Menu
21/01/2020
A+ A A-

Columnistas invitados/Guest columnists

¿Será posible la legalización? Tendencias y mapeo político de la inmigración en la Cámara de Representantes

Manuel Orozco y Julia Yansura, Inter-American Dialogue.
Memo preparado para la reunión CAF, Washington, DC
Setiembre 2013.

La cuestión de la reforma migratoria en Estados UnidosLa cuestión de la reforma migratoria en Estados UnidosReforma migratoria: Un problema constante

Durante décadas, la inmigración ha sido un tema que ha provocado un debate político en Estados Unidos. Después de todo, es mucho lo que está en juego: empleo, reagrupación familiar, seguridad fronteriza, asilos, servicios sociales, ciudadanías y legalización. De estas dificultades, es la última la más controversial. Aún cuando muchos sectores reconocen que el sistema migratorio necesita mejoramiento, la cuestión de qué hacer con los 11 millones de indocumentados, número estimado que radica en el país es asunto controversial.

Aunque la población apoye la reforma migratoria, cuando se cuestiona la ciudadanía de los migrantes indocumentados, la opinión al respecto está dividida. Por ejemplo, en una encuesta Gallup de Julio del 2013, 90 por ciento de los encuestados respondió que es muy importante tener nuevas leyes migratorias. De estos, 37 por ciento sentía que la cuestión era "extremadamente importante". A nivel nacional, la mayoría de los encuestados apoyan el reforzamiento de la seguridad fronteriza (83 por ciento), el requerimiento de una verificación de los lugares de trabajo (84 por ciento), y el incremento de visas de trabajo a corto plazo para los inmigrantes que se necesitan por sus habilidades (73 por ciento). Considerablemente, la mayoría de los encuestados (67 por ciento) creen que a los inmigrantes indocumentados que se encuentran actualmente en EEUU se les debería de "permitir permanecer en el país legalmente". De estos, 45 por ciento apoyan una vía a la ciudadanía, mientras que el 22 por ciento restante apoyan una vía a una residencia permanente.

[Continuar leyendo en formato PDF]

Add a comment

El Culebrón de Panamá

Este martes, la noticia del día la constituyó, con toda razón, la captura en Panamá de un cargamento de cohetes, piezas de aviones y otras armas, en un barco norcoreano procedente de Cuba.  El alijo bélico, no declarado, se encontraba enmascarado en unos contenedores cubiertos por toneladas de azúcar.

Se dijo que el pretexto para la intervención de las autoridades del país istmeño fue una denuncia sobre la existencia de una supuesta carga de estupefacientes.  Una verdadera ridiculez, si tenemos en cuenta que sólo a un demente se le ocurriría traficar drogas hacia la paupérrima y conventual heredad del más joven representante de la dinastía Kim.

En el suceso no faltaron incidencias rocambolescas; esto incluyó al capitán, que primero sufrió un supuesto ataque cardiaco y después intentó suicidarse un par de veces; también la feroz resistencia de la tripulación.  No hace falta ser muy agudo para comprender que, al escenificar sus desplantes, los súbditos del veinteañero mariscal Kim Yong Un tenían muy presentes las cuentas que con toda seguridad les pasarán al arribar a la “República Popular Democrática”. ¡Así paga el Diablo a quien bien le sirve!

Pero por encima de detalles picarescos, lo fundamental es que la actuación de las autoridades panameñas demostró estar más que justificada, lo que fue puesto de manifiesto por el mismo presidente Ricardo Martinelli, quien intervino de forma personal en la presentación de los hechos ante la prensa.

En una declaración emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano, se reconoce lo esencial del asunto.  Se alega que la carga estaba compuesta “mayormente” por azúcar, pero se admite la presencia de los armamentos.  No obstante, se aduce que se trataba de equipos “obsoletos” que —supuestamente— iban a ser reparados en el país asiático.

 

Add a comment Leer más...

¿Una nueva válvula de escape?

En un generalizado ambiente de alborozo, la población conoció el Decreto-Ley No. 302 con las modificaciones a la Ley No. 1312, Ley de Migración del 20 de septiembre de 1976. Ninguna “actualización” había sido tan esperada como esta. Esas reacciones reflejan la aspiración de marcharse de Cuba compartida por amplios sectores, especialmente los jóvenes, al haber perdido absolutamente la confianza en el futuro del país. Opción reforzada por el fracaso de las medidas adoptadas por el gobierno del presidente Raúl Castro, y el crecimiento de las dificultades existenciales de la inmensa mayoría de los cubanos.

En particular el aligeramiento de los trámites, especialmente la eliminación del permiso de salida —la llamada Tarjeta Blanca—, y de la carta de invitación, sustituidos por la adquisición del pasaporte; ha estimulado la esperanza de evasión, aunque según los Artículos 23, 24.1 y 25 su entrega estará vedada a personas comprendidas en determinados perfiles ocupacionales o “cuando razones de defensa y seguridad nacional” así lo aconsejen, concepto que abarca a disidentes tratados como rehenes. Eso deja un gran marco discrecional que permitiría utilizar estos artículos como reguladores del éxodo que podría suceder, de manera que el pasaporte serviría de sustituto de la Tarjeta Blanca.

Muchas personas se preguntan por qué ahora se toma esta medida, que incluye cambios cosméticos en los mecanismos para que los cubanos residentes en el exterior viajen a Cuba. La respuesta podría estar en el interés del Gobierno de dar una impresión de cambio a posiciones más flexibles, a fin de mejorar su imagen externa, algo que ha venido haciendo en otros aspectos como las modificaciones en los métodos de represión (detenciones cortas) y ciertos márgenes para que la intelectualidad pueda expresarse.

 

Add a comment Leer más...

Aunque se hunda la Isla: el totalitarismo al desnudo

Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores, se reunió con un grupo de cubano-americanos en Nueva York, cuando acudió al debate general del 67 Período de Sesiones de la  Asamblea General de la ONU, a principios de octubre.  En esta ocasión mostró la verdadera naturaleza del gobierno y la de sus pretendidas reformas económicas al negar con absurdos argumentos  que la  comunidad cubana en Estados Unidos pueda invertir en Cuba y contribuir a la reconstrucción nacional.  En el encuentro expuso que no cree posible la inversión de emigrantes porque su dinero no cubre los montos mínimos, y añadió: “Yo no sé a cuantos cubanos ustedes conocen que podrían invertir en Cuba 200, 300, 500, mil millones de dólares, que es la inversión que (el régimen) demanda.”  Asimismo reiteró que “no interesa que alguien llegue con 100,000 dólares a invertir en la industria farmacéutica ni tampoco que haya un pequeño taller privado tratando de competir con el Polo Científico.”

De esas palabras se desprende en primer lugar una gran ignorancia acerca del tema de las inversiones, y en particular sobre la gravedad del estado de la economía cubana. Por otra parte, sus palabras reflejan el claro interés oficial en que se mantenga la actual situación  de impedir que puedan establecerse lazos económicos entre Cuba y Estados Unidos; algo que desde hace mucho tiempo hemos subrayado.  Al régimen en ningún momento le ha interesado el establecimiento de relaciones económicas, comerciales y financieras con el vecino país, que puedan minar la coartada del embargo y la oportunidad que brinda para tratar de justificar el desastre nacional y la represión contra todo aquel que levante su voz en protesta por la situación imperante.

Debe subrayarse que la comunidad cubana en Estados Unidos es una de las más exitosas desde el punto de vista económico, político y social.  Según el Censo de 2010 residen más de 1,8 millón de personas de origen cubano, con una destacada representación en los niveles gubernamental y legislativo. Actualmente las remesas enviadas desde allí se estiman en 2,0 miles de millones de dólares, con  una tendencia al crecimiento, y constituyen uno de los principales ingresos en divisas para Cuba.  Al mismo tiempo llegan alrededor de 400 000 cubano-americanos como visitantes anualmente, con un significativo aporte económico, además de  contribuir al acercamiento entre las familias y la sociedad de ambos países.

 

Add a comment Leer más...

Con exhortaciones no se resuelven los problemas economicos

Una reunión ampliada del Consejo de Ministros se efectuó el 28 de septiembre pasado.   Como es costumbre, una nota apareció en el diario Granma el 2 de octubre, con la descripción de los asuntos tratados.  El primer punto  fue la situación de impago entre las empresas en el período de diciembre de 2011 a julio de 2012.  La información sobre ese viejo problema de la economía cubana fue brindada por el presidente del Banco Central de Cuba, Ernesto Medilla Villaveirán, quien expuso- sin brindar cifras concretas- que se aprecia una ligera mejoría en las cuentas por cobrar y pagar vencidas, pero todavía es necesario trabajar mucho más en ese sentido, pues continúa siendo elevada la morosidad, sobre todo en un grupo de organismos importantes.

Como medida fundamental para reducir las deudas, el funcionario recomienda una cosa tan pedestre como la conciliación del estado de los cobros y pagos entre las empresas, y aunque no lo mencionó las unidades presupuestadas.  Sobre el particular, el presidente Raúl Castro subrayó la necesidad de trabajar con rigor y disciplina para eliminar la desorganización que conduce al robo y la negligencia.  Indudablemente esos son factores a tener en cuenta, sin embargo el problema de la morosidad en Cuba es mucho más complejo y su génesis está en un sistema generador de ineficiencia, con el resultado de que muchas entidades están en bancarrota, sin existir una legislación al respecto y por consecuencia en una situación que impide el cumplimiento de las obligaciones financieras contraídas.  Recientemente, el  diario Granma, al hacer un análisis de la situación actual de las Unidades Básica de Producción Cooperativa (UBPC) situaba que de las 1989 “cooperativas” de ese tipo 1122, el 57,0% del total, tienen dificultades de índole organizativa, productiva, economía y financiera, así como 327 están en un estado tan crítico en esos aspectos que no tienen posibilidad alguna de recuperarse.  Por supuesto, en estas condiciones difícilmente estas UBPC poseen condiciones para pagar lo que deben, siendo fuentes de cadenas de impago.

Otro ejemplo los expuso el vicepresidente Marino Murilllo Jorge en esa reunión, al referirse al reordenamiento organizativo y la reestructuración del sistema empresarial de la industria ligera para elevar su eficiencia, pues en los últimos años no se cumplen los planes de producción, el salario medio de los trabajadores es de los más bajos del país y se han acumulado pérdidas millonarias, estando la industria en un proceso de descapitalización continuada.  Habría que preguntarse si en estas condiciones las empresas del ramo tienen posibilidades de enfrentar sus deudas.  Muchos más ejemplos podrían citarse sobre la irrentabilidad generalizada existente en el sistema empresarial del país.  Por supuesto, el descontrol, la indisciplina financiera, la falta de una contabilidad confiable (existen entidades que no presentan ni balances a finales de año), la no realización de sistemáticas conciliaciones, las pérdidas de facturas (muchas veces para facilitar la sustracción de bienes), son agravantes, pero el problema fundamental es la existencia de un sistema   generador de ineficiencia y, por consecuencia, tiene su corolario en la irrentabilidad de las empresas y de la economía en su conjunto, ya que Cuba es conocida internacionalmente como un país de alto riesgo respecto a los pagos.

Add a comment Leer más...