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18/10/2018

De La Nicaragua Linda: La soledad de Ortega

En medio de la gente que reunió para celebrar el 39 aniversario de la revolución sandinista, Ortega estaba solo.

Debe haber recordado que el aniversario de la revolución se instauró como fiesta oficial, y por esa razón estaba a su alrededor el cuerpo diplomático, porque el triunfo de la revolución fue posible por la gran unidad nacional (pobladores urbanos, campesinos, empresarios, religiosos, jóvenes, mujeres, etc), y el respaldo entusiasta de la comunidad internacional.

En el 39 aniversario de la revolución, esa unidad nacional está contra Ortega, subrayando la soledad que debe haber sentido.

Y la comunidad internacional, que apoyó de diversas formas el derrocamiento de la dinastía de los Somoza, incluyendo armas y retaguardia para los combatientes, y en la Organización de Estados Americanos (OEA) decidió que el último Somoza debía abandonar el poder, ahora condena la represión orteguista y le pide anticipar elecciones verdaderamente democráticas, para que sea el pueblo, soberanamente, quien decida el gobierno que quiere.

Ortega, en su soledad, debe haber pensado que el respaldo entusiasta de la comunidad internacional a la revolución sandinista, se ha convertido en solamente los 3 votos que se opusieron a la resolución de la OEA en el Consejo Permanente, un día antes que su desolada celebración.

Mientras antes concurrían a la celebración dignatarios de muchos países, ahora Ortega fue solamente acompañado por representantes de Cuba y Venezuela. ¡Gran contraste, que subraya la soledad de Ortega!

Hace dos días en la Plaza la Fe se entonaron himnos, canciones y eslóganes que ya no pertenecen a Ortega, y que la unidad nacional corea en las calles llenas de protestantes contra su gobierno: ¡El pueblo, unido, jamás será vencido!, y, desde luego, no se coreó el epopéyico y sandinista ¡que se rinda tu madre!, porque ahora pertenece a la rebelión cívica contra Ortega, de la cual participan la mayoría de sandinistas.

En la celebración de hace dos días no se escuchó “Vivirás Monimbó”, porque esa heroica comunidad, donde murió su hermano, está ahora en contra de Ortega.  Como tampoco se evocó a Luis Alfonso Velázquez, jovencito asesinado por la guardia somocista, porque en el imaginario popular, y en la propia plaza La Fe, su mención se hubiese trasladado a Alvarito Conrado, jovencito también asesinado por las fuerzas de Ortega, y a quien los cantautores Mejía Godoy han dedicado una canción, con el mismo compromiso revolucionario que antes dedicaron otra canción a Luis Alfonso.

A su ilegitimidad de origen, porque Ortega no ha sido elegido democráticamente, ha agregado la sangrante ilegitimidad de ejercicio con la represión ejecutada bajo sus órdenes. Por esta razón, Ortega estaba solo, en medio de la gente.

21/Julio/2018

Enlace al artículo original: El Pulso de la Semana con Mundo Jarquín, No.459