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25/03/2017

The Federal Reserve and the Financial Crisis. Lectures by Ben S. Bernanke

  • Ben Bernanke
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SBN-13: 9780691158730

Publisher: Princeton University Press

Publication date: 2/24/2013

Pages: 144

Recientemente Ben Bernanke presentó el libro sobre la Reserva Federal (FED) y la crisis financiera de EEUU que incluye cuatro conferencias que dictó sobre el tema en George Washington University en marzo de 2012.  En ellas aborda las funciones de la FED como banco central de EEUU, su actuación durante la Gran Depresión y en la postguerra hasta la Gran Recesión, las causas de la crisis financiera-Gran Recesión, y la actuación de la FED para superarla (2008-2009) y para propiciar una mayor recuperación después (2010—hasta el presente) utilizando políticas monetarias no convencionales.  Al final de cada charla hubo preguntas de los estudiantes, algunas de ellas interesantes, pero que no abordaron varios de los temas controversiales, todavía en discusión, tales como: la creciente concentración financiera después de la crisis, por qué no se establecieron condiciones más estrictas a las entidades financieras rescatadas, particularmente a AIG que el gobierno llegó a poseer en un 85%, por qué no hubo un mayor rol de la Fed en el  el rescate de hipotecas, etc.

Dados los amplios conocimientos de Bernanke sobre la FED y la depresión de los años 1930s, así como su experiencia profesional, particularmente como el presidente a partir del 2006 cuando sustituyó a Alan Greenspan, su visión es fundamental y muy relevante para el análisis y discusión de los temas abordados.

El primer capítulo expone los antecedentes de la FED hasta su constitución en 1913 y analiza su deficiente actuación en el doble papel de estabilización macroeconómica y estabilización financiera durante la Gran Depresión.  La FED exacerbó la Gran Depresión y determinó una deflación al aumentar la tasa de interés para evitar la especulación accionaria y proteger el dólar.  Asimismo, tuvo una reducida actividad como prestamista de última instancia, acentuando el pánico financiero en lugar de calmarlo.  Bernanke rechaza la teoría “liquidacionista” (una especie de darwinismo económico) de moda en los años 1930s que consideraba apropiado depurar el sistema económico-financiero de los excesos incurridos absteniéndose de actuar.  Además, descarta el patrón oro como sustituto de la existencia de un banco central.  En este capítulo Bernanke sienta los fundamentos de lo que considera debería ser la actuación de la FED ante un recesión con crisis financiera.

El segundo capítulo destaca las distintas etapas que la FED y la política monetaria atravesaron desde 1945 hasta 2008.  En la postguerra la FED promovió una política monetaria activa para facilitar la expansión económica.  Ella resultó excesiva y desató la elevada inflación de finales de los años 1970s cuyos efectos adversos se reforzaron por el aumento de los precios del petróleo.  Le siguió la etapa en que la FED detuvo la inflación provocada y la etapa de la gran estabilidad de los precios y del crecimiento, conocida como la Gran Moderación, cuando las crisis financieras ocurridas no tuvieron mayores efectos desfavorables..  Durante esas tres etapas se hizo evidente que la FED realizó sus funciones independiente del gobierno central para evitar intervenciones de naturaleza política que la apartaran de sus dos objetivos principales.

Bernanke utiliza parte del segundo capítulo para exponer por qué considera que la política de bajas tasas de interés de la FED en los años 2000s no determinó la burbuja inmobiliaria.  La atribuye a otros factores, entre otros a los bajos estándares de las hipotecas, que fueron parte importante del desarrollo de instrumentos tóxicos, así como algunas vulnerabilidades del sector financiero, entre ellas: el elevado apalancamiento, las conductas muy riesgosas de las principales entidades financieras, su elevada dependencia del financiamiento de corto plazo, y el uso y abuso de los instrumentos exóticos.  Señala que la FED descuidó los estándares apropiados para evitar que los bancos incurrieran en riesgos excesivos y para proteger al consumidor, labores que deberá atender con resolución en el futuro inmediato.  Señala que la FED no prestó la debida atención a los vacíos existentes de regulación y supervisión ni a la vulnerabilidad financiera sistémica. Así  Bernanke toma una posición que lo distingue de otros economistas, ya que establece con claridad y detalla cómo la crisis financiera es atribuible tanto a errores y fallos del sector privado como del sector público.

El tercer capítulo analiza por qué el reventón de la burbuja inmobiliaria determinó la crisis financiera de EEUU, ahonda en las fallas y errores del sector privado y brinda evidencia de algunas malas prácticas, entre ellas, las hipotecas sin ninguna documentación que se convirtieron en instrumentos tóxicos.  Así implícitamente descarta la hipótesis de los mercados racionales y que se pueden auto-regular, todavía de moda entre algunos académicos.  También detalla los errores de Freddie Mac y Fannie Mae, las entidades semipúblicas que operaron con insuficiente capital, garantizando hipotecas que sobrepasaban su capacidad financiera y que terminaron en administración pública, así como de las entidades reguladoras públicas.   Menciona las muy altas calificaciones que las entidades clasificadoras de riesgo otorgaron a instrumentos y entidades deficientes.  Presenta su punto de vista, no compartido por otros analistas, de por qué fue posible rescatar a Bear Stearns y AIG, la que tuvo un singular rol negativo dando seguros a instrumentos exóticos, porque si bien eran ilíquidas, eran solventes, aunque no así Lehman Brothers que adquirió un exceso de valores hipotecarios tóxicos financiándose con instrumentos de corto plazo.

El colapso de Lehman detonó el pánico financiero y desató la pérdida de confianza en las instituciones financieras y en los instrumentos de corto plazo que lehman había utilizado principalmente para financiarse.  Tuvo al sistema financiero de EEUU y mundial al borde del colapso, momento cuando la FED actuó con resolución como prestamista de última instancia y que, en general se le atribuye a Bernanke, quien recibió reconocimiento y fue designado como el personaje del año 2009 por la revista Time.  La FED brindó acceso al capital y préstamos colateralizados a tasas bajas y de mayor duración para asegurar que las grandes empresas financieras (específicamente Goldman Sachs y Morgan Stanley y no solo los bancos comerciales) no quebraran y para que se normalizaran los mercados de los instrumentos usuales de corto plazo, tales como los papeles comerciales y los fondos mutuos de dinero, y trató de restaurar la confianza del público en las entidades e instrumentos financieros.

El cuarto capítulo señala la prueba de esfuerzo a que fueron sometidas las 19 mayores instituciones financieras estadounidenses para asegurar que disponían del capital requerido para enfrentar situaciones de apremio lo que le brindó confianza al público.  Indica que ya en 2009 la política monetaria convencional se había agotado porque la tasa de interés de la FED era prácticamente 0%, pero la economía aun se mantenía débil (en lenta y prolongada recuperación y elevada tasa de desempleo) y persistían dificultades para acceder a hipotecas y préstamos por las pequeñas empresas.  Entonces la FED decidió apoyar una masiva compra de valores públicos para reducir la tasa de interés de largo plazo.

Bernanke presenta sus argumentos a favor de la política no convencional de relajación cuantitativa (rc) o compra masiva de valores públicos para reducir la tasa de interés de corto y largo plazo y de realizar anuncios sobre las tasas de interés que se mantendrían para crear condiciones favorables para el aumento de las inversiones y la recuperación económica.  Señala que con la política de rc la FED ha hecho ganancias que traspasa al Tesoro.  Considera que la política de rc es necesaria porque la recuperación de EEUU ha sido mucho más débil y lenta que en otras recesiones previas.  Adicionalmente, la FED ha indicado que mantendrá la política no convencional hasta que EEUU logre un nivel de desempleo del 6.5%.

Sostiene que la FED podría utilizar oportunamente varios instrumentos para revertirla, principalmente vender los valores en su portfolio y pagar una mayor tasa de interés por las reservas excesivas de los bancos comerciales.  (Sin embargo, esta crucial parte no está tan bien elaborada ni es persuasiva.)  Destaca la decisión de informar más y frecuentemente sobre las políticas que la FED impulsará en un plazo de dos o tres años para influenciar las expectativas del sector privado; sobre el mayor rol que tendrán la regulación y supervisión financieras prudenciales, todavía en desarrollo, para brindarle estabilidad al sistema financiero con énfasis en las mayores empresas para evitar los riesgos sistémicos lo que, en última instancia, descansa en que estas empresas se puedan intervenir y liquidar oportunamente.

Probablemente Ben Bernanke no continúe en la FED.  Cuando fue propuesto en 2009 para un segundo periodo, 30 senadores votaron en su contra, la mayor votación en contra de un candidato a presidente de la Fed. Ya se especula sobre sus posibles reemplazantes.  Las posiciones Bernanke sobre temas cruciales le han ganado la antipatía de influyentes senadores republicanos, aunque fue designado presidente de la FED por George W. Bush y algunos economistas conservadores como R. Rajan coinciden en algunas de sus posiciones.  Entre ellas destacan que algunas conductas impropias del sector financiero privado originaron la crisis y, por ello, se requiere supervisión y regulación prudencial y la protección al consumidor.  Rebate que permitir la quiebra de las empresas financieras fuera la conducta apropiada de la FED, así como que el patrón oro pueda sustituir adecuadamente a la FED.  Asimismo, algunos demócratas consideran que ha mantenido una posición débil ante las grandes empresas financieras, permitiendo durante el rescate dividendos y elevadas compensaciones a quienes determinaron la crisis.  Particularmente que se ha acentuado la concentración financiera en grandes empresas por las fusiones realizadas.  Entre ellas el Bank of America adquirió a Merrill Lynch; J. P. Morgan absorbió a Bear Stearns y Washington Mutual Bank; y Wells Fargo adquirió a Wachovia.