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13/12/2018
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Mazazo electoral a Trump, pero no tanto

Alberto García Marrder
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Una primera conclusión de las elecciones del martes pasado en Estados Unidos es que los demócratas le van a amargar a Donald Trump los últimos dos años de su primer mandato presidencial.

O para ponerlo en términos más dramáticos, o impedir que lo termine. Las elecciones parciales del Congreso han servido para que los demócratas recuperen el control de la Cámara de Representantes y que los republicanos de Trump afiancen el que ostentaban en el Senado.

Ha sido una victoria demócrata a medias. No han arrasado como se esperaba, pero le han clavado a Trump una espina en su orgullo y le han dado una advertencia de que ahora en adelante no lo tendrá tan fácil. Y que no puede hablar en nombre del pueblo norteamericano en su totalidad.

Los resultados reflejan también que el país sigue dividido y polarizado. Las grandes ciudades urbanas con clase media y alta, demócrata. Las zonas rurales de clase trabajadora blanca, republicana. Mejor dicho pro-Trump, ya que estas elecciones han sido un referéndum sobre el presidente.

Trump, como era de esperar, ha calificado estas elecciones como un gran triunfo, desvalorizando su derrota en la Cámara de Representantes. Un mazazo electoral que le habrá dado un serio disgusto.

Ed Rogers, columnista del diario “The Washington Post”: Lo pone así de esta manera: “Sí, los demócratas ganaron la Cámara de Representantes, pero Trump las elecciones”. Según Rogers, Trump pudo aguantar el desafío de los demócratas. No sufrió la resonante derrota que la prensa presagiaba y, encima, reforzó su control del Senado.

Un editorial del mismo diario alega que el resultado del martes es un toque de atención al partido republicano: “Deber tomar conciencia que no pude vender su alma a Donald Trump y debe ahora pensar en hacer resurgir el partido”.

El periódico se refiere a que Trump se ha apropiado del partido republicano y hace lo que él quiere del mismo. Los demócratas tienen ahora la capacidad de hacerle la vida imposible a Trump, a sus ministros y a los altos funcionarios de la Casa Blanca.

La Cámara de Representantes, controlada ahora por los demócratas, podrá iniciar investigaciones sobre decisiones del Trump y sus ministros que antes estaban frenadas descaradamente por los republicanos.

Entre estas, las investigaciones sobre la supuesta injerencia rusa en las pasadas elecciones presidenciales para favorecer a Trump y perjudicar a Hillary Clinton, la ex candidata demócrata.

Trump teme que, si se comprueba que hubo injerencia rusa, que él desmiente totalmente, se pueda poner en duda la legitimidad de su victoria ante Clinton, a pesar que perdió el voto popular.

Y los demócratas podrían iniciar el difícil, aunque no imposible, camino del “impeachment” (juicio político) contra Trump por su supuesta obstrucción a la justicia, en el caso de la investigación del fiscal especial Robert Mueller de la injerencia rusa.

El mayor peligro que se cierne sobre Trump ahora es la investigación de Mueller que ya lleva más de un año sin presentar sus conclusiones. Trump ha tenido en los últimos meses la tentación de despedir a Mueller, como lo ha hecho con los funcionarios de la Fiscalía General (Ministerio de Justicia) que lo protegían.

Ahora, los demócratas podrían “blindar” a Mueller para impedir que Trump lo eche o advertirle de las consecuencias si lo hace.

También los demócratas podrían obligar a Trump a presentar sus declaraciones de impuestos, que guarda muy celosamente. Especialmente los relacionados con sus negocios.

Estas elecciones podrían dar también una pista sobre las posibilidades que tiene Trump de reelegirse en el 2020. Demuestran que es vulnerable.

Publicado en : El País//Honduras