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20/11/2018
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Las elecciones del Congreso, un referéndum sobre Trump

Por: Alberto García Marrder
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Las elecciones parciales del congreso norteamericano del 6 de noviembre se han convertido en un referéndum de la presidencia de Donald Trump, con casi dos años en asumirla.

Este martes se renuevan en Estados Unidos todos los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado.

Los sondeos previos indican que los republicanos podrían perder su actual mayoría en la Cámara de Representantes, pero lograrían mantener la que tienen el Senado, de apenas dos escaños. Trump está interpretando estas elecciones como un referéndum a su presidencia y una prueba de fuego a sus posibilidades de reelección en el 2020.

Por eso, y porque le interesa mantener el control del Congreso, ha hecho en los últimos seis meses un total de 19 mítines electorales en todo el país, a favor de los senadores o congresistas republicanos que están en peligro de ser reelegidos.

Y hasta ha tenido que ir a Texas a apoyar a un senador en peligro, y más conservador que él, Ted Cruz. Y olvidando que, en las primarias del partido republicano del 2016, cuando eran rivales, le llamó de todo para ridiculizarlo. Si los demócratas recuperan la mayoría en la Cámara de Representantes, podrían hacer la vida imposible a Trump y frenar su programa legislativo.

Pero, sobre todo, podrían iniciar procesos judiciales contra el presidente y sus allegados por, entre otros, obstrucción a la justicia en el caso de la supuesta injerencia rusa en las pasadas elecciones presidenciales a favor de Trump.

En la Casa Blanca, según la publicación: “Político”, ya están preparados para celebrar como una “gran victoria” si los republicanos mantienen el control del Senado, al tiempo que reducirían la importancia de una derrota republicana en la Cámara de Representantes.

En toda la campaña electoral, Trump la ha enfocado en reiterar, hasta la saciedad, sobre la “amenaza”, según el, que representa la caravana de más de 3,000 migrantes centroamericanos que se dirigen a Estados Unidos desde México. Y a la que califica de “una invasión”.

El objetivo de Trump es el de suscitar el miedo para motivar a su fiel electorado a que acuda a votar este martes y a los indecisos para que voten a favor de los candidatos republicanos. Trump, según la prensa norteamericana ha ignorado los consejos de sus asesores para que se enfoque más en los logros económicos de su presidencia (que los hay), y que deje a un lado, el tema de la inmigración.

La campaña electoral ha sido la campaña de Trump, ya que en el partido republicano no hay ningún líder que le haga sombra. Y el partido republicano es ahora el partido de Trump, quien lo maneja a su antojo, ante la complicidad silenciosa de sus líderes en el Congreso, Paul Ryan (Cámara de Representantes) y de Mitch McConnell (Senado).

El partido demócrata, por otra parte, carece de líderes visibles y notorios. Si recupera la Cámara de Representantes, como indican los sondeos, no será por sus propios méritos. Será porque el electorado habrá votado en contra de Trump y los republicanos. Este martes, cualquier cosa puede suceder, hasta que los demócratas ganen en las dos cámaras, lo que sería un desastre absoluto para Trump y su presidencia.

Lo que podría favorecer a los demócratas es el voto imprevisible: el de las mujeres, los negros, los latinos, los exmilitares veteranos, la influyente comunidad “gay”, los afectados por la guerra comercial de Trump contra China y por los reemplazados en trabajos tradicionales por las nuevas tecnologías.