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22/11/2019
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EL GRUPO Y EL FORO: agua y fuego

El 8 de agosto de 2017  se reunieron, en la capital de Perú, Lima,  representantes de 14 Países de América Latina con el objetivo de buscar una salida pacífica a la Crisis Venezolana.

En esta reunión y ante la presión de los acontecimientos, se redactó un documento, llamado Declaración de Lima y se configuró una instancia multilateral denominada Grupo de Lima.

La declaración fue firmada en principio por: Argentina, Brasil. Canadá, Chile, Costa Rica, Colombia, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú uniéndose posteriormente Guyana y Santa Lucía. Siendo avalada también por Barbados, Estados Unidos, Granada y Jamaica que asistieron al encuentro.

De igual manera organismos como la Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea,  han dado su respaldo a dicho documento. La declaración se refería concretamente a la condena de la ruptura del Orden Institucional en  Venezuela, insistiendo en el desconocimiento de la llamada Asamblea Nacional Constituyente, ilegalmente electa, y la necesidad de poner en libertad a los numerosos presos políticos que mantenía bajo encierro el régimen ilegal de Maduro. En su búsqueda de salidas pacificas al problema, el desde entonces llamado Grupo de Lima, insistía en la necesidad de realizar Elecciones libres y bajo Observación Internacional, regidas por un nuevo Consejo Nacional Electoral, legalmente escogido por la Asamblea Nacional vigente.

En su punto N° 5 señala:“Su enérgico rechazo a la violencia y a cualquier opción que involucre el uso de la fuerza”

Y en punto N°15 afirmaba contundentemente: “Su compromiso de mantener un seguimiento de la situación en Venezuela, a nivel de Cancilleres, hasta el pleno restablecimiento de la democracia en ese país, y de reunirse a más tardar en la próxima sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, oportunidad en la que podrán sumarse otros países”.

Hoy el Grupo de Lima se desbarata. Argentina, bajo su nuevo presidente, dice desligarse de esos compromisos, Chile en una efervescente situación, está mucho más preocupo por su orden interno, que por el Orden Institucional en otro país. Ecuador - aun cuando no firmante, está favoreciendo éste acuerdo- está  en medio de un conflicto aún en conversaciones y Colombia sacudida por la derrota electoral del Uribismo.

 

Fueron muy activas las Naciones del Grupo de Lima…..pero no contaban con la astucia del Foro de Sao Pablo, que no es una reunión de naciones serias, con compromisos pacíficos y comprobables, sino un  grupete de agentes desestabilizadores, con vasta experiencia en fomentar disturbios y en aprovechar situaciones o conflictos para reducir a polvo el orden institucional de los vecinos.

Cuando hay fuego nos encontramos con dos opciones: Usar agua para apagarlo o bencinas para incrementarlo. El Grupo de Lima quiere apagar los fuegos surgidos por estados totalitarios y militarizados con declaraciones de soluciones pacíficas, pero el Foro de Sao Pablo usa disturbios, más fuegos y saqueos.

Ellos no necesitan provocar el primer incendio, desgraciadamente en América Latina existen muchas ascuas de viejos fuegos y algunas recientes chamusquinas, que son muy fáciles de inflamar. Y experiencia les sobra a los señores del Foro, porque en definitiva: EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS.

 

.Raúl Fernández Rivero

Caracas. Venezuela