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FERIAS AGROPECUARIAS PARA CELEBRAR EL 61 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION

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Las Ferias Agropecuarias se efectuaron en toda Cuba entre el 26 y el 31 de diciembre.  El gobierno realizó una  gran propaganda sobre los productos y los servicios de establecimientos gastronómicos que se ofertarían a la población.  Los directivos del Partido Comunista,el Poder Popular y el Ministerio de la Agricultura amanecieron saludando allí, según mostró la televisión.

Esas ferias se realizan para que la población compre productos usualmente deficitarios y, sobre todo para que se celebren los hitos de la revolución, como el 31 de diciembre enesperadel Triunfo de 1959. Fidel Castro eliminó los festejos por Navidad y la cena del 24 de diciembre, una tradición establecida con el desembarco de Cristóbal Colón en 1492. También quitó a los niños las ilusiones del Día de Reyes el 6 de enero.Los productos navideños y los juguetes ya no fueron necesarios.

Muchos días antes, los lugares de las ferias y las supuestas toneladas de productos son pormenorizados por los directivos locales, provinciales y nacionales, en las programaciones especiales en la televisión, artículos de la prensa, y transmisiones radiales.  Yasser Hamed Jassen Santiesteban, jefe de la División Tecnológica Porcina del Ministerio de la Agricultura, aseguró en conferencia de prensa que se comercializarían alrededor de 8 600 cerdos, la mayor parte en Santiago de Cuba y La Habana, informó el sitio Cubadebate, el 13 de diciembre.El país tiene 11 209 618 habitantes, de ellos la provincia-capital 2 117  343 y la ciudad de Santiago de Cuba 509 971, a lo que se añaden los visitantes y procuradores de alimentos (Datos del Anuario 2018 de la ONEI). La cría de cerdos, al igual que la producción de huevos, no aumenta debido a la carencia de pienso por la falta de liquidez del gobierno para importarlo, sin que se hubiera creado sucedáneos nacionales a través de los años.

En realidad son grandes acontecimientos, porque el resto del año los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) permanecen con pocos productos de baja calidad, y los precios en los otros mercados permitidos son elevados. Podría pensarse que eso solo ocurre en la capital,  dependiente de los abastimientos de la llanura Habana-Matanzas, y de provincias lejanas.  No obstante, también allí las ofertas son escasas y los precios estratosféricos para los salarios y pensiones, que a pesar de algunos incrementos en 2018, no se acercan a la capacidad de compra existente en 1989

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Quizás la situación sea un poco menos difícil, donde existen los Planes de la Agricultura Urbana y más recientemente de autoabastecimiento local.Sin embargo, el fomento de la agricultura no se está revirtiendo en la población, pues las cosechas son mínimas, se destinan al llamado encargo estatal, la producción industrial y la venta  al turismo para recaudar las divisas, que usualmente se invierten en importar mangos, aguacates, tomates y más.

La carne de cerdo dejó de ser un plato tradicional al alcance de la mayoría por la crianza doméstica, la venta en las carnicerías y los puestos de pan con lechón,al igual que el puerco asado en púas, para convertirse en otra exquisitez de las debilidades burguesas superadas por la revolución.   Ni pensar en alguna oferta de  carne de res otrora usual en la alimentación cubana que,en el peor de los casos, los bolsillos pobres adquirían en ternilla (hueso cubierto de carne) para sopa,  ropa vieja y vaca frita, o compraban en los puestos el pan con bisté y fritas (hamburger criollo), que varias generaciones no han degustado. La ganadería de Cuba era tercera en América Latina, después de Argentina y Uruguay,  y tenía casi tantas cabezas de ganado como habitantes. Ambas carnes se venden a las empresas del turismo nacional, como hace la moderna industria cárnica con el ganado preservado en la Isla de Turiguanó, mostrada por la televisión.

En las ferias, las colas para procurar carne de puerco comenzaron la noche antes, y probablemente en algunos lugares “marcando” durante varios días, según el aprendizaje de casi 60 años, transmitido de generación en generación. Sin embargo, se terminó muy temprano.

En la capital de todos los cubanos, miles de ellos concurrieron a las ferias, ansiosos de encontrar plátano “macho”, yuca, malanga, tomates, frijoles negros y colorados.Difícilmente se avanzaba por la calle bordeada de camiones con cebolla y otros preciados alimentos, que se vaciaban a pesar de la limitación de cantidades por cliente, el escaso dinero de los bolsillosy la lentitud de los vendedores.Algunos policías merodeaban las colas.  Las lechugas y acelgas, exhaustas del viaje y el sol, se tornaban mustias a media mañana.Las pequeñas carpas de las cafeterías y restaurantes eran asediadas por los abuelos y padres con niños de la mano, pues el principal atractivo de las actividades públicas en Cuba es comer, lo que cotidianamente está ausente del hogar cubano.

Quizás en lugares usualmente visitados por turistas como el Vedado y en los barrios donde viven los dirigentes, en esta ocasión hubo más surtido, pero en las Ferias, como la  de la calle 13 en el Municipio Playa, no existió variedad ni calidad. En el cuarto trimestre del año, se realizaban las mayores cosechas de vegetales y tubérculos en el país. Planes de recuperación e incremento de los cultivos se anuncian y la Empresa de Acopio se restableció, pero no aparecen el boniato y la calabaza, que décadas atrás se daban casi silvestre. El recorte de combustible, con énfasis desde septiembre, pospuso las siembras de frío y el traslado de los productos. Gran propaganda ha realizado en gobierno sobre las siembras de ciclo corto, sin que se constaten sus resultados. Quienes buscaban tomates en las ferias, tendrán que recurrir nuevamente a los Mercados de Oferta y Demanda o las carretillas, y pagar precios relacionados con la calidad y la puja del mercado de eficientes productores y comerciantes.

La Habana, 30 de diciembre de 2019

Miriam Leiva

Periodista Independiente

Publicado en cubanet.org

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