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20/11/2018
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La Casa Blanca de Trump busca a un topo

Un enfurecido Donald Trump ha dado una or­den tajante: “Busquen a ese traidor”.

El “traidor”, para el presiden­te norteamericano es un “alto fun­cionario” que ha escrito una colum­na de opinión anónima en el diario “The New York Times”, pidiendo su renuncia. Y anunciando, ade­más, el inicio de un movimiento de resistencia contra él, dentro de la Casa Blanca.

Lo malo para Trump es que no puede confiar ya en ningún “alto funcionario” de la Casa Blanca y ha empezado a sospechar de cada uno. Si Trump es conocido por sus frecuentes estados de ser un “para­noico”, según la prensa de Washin­gton, ahora lo es mucho más.

“Bring me these snakes”, les dijo a los que todavía le hacen caso. Al­go así como en una traducción lite­ral; “Traerme a esa serpiente”. Pe­ro, en una más urbana, sería: Traer­me a ese hipócrita traidor”.

Se entiende que Trump quiere la cabeza de él o de ella, vivo o muerto. La Casa Blanca vive en estos días en estado de pánico y caos. Los “altos funcionarios” se ven uno al otro con sospecha. ¿Será este o no?

Y ya ha comenzado el desfile de los miembros del gabinete con una declaración pública de “yo no he si­do”, comenzando por el vicepresi­dente, Mike Pence, y el Secretario de Estado, Mike Pompeo.

Por cierto, en las apuestas, Pen­ce es el que más se le considera el “topo” (infiltrado), aunque lo ha desmentido tajantemente, diciendo que las columnas de opinión siem­pre las firma con su nombre.

A pesar de la orden de Trump de buscar a ese “topo” y de obligar al diario a revelar su nombre, es fá­cil pronosticar que será la prensa la primera en saberlo.

Los únicos que lo saben, hasta ahora, es el director del “The New York Times”, Dean Baquet, y el Je­fe de las páginas de opinión, James Benneton. Y muy seguro que ha­brán consultado antes con el edi­tor (“Publisher”), A.G. Sulzberger, para que diera su visto bueno.

El periódico más importante e influyente de Estados Unidos se juega mucho con esta columna de opinión anónima. Antes de publi­carla, el diario comprobó por varios días que el autor era realmente un “alto funcionario” de la Casa Blan­ca. Y por primera vez en su histo­ria de 167 años, publicó una colum­na de forma anónima, para caer co­mo un “bombazo” en la clase polí­tica de Washington.

Aunque hubiera una orden ju­dicial para obligar al diario a reve­lar su nombre, los directivos de ese diario se negarían. Aunque tengan que ir a la cárcel por desacato a un juez. Esa es la tradición periodísti­ca norteamericana.

La reacción inmediata de los portavoces de la Casa Blanca, y del mismo Trump, fue la de descalifi­car al autor de la columna como un “descarado traidor” y de encubrir­se en un “vergonzoso anonimato”. Pero ninguno de ellos desmiente el contenido de la columna de opi­nión.

El autor anónimo afirma que Trump no está capacitado para ejercer la función de presidente y que debería renunciar. Pero des­carta aplicar la enmienda 25 de la Constitución para evitar una “cri­sis constitucional”.

“Lo que no comprende el, es que muchos de sus altos funcionarios de su propio gobierno están traba­jando firmemente, por dentro, para frenar parte de su agenda y sus peo­res inclinaciones. Yo lo sé, yo soy uno de ellos”, alega el autor. Trump ya tiene otro dolor de cabeza con la publicación, la próxima semana, de un libro del periodista Bob Wood­ward, del diario “The Washington Post”, que revela un retrato devas­tador de su presidencia.

Publicado en: El País//Honduras, Sept. 10/2018

Enlace al artículo original: El País