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10/08/2020
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La Democracia real

Juan Pablo Mañueco. Editorial Fundamentos, Madrid 2004, 496 págs.

El libro "La Democracia real", acompañado por el aún más elocuente subtítulo "Hacia el final del Estado totalizador de lo público" es una obra destinada a ser clave en la renovación del debate ideológico y político actual, puesto que apunta a las más evidentes carencias o imperfecciones democráticas del actual modelo político español y europeo, para dar paso a algunas de las vías de solución que pueden contribuir a subsanar ese déficit de contenidos democráticos que cada vez se percibe con más intensidad en las sociedades modernas.

La primera parte del libro analiza el estado actual de la democracia en los países europeos, con especial incidencia en el caso español, desmenuzándose conceptos tales como el bipartidismo, el transfuguismo, los "partidos del sistema" y las características que habría de tener un verdadero "sistema de partidos democráticos", las desigualdades que introduce un modelo de financiación que privilegia desde el inicio a las grandes formaciones para acabar aplicándose una ley electoral que manipula los resultados reales, en favor de aquellas mismas formaciones, etc.

Igualmente, se examina el papel que la institución peor valorada del Estado en todas las encuestas de opinón, esto es, la Administración de Justicia, juega en la lucha política vigente, hallándose que la Justicia española no sólo está politizada (lo que difícilmente puede evitarse en la institución que realiza la tarea más política de todas: la aplicación de la ley), sino directamente entregada a las ejecutivas de los partidos, cuyas nomenclaturas nombran, promocionan y deponen a las cúpulas del Judicial, hasta el extremo de hacer inviable cualquier apariencia de división o independencia de poderes.La parte más sustantiva y novedosa del libro enfoca de un modo original la cuestión de los contenidos reales que habría de tener el gobierno del pueblo por el pueblo o democracia. Esta segunda parte establece y desarrolla una relación de principios o fundamentos sin los cuales no es posible que exista la democracia real, aunque pueda darse este nombre a un sistema que finja o diga serlo.

Principios como el de existencia de un mandato electoral que debe ser obedecido y cumplido por los candidatos electos, la separación no sólo entre poderes sino también dentro de cada uno de ellos, la administración democrática de la ley, la elegibilidad de los cargos judiciales y fiscales, la inspección comunitaria de los servicios y funcionarios públicos o la necesaria existencia de Tribunales democráticos de Cuentas, surgidos de la elección popular, para la supervisión y el control del gasto público, en cada uno de los niveles donde se requiera.

Precisamente, este último fundamento democrático da origen a la sustentación de un cuarto poder político, sin el cual no resultan creíbles ni sometidos al pueblo los tres poderes clásicos, que el autor denomina Poder Verificativo de la Comunidad, encargado de la supervisión final de la praxis del ejercicio del poder y de la limpieza e higiene de las cuentas públicas.

El Poder Verificativo de la Comunidad se desglosa en sus funciones a lo largo de los capítulos finales del libro, manifestándose que tales competencias de verificación o inspección de las acciones oficiales deben separarse del ámbito de quienes las realizan, pues sólo mediante el principio de que la inspección pública no recaiga del mismo lado de quien realiza lo inspeccionable puede superarse el viejo concepto de Estado totalizador de lo público, accediéndose al Estado relativo o Post-Estado: al Estado democrático, caracterizado por encontrarse efectivamente al servicio de quienes lo sostienen económicamente, y recaban de él las prestaciones que le sufragan, verifican y controlan.

"La Democracia real" incluye también un "Epílogo para desencantados" en donde se diseccionan los principales retos que tiene planteados España en estos momentos, desde el Plan Ibarreche y la situación política de Cataluña, hasta los necesarias reformas que deben emprenderse en la Constitución española, que fue concebida para unas circunstancias políticas muy distintas de las actuales.



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