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16/10/2019
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EL SUEÑO AMERICANO. DE INMIGRANTES Y PERSEGUIDOS Y EL DERECHO NACIONAL

Los Estados Unidos de Norte América son el fruto de años de inmigraciones que llenaron a la Nación de intelectuales, científicos y emprendedores que trajeron riqueza y saber a la nación.

Las palabras del discurso final de Ronald Reagan en la Casa Blanca son emblemáticas de esta observación:

“Esto, creo, es una de las fuentes más importantes de la grandeza de Estados Unidos: Somos líderes en el mundo, porque, única entre las naciones, llamamos a nuestra gente - nuestra fuerza - de todos los países y todos los rincones del mundo”, dijo Reagan en enero 1989. “y, al hacerlo, estamos continuamente renovando y enriqueciendo nuestra nación. ... Gracias a cada oleada de recién llegados a este país de las oportunidades, somos una nación siempre joven, siempre llena de energía y nuevas ideas, y siempre a la vanguardia, siempre llevando el mundo a la próxima frontera. Esta calidad es vital para nuestro futuro como nación. Si alguna vez es cerrada la puerta a nuevos estadounidenses, nuestro liderazgo en el mundo pronto se perdería “.

Pero…

Cada Nación tiene leyes que rigen las convivencia ciudadana y garantizan a sus nacionales seguridad, salud y educación, directamente por el Estado o regulados por privados.

Los Estados invierten grandes cifras de sus recursos en garantizar a sus ciudadanos los requisitos básicos de una vida sana y próspera. O al menos se espera que lo hagan.  Los fondos públicos que estos Estados Nacionales usan para garantizar una vida estable a sus ciudadanos provienen de los Impuestos que estos aportan y de los que resultan de la actividad productiva y comercial del País.

Es evidente que cada Estado regula, de acuerdo a sus medios e intereses,  la entrada y libre circulación de extranjeros dentro de sus fronteras, y esto es un INVIOLABLE  DERECHO de cada Nación, el cual los que deseen ingresar,  tienen que respetar.

Existen normas y leyes, más o menos severas, en cada país. Y nadie tiene derecho a violar esas leyes por muy grave que sea su situación.

Los Estados Unidos de América del Norte son el país más rico y próspero, posiblemente, de todo el mundo, según sea la idea de prosperidad. Pero sin duda para los latinoamericanos, es el destino ideal cuando piensan en abandonar su patria. Y son muchos los que lo intentan.

Unos lo hacen forzados por la pobreza y la dificultad de mejorar la situación miserable en su País de origen. Otros porque son perseguidos por Gobiernos totalitarios de distinto signo. Muchos casos en Centro América por la delincuencia que los cerca e imposibilita desarrollarse. O por conflictos  de familias o grupos violentos. Algunos con el firme deseo de educarse mejor o de desarrollar sus fuertes deseos de emprender un destino fructífero. A eso se le llama EL SUEÑO AMERICANO.

Pero ese sueño para hacerse realidad tiene que pasar por controles y leyes que regulan la entrada, tanto en EE.UU como en cualquier otro país. Su deseo a cruzar una frontera para vivir en otra nación puede ser muy justificable, pero nunca violando las normas que cada país pone a la inmigración.  Y NADIE, sea quién y cualquier sea su situación,  puede violar las leyes que cada país impone de acuerdo a sus capacidades y disponibilidades. Eso no niega que lamentemos y comprendamos las necesidades de miles de personas de China, Europa del Este, África y América Latina, que buscan, en muchos casos corriendo riesgos físicos y morales muy fuertes, cumplir su Sueño Americano. El Estado tiene derechos por sobre los deseos de los que intentan beneficiarse de la riqueza y le desarrollo  y sobre todo de la libertad que impera en USA. Y mucho más si lo hacen a la fuerza.

Esperamos que la generosidad y la buena voluntad de EE.UU hacia los necesitados y los perseguidos se mantenga, pero al mismo tiempo esperamos que los que buscan asilo y mejorar su situación cumplan con los requisitos y no fuercen, a propio riesgo y sobre todo el de los niños, una puerta generosa que por años se ha mantenido abierta para millones.

Agradecemos siempre la generosidad de los EE.UU., donde residen millones de mis compatriotas, pero siempre estaremos contra las movilizaciones forzadas por agentes inescrupulosos, sean delincuentes que se benefician de los desesperados o sujetos políticos que organizan “marchas” llenado de esperanzas falsas a los desesperados de América Central. Debemos ayudar a los pobres de la tierra, pero no delincuenciar algo tan sagrado como el derecho al asilo.

Raúl Fernández Rivero.