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25/06/2018

Tercios. Historia ilustrada de legendaria infantería española.

Una lección de historia militar que es también un fascinante paseo por dos siglos de Historia de España. Relata con notable estilo épico la aventura de la infantería española desde los tiempos del Gran Capitán, a principios del siglo xvi, hasta la disolución formal de los tercios dos siglos después.

Nº de páginas: 352 págs.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: La Esfera de los Libros
Lengua: Castellano
ISBN: 9788491641315


Una vacuna contra la leyenda negra y el pesimismo antropológico

José Javier Esparza, un verdadero experto en la divulgación histórica, acaba de publicar un libro sobre los Tercios, atractivo no sólo por su contenido, sino también por una veintena de ilustraciones dibujadas por José Ferré Clauzel

Esparza narra el nacimiento de los Tercios en la guerra de Granada y su traslado por Gonzalo Fernández de Córdoba a Italia, donde vencieron una y otra vez a los reyes franceses. Después, cuando Carlos de Habsburgo era rey de España y emperador, los Tercios se trasladaron a Alemania y Francia, para combatir a los príncipes protestantes y a Francisco I. Por último, en el reinado de Felipe II, la sublevación de parte de los flamencos, apoyada por los Valois y por Isabel de Inglaterra, asoció los Tercios con Flandes.

El Gran Capitán combinó innovaciones técnicas (el arcabuz) con una nueva disposición de las tropas (piqueros, arcabuceros, rodeleros y caballeros) en una unidad denominada Tercio. Tanto los piqueros como, sobre todo, los arcabuceros se convirtieron en la tropa decisiva en el campo de batalla, lo que tiene consecuencias no sólo en la guerra, sino también en la sociedad, pues los jinetes, de origen aristocrático, perdieron importancia y la ganaron esos infantes, reclutados entre los villanos.

Muchos españoles y súbditos del resto del Imperio –el autor subraya el componente internacional de esta fuerza militar: españoles, italianos, valones, alemanes, croatas…– acudieron al ejército no por el dinero, que era escaso y llegaba tarde, sino por el ascenso social que permitía.

El entrenamiento y la profesionalidad de los Tercios era tal que en muchas batallas las bajas se limitaban a un puñado de soldados. ¡Uno solo en la batalla de Bicoca y por la coz de una mula! Pero insiste Esparza en que la imbatibilidad de los Tercios no se debía a su superioridad en el armamento, en la intendencia, en hombres sobre el terreno o en demografía: “No todo era valor y destreza; los Tercios eran, además, inteligencia”.

Desde luego, sin el entrenamiento y sin elementos nacidos del ingenio, los soldados de los reyes de España no habrían constituido el ejército que dominó Europa. Pero había fuerzas inmateriales, desde el conocimiento científico al honor y la disciplina. En la misma época, al otro lado del mundo, en América, pequeños grupos de españoles conquistaban los enormes imperios militares azteca e inca. ¿Gracias a los caballos –que se limitaban a unos pocos– y a los arcabuces –cada disparo exigía unos 20 minutos de recarga–? No, fueron mucho más decisivos los pactos de los conquistadores con los pueblos oprimidos, la diferencia de estrategias militares entre unos y otros, la religión católica que confortaba y animaba a los españoles...

Entre los frutos de este trabajo de constante adaptación y mejora hecho por la corona y los generales, podemos citar el ‘Camino español’, la ruta que unía por tierra Milán con Flandes. No sólo consistió en un despliegue de puentes y caminos, sino, también de riqueza para los pueblos que atravesaba, ya que el duque de Alba subastaba los suministros y el hospedaje; así no hubo saqueos. Otra novedad fue la formación de la primera infantería de marina, es decir, de soldados entrenados para navegar, combatir en batallas navales y realizar desembarcos, como hicieron los Tercios en las islas Azores.

Consecuencia de esa “milicia de hombres honrados”, añade Esparza, es un código de honor y de disciplina muy severo, pero aceptado voluntariamente por todos los soldados. Estas normas, por ejemplo, establecen el saqueo de los enemigos derrotados, pero sólo después de la victoria; y castigan con la pena de muerte las violaciones de mujeres. Un punto este último que asombra en nuestra época, en que la violencia sexual se ha convertido en un arma más de las guerras, sea en África, sea en Europa o sea en América.

Tercios. Historia inédita de la legendaria infantería española es una vacuna contra la leyenda negra y el pesimismo antropológico que sufrimos los españoles y, también, contra la “ideología del arrepentimiento” que está arrasando Europa.

Pedro Fernández Barbadillo 
Periodista, crítico y escritor