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19/09/2019
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Béisbol: Ante el funesto presente, el castrismo se gira al pasado

Ante el rotundo fracaso en los Panamericanos en Lima, ¿qué antídoto mejor que rememorar las glorias deportivas de medio siglo de antigüedad!

LA HABANA, Cuba. – Los castristas han demostrado ser grandes fanáticos de la historia. De la que ellos mismos escriben, claro. Recuerdo que, en el verano de 1997, emitieron un interminable manifiesto de 11,800 palabras de cara al V Congreso de su Partido único. Como se supone que, en un país de marxismo-leninismo, ése sea el evento más importante que se celebra cada lustro, cabía esperar que en el mamotreto se esbozaran los grandes planes trazados por los mandantes para el siguiente quinquenio.

No fue así, sin embargo. Como mis hermanos de causa Félix Bonne Carcassés, Vladimiro Roca, Martha Beatriz Roque y yo mismo destacamos en el documento La Patria es de Todos con respecto a aquella palabrería, “más del 80% está destinado a interpretar la historia”.

Se trata, por añadidura, de una interpretación hecha por ellos mismos y a su entero gusto. Si creemos esa versión tendenciosa, las escaramuzas libradas en las sierras contra el ejército inoperante y corrupto de Batista se convertirán en épicas “batallas”. A un personaje como Sergio González (“El Curita”) pueden erigirle monumentos y hasta dedicarle un céntrico parque habanero, pero su principal “hazaña” (la colocación de cien bombas, durante una sola noche, en las calles de la capital) será omitida prudentemente.

Esa manía castrista por los recuentos históricos se guía por un mismo libreto. Por encima de los detalles específicos de cada narración particular, descuellan los puntos comunes, que son inevitables. El Asalto al Cuartel Moncada, el Desembarco del Granma, la Victoria del Primero de Enero, la Caravana de la Libertad. Se ha tratado de verdaderas constantes en el terreno de la agitación política.

Pero he aquí que, en los últimos días, esa obsesión enfermiza ha invadido nuevos campos. Ya ella no se limita al terreno de la subversión antibatistiana y el ejercicio de la dictadura comunista. Ahora ese historicismo a ultranza ha irrumpido también en el terreno de los deportes.

Es el caso que este lunes 26 se cumplen cincuenta años del juego decisivo ganado por Cuba a Estados Unidos durante el Campeonato Mundial de Béisbol celebrado en 1969 en la República Dominicana. A decir verdad, se trató de un verdadero juegazo de pelota, que terminó con el apretado marcador de 2 a 1. Con ese motivo se rememora y exalta a los miembros del equipo nacional; en particular al lanzador Gaspar (“El Curro”) Pérez, que se destacó no sólo por su pitcheo, sino también por un oportuno hit que en definitiva le permitió anotar la carrera decisiva.

Durante días han estado abordando ese tema los noticieros de televisión y radio. En este sentido se destacó de modo especial el comunicador Pável Otero. Como se sabe, este comentarista deportivo nunca se ha metido con el mono, pero sí se ha convertido en un verdadero especialista en el cuestionamiento y crítica de las cadenas. Y esto último es digno de agradecerse.  Hace ya días, en la Emisión Estelar del Noticiero de Televisión, él propuso celebrar la efeméride por todo lo alto.

Este domingo también se hizo eco del asunto, en el diario Juventud Rebelde, el informador Osvaldo Rojas Garay, en un trabajo de contenido patriotero y título estridente y vulgar: “¡Y el Curro los tiró pa’ la tonga!”. La página del periódico se completa con otro material consagrado al mismo tema de Hugo García, cuyo encabezado reza: “Fidel fue el que más disfrutó el triunfo”.

Las dos clases de apasionamientos históricos del castrismo tienen una matriz común: Ante el panorama calamitoso que hoy exhibe la desdichada Cuba en lo político, lo económico y lo social; ante la total falta de perspectivas de futuro que padecen quienes la habitan, se considera perfectamente natural que se eche mano de episodios del pasado, máxime cuando se trata de uno que se pinta con los hermosos colores de la heroicidad.

En lo deportivo, parece normal que se haga lo mismo tras el desempeño discreto de la Delegación Cubana en los recientes Juegos Panamericanos de Lima 2019. Y más aún después del bochornoso papelazo escenificado en ese evento por nuestro equipo de béisbol. Ante ese rotundo fracaso, ¿qué antídoto mejor que rememorar las glorias deportivas de medio siglo de antigüedad!

Como plantea La Patria es de Todos tras el recuento que se hace en su primera sección, “son éstos sólo algunos ejemplos de la forma en que los comunistas han querido interpretar la historia”. De manera análoga, ahora el pueblo cubano tendrá que seguir consumiendo los relatos endulzados del pasado, y continuará careciendo de un presente real o de un futuro halagüeño.