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19/09/2019
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Gobierno del Pueblo: Opción para un Nuevo Siglo

Ediciones Universal, Miami; 1997. 
ISBN-13: 978-0897298612.
114 págs

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La obra de Gerardo Martínez-Solanas presenta una agenda para el siglo XXI. Constituye un aporte para varias generaciones futuras. Anticipo que será material de lectura para los jóvenes durante muchos años. Es un aporte universal a la tensión existente entre la delegación del poder por los ciudadanos y el ejercicio directo de ese poder dentro de la teoría de la democracia.

Salvar la brecha entre gobernantes y gobernados requiere imaginación. Existe insatisfacción respecto a las formas en que las estructuras políticas se conforman respecto a las características y proyecciones de los ciudadanos, llamados a canalizar sus intereses y aspiraciones a través de ellas.

La propuesta de cómo lograr una democracia participativa, elaborada por Gerardo Martínez Solanas, se orienta en esa dirección. La participación directa ciudadana es complementaria de la representativa. Esta obra se sitúa en las coordenadas conceptuales que permitirían, más allá de los partidos políticos e ideologías, reclamar un espacio natural para el ejercicio de los derechos y deberes ciudadanos. Para los científicos sociales constituirá una fuente de conocimientos respecto al ajuste de afiliaciones ciudadanas que necesariamente deben ceder su paso a metas comunes sin renunciar a objetivos particulares.

La sociedad siempre es perfectible, pero ello sería imposible sin una participación democrática. Esta a su vez entraría en un proceso que permitiría su mejoramiento continuo. En este libro se hace honor a la dignidad humana. Aquella cuyo cumplimiento debe constituir "la primera ley de la república", como expresó José Martí.

Para las reflexiones eternas, las que velan por nuestra naturaleza humana y nuestro fin último, esta obra evocará el problema del orden social a la luz de los valores permanentes que deben orientar las instituciones culturales, políticas, económicas y sociales. Estos valores pueden resumirse en la consecución de la paz, la libertad, la justicia y la solidaridad. Tales orientaciones éticas deben encarnarse en la naturaleza humana.

Aquí hay un llamado a la práctica, al hombre concreto y real. No se trata de crear "hombres nuevos", idealizando quimeras y oponiendo esquemas abstractos que al final le ponen al hombre concreto camisas de fuerza y fomentan exterminaciones masivas. Regímenes como el de Pol Pot en Cambodia; la eliminación de los kulaks en la ex Unión Soviética; y la Rumania de finales de los 80, además de la represión y el "paredón" para ahogar la disidencia en Cuba, ofrecen trágicos ejemplos ilustrativos. ¡Cómo cuesta poner la dignidad humana en el centro de la acción ciudadana, tanto desde el punto de vista de los gobernantes como de los gobernados!

Por supuesto que la mayor responsabilidad recae sobre aquellos que han recibido el mandato delegado a través de la democracia representativa. Frecuentemente, el resultado es el ejercicio del poder sin nexos con quienes hicieron la elección. Son los políticos que aparecen frente a sus conciudadanos cada 4 años. Son las políticas que carecen de una autoridad para su implementación y se quedan en declaraciones líricas, frente a las cuales el ciudadano común apenas tiene la capacidad de votar con arrepentimiento en la próxima elección o, sencillamente, la de abstenerse para hacer patente su protesta o decepción.

Sin embargo, la responsabilidad va más allá de los gobernantes. Los gobernados son también llamados a coparticipar en esa gestión ciudadana, desde las etapas de identificación de problemas hasta la priorización, formulación de políticas, medidas y acciones, la asignación de recursos, el seguimiento y la evaluación retroalimentadora de este proceso.

Existen fuerzas para "privatizar" al ciudadano, vedando su dimensión pública, cerrando sus canales de participación u obligando a su protesta fuera de los canales establecidos. La forma externa de esta conducta es la violencia frente al orden social. La corrupción generalizada; las protestas callejeras con manifestaciones vandálicas; el narcotráfico; la delincuencia común organizada en secuestros y linchamientos; son expresiones de rebeldía de los gobernados que hacen difícil la labor pública.

Estos temas están en el corazón de los problemas que enfrentan hoy los países de América Latina. La transición por la que Cuba está pasando trae también estas preocupaciones a los interesados y a quienes toman decisiones en ese sentido. Se trata del fortalecimiento de la sociedad civil y el aumento de la capacidad de gobernabilidad de nuestros ciudadanos.

Desde esta perspectiva, tanto para científicos sociales como para pensadores políticos o para políticos prácticos, la obra de Gerardo Martínez Solanas representa un aporte o un punto de partida para tomar el rumbo correcto o para enmendar los cursos de acción. La pieza fundamental para lograr este resultado es basar las formas políticas en la dignidad humana. Esta obra coloca los cimientos para hacerlo posible.

Esta es la senda para nuestra redención ciudadana.

Dr. Nelson Amaro
Decano de la Facultad de Ciencias Sociales
Universidad del Valle de Guatemala