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19/10/2018

LIBERTAD DE PRENSA

Hoy se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Considerada uno de las libertades fundamentales que con la de expresión, a la que ha servido de canal habitual, son derechos que forman parte esencial de todo sistema democrático de gobierno, junto al reconocimiento a aquellos países donde mantiene plena vigencia, hay otros, en cambio, donde están sometidos a severas restricciones, frecuentes agresiones, intentos de amordazamiento o son simplemente desconocidos.

En República Dominicana, por suerte, gozamos de libertad de expresión y de una prensa libre.  Sin que esté totalmente a cubierto de propósitos de reprimirla, algún que otro intento que  se ha promovido en este sentido ha provocado fuerte rechazo y podido ser vigorosamente combatido y abortado.  Incidentes que se han registrado han sido hasta ahora de carácter aislado.

Esto en modo alguno significa que la prensa dominicana quede a cubierto de nuevos intentos de tratar de influir en su contenido y proyección independiente tanto por sectores interesados de la sociedad y  del ámbito político como por la intolerancia de ciertas autoridades. 

Ahora bien.  No todo el peligro que acecha a la prensa y su ejercicio profesional, ético, independiente y objetivo proviene del exterior.   Buena parte de los riesgos figuran en la misma entraña de los propios medios de comunicación.

Es un hecho penosamente cierto que el ejercicio de la prensa se ha ido degradando en preocupante medida.  No resulta infrecuente la difusión de informaciones que comprometen la honra de personalidades públicas, y no solo en el campo político, sin debida verificación ni dar previa oportunidad a la persona agraviada de exponer su versión y argumentar en su defensa.  Con ese proceder, dejamos de lado un principio ético esencial en el ejercicio profesional que es la búsqueda y apego a la verdad.

En otra ocasiones, convertimos los medios de comunicación en tribunales donde por anticipado arrojamos sospechas o  dictamos condenas mediáticas exponiendo a vindicta pública a personas sometidas a la justicia sin haber sido juzgadas, violando la norma jurídica de la “presunción de inocencia”.  

Es igualmente cierto que en buena medida esta cualquierización de la comunicación social resulta incrementada por la masificación de la misma a través de las redes sociales.  Si bien constituye la más avanzada expresión de la libertad de opinión al ponerla al alcance de todos los ciudadanos, lamentablemente ha dado lugar también al uso irresponsable de las mismas por parte de elementos desaprensivos, que por interés, fanatismo sectario o afán morboso y mezquino de provocar daños a otros, en muchos casos irreparables,  convierten en virales informaciones falsas cuando no insultantes y calumniosas que atentan contra su honra  y su intimidad personal y hasta familiar.

La celebración de este día es oportuna para recordar que si bien la libertad de expresión es un derecho humano inalienable y la de prensa un imprescindible derecho democrático, el disfrute y ejercicio de toda libertad exige hacer uso responsable de la misma.  Ningún ciudadano tiene derecho a difamar y calumniar.  Menos aún un periodista o un medio de prensa a hacer uso irresponsable, impune y abusivo de la profesión, como si esta fuese una patente de corso.  

Si queremos preservar ambas libertades, la de expresión y la de prensa, tenemos que dignificar al máximo y hacer uso adecuado del ejercicio de la una y la otra para enriquecer los valores y la convivencia social, nunca para disminuirlos y degradarlos.