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21/05/2019
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ES HORA DE ACTUAR

Tras la debacle económica que ha sumido a Venezuela a causa del desgobierno del dictador Nicolás Maduro, el régimen castrista ha sufrido un duro golpe en su economía como consecuencia de una importante reducción de los subsidios que aquel país le enviaba y que son vitales para la sobrevivencia de la casta gobernante y su régimen totalitario.Calle de La Habana, al fondo el emblemático edificio del Capitolio Nacional. Imagen cortesía de Cubanet.Calle de La Habana, al fondo el emblemático edificio del Capitolio Nacional. Imagen cortesía de Cubanet.

Cuba está padeciendo una seria escases de productos básicos de primera necesidad y de alimentos, que cuando estos se consiguen, los cubanos tienen que pagarlos a un altísimo precio, muchas veces en divisa, inaccesible para el trabajador cubano. Además, la crisis económica del régimen se manifiesta en un claro impedimentos para el gobierno en cuanto a la prestación adecuada de servicios vitales para la población. La Habana y otras ciudades se ahogan en un mar de basura. La escases y el deterioro crónico de las viviendas afectan seriamente a las familias en el país. El mal estado del transporte público y la escases de medicina y el deterioro crónico de las facilidades hospitalarias y de salud, la escases de maestros en las escuelas y el deterioro de las facilidades educativas impactan adversamente la visa del ciudadano común.   Todos ello redunda en un cúmulo de males que aumenta el descontento entre la población.

Y para remachar el golpe económico, ahora Cuba pierde la entrada billonaria de divisas al tener que retirar los médicos cubanos de Brasil, tras la exigencia del presidente electo de ese país, Jair Bolsonaro.

Como consecuencia de esta situación, hemos visto recientemente los viajes del testaferro del dictador Raúl Castro, Miguel Díaz Canel, haciendo contactos con viejos aliados del castrismo procurando un nuevo subsidiador a cambio de prebendas y declinaciones en la soberanía nacional.  El Presidente del Consejo de Estado de la dictadura, viajó por Rusia y China, donde se reunió con Vladimir Putin y con Xi Jinping. En reuniones solicitó ayuda financiera y militar.

Es interesante destacar que inmediatamente después de la llegada de Díaz Canel a La Habana, el general Leopoldo Cintras Frías, Ministro de las Fuerzas Armadas, hace el mismo recorrido, esta vez para reunirse con los ministros de defensa de Rusia , China y Vietnam en lo que se percibe como la búsqueda de armamentos para modernizar el arsenal de la dictadura y buscar la protección militar , y hasta quizás,  la intervención solapada de Rusa, como en los viejos tiempos de la URSS, a cambio de garantizarse la perpetuidad en el poder de la alta cúpula gobernante y la sucesión de sus herederos.

Diez Canel también recibió la visita de importantes dignatarios de los gobiernos de Viet Nam y de Corea del Norte y más recién aun, se reunió con Pedro Sánchez, presidente del gobierno de España, quien lo visitó en  Cuba acompañado de un grupo de  inversionistas españoles, ávidos de llenarse los bolsillos a costa de la explotación de los trabajadores cubanos, en sociedad con la alta cúpula gobernante de Cuba. Y más recién aun, visitó México en la toma de posesión del entrante presidente, de donde espera también ayuda económica que de seguro recibirá de su compinche Andrés López Obrador. Que dicho sea de paso, ya ha expresado su intención de recibir los médicos cubanos que retiraron de Brasil, como primer gesto contribuyente a la economía cubana a costa de la explotación de los médicos cubanos.

Por otro lado, en el ámbito nacional, observamos un aumento en la represión. La dictadura ha incrementado la violencia contra las damas de Blanco y la persecución contra los opositores, mientras que emite una contundente censura a los artistas contestatarios a través del Decreto 349. Además, ha adoptado medidas que reprimen y limitan más aun la frágil economía privada en manos de los cuentapropistas, al tiempo que se trata de engatusar al pueblo con un proyecto de constitución en donde el régimen trata de disfrazar el carácter dictatorial bajo un falso matiz de garantizar ciertos derechos humanos.

Todo esto ocurre en medio de la inexorable realidad de que la gerontocracia gobernante está llegando, por ley de vida, al final de la existencia física.

Todos estos hechos que denotan el miedo que envuelve a la cúpula en poder ante un subyacente descontento general del pueblo que pueda desembocar en estallido social. Algunos, asomos del malestar popular lo hemos visto en las protestas de los artistas frente al censurante Decreto 349, las huelgas de los taxistas contra las medidas estrangulantes que el régimen ha tomado contra ellos. Los reclamos de los descontentos cuentapropistas contra las limitantes medidas económicas en su contra recién tomadas por el régimen. Las quejas de los ciudadanos de a pie son muchas, individuales y calladas. El imperceptible mal de fondo existe y la dictadura lo sabe.

Una circunstancia que sutilmente empieza aflorar con las huelgas y protestas de algunos sectores sociales pese a la intensa represión, y la cual demanda de la oposición aprovechar el momentum que se nos avecina para incrementar las protestas públicas enfocadas en el ámbito social. De los trabajadores, demandando mejores salarios y condiciones laborales. De las madres, demandando alimentos y medicinas para sus hijos. De los estudiantes, reclamando condiciones educativas adecuadas y despolitizadas. De los ciudadanos, clamando por su derecho a una vivienda digna. De los cuentapropistas, demandando libertad empresarial e igualdad de derechos empresariales con los extranjeros, así como también contra los impuestos abusivos. De los campesinos, por el derecho a la propiedad verdadera de la tierra que trabajan y clamando por la libertad de cultivar y vender sus productos en libre mercado. Todo ello sin perjuicio, de las protestas de todo el pueblo contra la farsa constitucional y el reclamo de un verdadero respeto a los derechos humanos, por la libertad de los presos políticos y por la democratización y libertad total del país.

Es hora de actuar, tal como un día en un astillero en Gandz, Polonia un día, un grupo de obreros, clamaron por condiciones justas trabajo y mejores salarios y esparcieron por las calles y campos de su país, su clamor por el cambio total hacia la libertad y la democracia.

San Juan, Puerto Rico a 02 de diciembre de 2018.