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23/02/2020
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REPÚBLICA DOMINICANA: LAS ENERGIAS RENOVABLES

Este miércoles, con la presencia del presidente de la República Danilo Medina y del vicepresidente de la CDEEE, Rubén Jiménez Bichara, otras diversas autoridades y varios conocidos empresarios encabezados por Miguel Feris, quedó inaugurado en la ciudad costera de Puerto Plata, el parque eólico Los Guzmancitos.  El mismo cuenta con 48 torres e igual número de aspas.

Construido a un costo de 100 millones de dólares aportará 48.3 megavatios  al sistema eléctrico nacional.  El mismo está supuesto a ahorrar 14 millones de dólares anuales en su primera fase en la importación de combustibles fósiles, suma que en la medida en que alcance la plenitud de su capacidad generadora  aumentará a 30 millones.

Y el mismo día también se ofreció la importante noticia de que el InterEnergy Group, a través de sus acciones en Energas y junto a AES Dominicana suscribieron una alianza estratégica para conformar la empresa Energía Natural Dominicana que será la encargada de comercializar gas natural a través de un gasoducto en construcción en la región Este, con una inversión de 300 millones de dólares, en tanto continúa el proceso de conversión a gas natural de la Compañía Eléctrica de San Pedro de Macorís, la antigua Cogentrix.

Son noticias importantes en la medida en que no solo se trata de seguir ampliando la matriz energética del país acorde con la proyección de crecientes requerimientos de las actividades productivas en continuo desarrollo y de consumo doméstico, como por el hecho fundamental de que se trata de energía, no contaminante, que además de contribuir a preservar la calidad del medio ambiente, es de más bajo costo, garantizará un suministro estable e irá reduciendo cada vez de manera más significativa la importación de combustibles fósiles con el consiguiente ahorro de divisas.

Ciertamente el país tuvo y perdió la oportunidad de iniciar el  proceso de fortalecimiento y diversificación de la matriz energética décadas atrás a través del llamado Acuerdo de San José, mediante el cual Venezuela y México, ofrecían generosas condiciones financiamiento a largo plazo para invertir en el  desarrollo de energías alternativas.

Sin embargo, en mas años mas recientes el país ha entrado y se encuentra inmerso en un dinámico programa de aprovechamiento de su potencial de energías renovables mediante el desarrollo de proyectos fotovoltaicos, como el inaugurado en Puerto Plata, eólicos como el parque Los Cocos y otros más que se han ido estableciendo y biomásicos, tal como el que fue puesto en marcha hace algún tiempo en terrenos del ingenio CAEI.

Hoy la República Dominicana dispone de la matriz de generación energética más diversificada de Centroamérica y del Caribe, con una capacidad instalada superior a 3 mil 700 megavatios aportados por once diferentes fuentes de generación. Más de la quinta parte  del total de esa disponibilidad, el 22 por ciento para ser más precisos,  corresponde a fuentes renovables, lo que nos convierte en líderes regionales en este aspecto.

Obviamente todavía falta mucho trecho por recorrer para disponer de un sistema de energía eficiente y estable al ciento por ciento y a costo más económico. Hay plantas de generación obsoletas de generación costosa y contaminante que es preciso sustituir o convertir a gas. Líneas de transmisión con una elevada pérdida de energía  que requieren ser sustituidas o reparadas, así como una mejor distribución de las plantas generadoras. Y muchos proyectos aprobados o pendientes de certificación oficial que requiere ser agilizada para aprovechar al máximo todas las posibilidades de desarrollo alternativo, así  como disponer de tarifas más económicas  para  elevar la competitividad de los sectores productivos, aliviar el peso de la factura eléctrica en la economía de los usuarios domésticos y mejorar las cobranzas.

Pero hecho importante es que hay interés creciente en invertir en el sector eléctrico que requiere de grandes capitales para su desarrollo, que aún disponemos de un buen potencial virgen de energía alternativa y que la conversión de plantas a gas natural, sin contar la posibilidad de que en el país se descubran yacimientos del mismo, nos ofrecen perspectivas muy alentadoras al mediano y largo plazo.

Todo está en disponer de una firme y sostenida voluntad política y de eliminar obstáculos burocráticos a fin de crear condiciones atractivas para seguir avanzando en esa dirección.