirus en China y Francia: mientras China (1.400.000.000 de habitantes), como el origen reconocido de la pandemia, registra 83,400 casos de contagio con 3,342 muertes, Francia (67.000.000 de habitantes) reporta 141,000 casos de COVID-19 con 18.000 muertes. Vista esta información y los reportes sobre nuevos brotes en la ciudad de Wuhan cuya cuarentena ha sido levantada tratando de aparentar la vuelta a la normalidad en el “punto cero” de la pandemia, nos viene a la mente aquella recordada frase del centinela Marcelo a su príncipe Hamlet: “Mi Señor, algo huele mal en Dinamarca.” (3)

La Iniciativa OBOR se ha evidenciado muy contraria a los “Cinco Principios de Coexistencia Pacífica” invocados como valores fundamentales de la iniciativa One Belt, One Road:

-(1) respeto mutuo a la soberanía e integridad territorial;

-(2) acuerdo mutuo de no agresión;

-(3) acuerdo mutuo de no intervención en los asuntos internos;

-(4) igualdad y el beneficio mutuo;

-(5) coexistencia pacífica,

lo que se ha manifestado con los países que han tenido que ceder su soberanía ante la imposibilidad de cumplir con los pagos de los préstamos otorgados por empresas chinas para la construcción de las obras de infraestructura y vías de comunicación. Inclusive, cuando China ha tenido que recurrir a acciones legales para asegura los pagos debidos, lo ha hecho sin miramientos y contemplaciones, como sucedió en el caso de Venezuela.

Xi Jinping, el creador del Iniciativa OBOR, se ha convertido desde su ascensión al poder en el 2012 en el presidente más poderoso que ha gobernado China desde Mao Zedong. Su credo personal, el renacimiento de la Gran Nación China - el “Sueño Chino (中国梦)”- ha dominado su agenda política que la que se ha materializado en la Iniciativa OBOR que constituye el instrumento diseñado para alcanzar el “Sueño Chino” que pasa por el resurgimiento de China como superpotencia mundial, sometiendo a aquellos que la humillaron y explotaron tras las Guerras del Opio del Siglo XIX y que la ocuparon y violaron en el Siglo XX. Por supuesto, la materialización del sueño de Xi Jinping implica por definición geopolítica y económica el desplazamiento de Estados Unidos como la Superpotencia del Siglo XXI, ello en cumplimiento del principio establecido por Confucio que dicta que “No hay dos soles en el cielo, ni puede haber dos emperadores sobre el pueblo.”

Fin segunda parte “LA INICIATIVA OBOR”

Notas:

(1) Agencia de Noticias Xinhua 10 de julio 2019.

(2) Se escogió el color “azul” para identificar a la Red en contraposición al color “rojo” que identifica a la Iniciativa OBOR.

(3) “La Tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca”, William Shakespeare, 1601.

Ernesto Estévez León // 17 de abril de 2020.

Artículos relacionados: LA INICIATIVA OBOR” (primera parte)