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19/12/2018
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TRIBUNAL SUPREMO DE EE.UU.: Trump ganó a un alto costo

El presidente norteamericano, Donald Trump, se salió con la suya y pudo colocar a un juez conservador en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, pero a un alto costo.

En menos de cuatro semanas, en las elecciones parciales del congreso, Trump sabrá el precio que tendrá que pagar, si los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes. Y si, por los pelos, los republicanos pueden mantener la actual escasa mayoría en el Senado. La conflictiva confirmación del Senado del juez Brett Kavanaugh, propuesto por Trump para el máximo tribunal, ha dejado al país dividido y polarizado entre los que estaban a favor y los en contra. Pero más que todo, ha indignado las maniobras de la Casa Blanca y el liderazgo republicano en el Senado, para sacar adelante, y con prisas, la candidatura de Kavanaugh, acusado por tres mujeres de abuso sexual.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, tenía prisa, no vaya a ser que los demócratas recuperen la Cámara Baja y dificulten o boicoteen la agenda populista y conservadora de Trump.

El 6 de noviembre se van a elegir todos los 435 miembros de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado, las dos cámaras que están actualmente bajo control republicano. Está mucho en juego. Si los demócratas recuperan la Cámara Baja, podría hacerle la vida imposible a Trump, con vistas a la reelección de año 2020.

Tras el éxito de Trump en la nominación de Kavanaugh, los demócratas podrían comenzar a examinar las supuestas maniobras que hizo la Casa Blanca para frenar y condicionar la tibia investigación de la Agencia Federal de Investigación (FBI) sobre las denuncias de acoso sexual contra el juez.

El ahora noveno miembro de Tribunal Supremo ha desmentido rotundamente las denuncias de las tres sobre supuestos abusos sexuales, ocurridos, según ellas, hace unos 25 o 30 años.

De todas maneras, la reputación de Kavanaugh como un juez justo e independiente, ha quedada manchada por su feroz ataque a los demócratas y su defensa de Trump, ante un comité del senado. Se supone que un juez del Tribunal Supremo, cuyas decisiones afectan a toda la población el país, no puede ser partidista. Sabiendo lo que está en juego, Trump está recorriendo el país haciendo mítines electorales en apoyo de los candidatos republicanos o los que se presentan a la reelección, como Ted Cruz, por Texas. Trump ha indignado a las mujeres feministas, incluso a sus propios congresistas republicanos, cuando se burló, públicamente, de una de las tres denunciantes de acoso sexual, la profesora universitaria Christine Blassey Ford, alegando que no tiene prueba alguna contra Kavanaugh.

Se estima que buena parte de las mujeres que van a votar lo harán influidas por la manera como han sido tratadas, o ignoradas, las tres denunciantes. Especialmente Ford, la única que se presentó a unas audiencias de un comité del Senado e hizo un convincente alegato contra Kavanaugh, que, eventualmente, no sirvió para nada.

Según Ricardo Puerta, analista político y experto en tema de inmigración, también van a ser decisivos, además del voto de las mujeres, los de los “milenarios” (la generación de 22 a 35 años), los votantes “primerizos” (que votan por primera vez) y los “independientes” que no están afiliados a ningún partido. En las elecciones de noviembre, según Puerta, podrían acudir a las urnas cerca del 60 por ciento, o más, de los autorizados a votar, por encima del tradicional mas del 50 por ciento, “debido a la actual polarización política".

Alberto García Marrder
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Publicado en: EL PAIS//HONDURAS